sábado, 21 de junio de 2008

HISTORIAS Y COSTUMBRES DE MI PUEBLO LOBER


EL TOQUE DE ORACIÓN

El toque de oración fué costumbre en nuestro pueblo, consistía en tocar ocho ó díez campanadas al tiempo de anochecer, con interválos de cinco segundos apróximadamente, la cual, no sé si aún contínua o no, pero en aquellos años tenía dos significados, uno rezar las ave marías, cosa que en aquellos años se hacía en la mayor parte de las cocinas al humor de la lumbre. La otra era como un toque de recigida, al oir la prímera campanada, los más menores que jugaban en el punto de encuentro "La Moral", tomaban carrera hacía sus respectivas casas, cosa que tanto nuestros padres como nuestros maestros nos tenían dicho, y las calles a partir de esa hora quedaban prácticamente solas.

A esa hora de la noche, los que tomaban las calles por suyas eran los mozos, y si quedaba algún menor despistado, los primeros corrian tras él haciendolo entrar en casa en pocos minutos. Los mozos poco apoco se iban reuniendo en el punto de encuentro "La Moral", en tiempo de frío hacían una gran lumbre cojiendo la leña del cabañal de mi tío cualquiera, en ella se calentaban por delante, pero por detras con las espaldas heladas, pero allí aguantaban hasta altas horas de la noche contando anécdotas ó histórias ocurridas por el día, a veces acompañados de alguna botella de aguardiente, que ellos habian comprado a "escote".

Entre los mozos había el llamado "Alcalde", era el que mandaba, para dar alguna orden juntaba los mozos, siempre por la noche a toque de cuerno, al sentir éste, acudían todos, ya que se imaginaban que algo nuevo sucedía.

PAGAR LAS COSTUMBRES

Era costumbre cobrar las costumbres a los mozos forasteros cuando éstos comenzaban relacciones con alguna moza del pueblo, si éste, acudía varias veces a hablar con ella. El alcalde tocaba el cuerno, acudian los mozos, y todos iban a hablar con él con el único fín de que pagase "Las Costumbres", ésto consistía en que págase una invitada en la taberna, que solía ser un cántaro de vino y una lata de escabeche. Sí alguno se resistía a no pagar (que de todo había) corria el péligro de que se le diera un chapuzón en el pilón aunque fuera en pleno invierno. Pero si éste contínuaba con la relacción, cuando se casaba se le cobraba el "Cigueño", el cigueño ya era más caro, yo recuerdo que en que en la década de los 60 se le cobraban 1000 de la antíguas pesetas, con ésto ya había para una gran cena, yo recuerdo que en aquella década se casaron en Lober ocho ó díez forasteros, a la cena se invitaba también al anfitrión si se había portdo bien, y se acababa la fiesta hechando la ronda alrededor del pueblo amenizada con gaita i tamboril, ya de tradicción en nuestro pueblo.

PAGAR LA MEDIA

También era tradicción pagar la "Média". Al cumplir los 14 ó 15 años, para ser mozos los chavales tenían que pagar la "Média", Si no la pagaban, éstos no tenían derecho ha bailar con las mozas, ni a andar por la calle después del toque a la "oración", por tanto, que llegada ésa edad, y pensando las complícaciones que podía tener, no dudaban en pagar. Pagar la média quería decir pagar médio cántaro de vino, que junto con algo más que ponían los mozos se hacía una cena a base de escabeche y vino en la tabérna. Durante ella al nuevo mozo se le leian las leyes penales por el alcalde de éstos, que consistía en esplicarle como se debía comportar en su nueva vida, y sobre todo guardar secreto de cuantas conversaciones hubiera entre los mozos.

EL RAMO

El Ramo era otra tadicción en Lober, tenía lugar la noche de San Juan. Esa noche en grupos o en sólitario, los mozos ponían el Ramo a las mozas.Era tiempo de cerezas, los mozos corrían los cerezos del pueblo cortando los mejores ramos de cerezas y poniéndolos en los tejados de las mozas, ninguna de éstas se quedaba sin Ramo, pero claro está, si un mozo festejaba con una moza, éste siempre miraba deponerle el mejor, por tanto que si una moza no tenía admirador a ésta siempre le tocaba el más malo. También sucedía que si una moza daba calabazas a un mozo, éste en vez de Ramo de cerezas le colocaba un ramo de cardos como venganza.
Otra tradicción era poner el "Mayo" el dia 1 de mayo. Aquí ya no me boy a extender, dado que según referencías, aún en el día de hoy ésta tradicción perdura, y yo, de eso me alegro.

LA MACHORRA

L a "Machorra" era otra buena. Tenía lugar el día de Todos los Santos. Los mozos el día de Todos los Santos de buena mañana cojian un carro tirado por ellos mismos, y se dirigian a un monte público donde mejor leña habia, arrancaban jaras, podaban robles, haciendo un buen carro de leña, que luego ellos mismos tirando lo llevaban hasta "La Moral", donde a la salida de misa se subastaba, y se le adjudicaba al mejor postor. Esto era para recaudar fondos para La Machorra, la cual, el día antes los mozos habian comprado, y la tenían para celebrar el mencionado día. Ese día se cojia una casa vieja deshabitada própiedad de algún mozo, y allí se preparaba el regocijo, se hacía el almuerzo, que solían ser patatas guisadas con carne, a medío día se hacia la comida a base de carne guisada, y la cena de la noche ya era de las sobras de médio día, a éstas comidas las acompaña un buen pellejo de vino (odre) y alguna botella de coñac, y no acostumbrados a tantos excesos esa noche había muy malas digestiones
Gúmaro

lunes, 9 de junio de 2008

Las abejas


Las colmenas eran otro recurso económico de algunas familias de Aliste, y desde antiguo estaban, y aún continúan estando presentes en pequeñas cantidades, en todos los pueblos de nuestra comarca.

Las primeras colmenas que cobijaron las abejas eran hechas de troncos de árboles, bien de trozos de árboles que con el paso de los años se habían quedado vacíos por dentro, o bien de trozos de árbol vaciados por dentro para tal fin.

ya son piezas de museo, aunque aún podemos contemplar algún ejemplar. Las colmenas de corcho protegían a las abejas del frío de los crudos inviernos alistanos, y al mismo tiempo también del la lluvia. Solían ser de forma redondeada como el árbol donde habían extraído el corcho, otras también de forma cuadrada hechas de piezas de corcho y clavadas por los lados con puntas de madera hechas de urces o de jara, en los dos casos la tapa era también de corcho. Por encima iban protegidas con una pieza de pizarra que servía de tejado y al mismo tiempo hacia de peso para no ser arrastrada por el viento, la base solía ser de una pieza de piedra. El orificio de salida y entrada de las abejas estaba situado siempre al medio día.

Dentro de la colmena se ponían dos palos en forma de cruz para evitar la deformación de la colmena.

En el mes de octubre era la época de la recolección. Con un ahumador se ahumeaba la colmena por dentro, con el humo las abejas no son tan agresivas, y hacía que la maestra subiera hacía arriba evitando que al cortar los panales, ésta muriera, ya que si moría la maestra, moría todo el enjambre.

Para sacar la miel del corcho, se hacía con la castradera, (forma de espátula) se cortaban los panales que ataban pegados al corcho, luego estos se iban cortando a trozos que se dejaban en un baño tapado con un trapo para que las abejas no se metieran en él.

Mas o menos se dejaba la mitad de la miel en la colmena , para que las abejas pudieran comer durante el largo invierno, si el invierno venia muy frío, también se le llevaba azúcar para que comieran, a la espera que salieran las primeras flores de la primavera.

Para extraer la miel de los panales, se ponían estos en una caldera, y estrujados con el cucharón, se ponía la caldera al fuego hasta dejarlo hervir. Una vez hervidos se dejaba en reposo hasta el día siguiente, quedando la miel reposada al fondo, y la cera flotando, con una espumadera se sacaba la cera por encima, cuando ya se había sacado la cera se repetía la operación de hervirlo, si quedaba alguna impureza de cera se volvía a pasar la espumadera, ahora la miel ya quedaba limpia. Después la cera se ponía dentro de una caldera con agua, se hervía para lavarla, de éste agua de lavar la cera salía una miel más floja llamada melada, que era repartida a la gente que no cosechaba miel, la cual se calentaba en una cazuela, y para mojar pan era exquisita. Luego la cera aún caliente se apretaba con las manos haciendo unas pelotas, las cuales se vendían a buen precio.

Antiguamente le sacaban más rendimiento a la cera que a la miel, eran los años que en las iglesias lucían velas constantemente.

En nuestros días hay las colmenas llamadas “movilistas o artificiales”, más modernas y prácticas que las de corcho, construidas con tablas sujetas con puntas de hierro, constan de dos elementos, la base y el alza, están colocadas en el suelo sobre una base de piedra y por encima tienen una cubierta de chapa. En su interior hay panales de cera artificial en los cuales las abejas hacen la miel, y al no tener que fabricar la cera, fabrican mas cantidad de miel, a la hora de la recolección o de “castrar” es mas fácil, sólo se tiene que sacar los panales llenos, y repostar otros vacíos. La maestra siempre habita en la base, y está mas protegida, por que sólo se recolecciona la miel del alza. En algunas regiones las mueven de una parte a otra dependiendo de las épocas de las floraciones, esto lo hacen apicultores que trabajan en cantidades industriales, en Aliste la mayor parte son para el consumo familiar, y si sobra se vende, pero siempre en pequeñas cantidades.
En la primavera, entre el 15 de mayo y el 15 de junio salen los enjambres, os enjambres son la cría de las abejas, suelen pararse un día fuera de la colmena, si no encuentran sitio adecuado para meterse se marcha todo el enjambre junto buscando sitio para alojarse, puede ser en un árbol que contenga algún agujero, o hasta en alguna chimenea a veces se ha dado el caso.

miércoles, 14 de mayo de 2008

La lana

La lana en Aliste, hasta finales de los años 1960, era la materia prima para confeccionar la mayoría de las prendas de vestido para toda la familia. Con ella se hacían paños y prendas de punto pero, antes, la lana requería un largo proceso de elaboración.

Nos tenemos que ir muchos años atrás, en una época en la que venían por los pueblos gentes que se dedicaban. única y exclusivamente. a elaborar la lana. Estas gentes procedían de Astorga, comarca de la Maragatería provincia de León. Eran familias que iban por las casas de Aliste haciendo dicha elaboración a la gente que se lo encomendaba. Eran los “maragatos”. Todavía hoy, en Lober, hay familias que provienen de aquella zona y época y que se afincaron en Lober, dedicándose mayormente a la labranza.

Los trabajos de la lana comenzaban el día de la “Esquila” de las ovejas. Días antes ya había pasado el afilador que preparaba las tijeras para dicho evento. Las tijeras, de enormes dimensiones, era la única herramienta que se necesitaba y los esquiladores las manejaban con gran maestría.

La esquila se hacía a primeros de junio. Se ataban las cuatro patas del animal con una cuerda de lana, para no lastimarlas, y tirado en el suelo, era despojado de su "Vellón", el cual envolvían con mucho cuidado las mujeres. Un buen esquilador tardaba aproximadamente una hora en cada oveja.

Después de esquiladas las ovejas, una parte de la lana se vendía tal como salía en vellones y, la que se dejaba para elaborar, se lavaba y se ponía a secar al sol. La lana que se usaba para colchones y almohadas se abría a mano, otra se cardaba y, después, se hilaba con la rueca para, por fin, hacer prendas de punto como toquillas, medias, guantes, calcetines, jerséis, refajos y jergones, entre otras.Las mujeres solían hilar al sol en cualquier rato que dispusieran de tiempo, hasta encima de la burra cuando se iban de un lado a otro, pero era en los típicos hilandares de las veladas nocturnas donde las mujeres se dedicaban especialmente a este menester.
La lana que se usaba para hacer paños en el telar, se hilaba en el “torno” después de cardarla. Este trabajo lo solían hacer los hombres por las noches, en el "escaño". El torno era un artilugio semimecánico compuesto de una rueda grande que movía el huso mediante una correa transmisora. Esta lana servía para tapar, o "trama.

Otra lana se "peinaba, lo que consistía en sacarla con los peines, que eran parecidos a las cardas, pero con las púas más largas. Esta lana se hilaba con la rueca, más fina que la que se hilaba con el torno y se llamaba “anzuela” o de urdimbre.

La operación de urdir se hacía en el telar, aquí era donde tenía lugar la última fase de la elaboración de la lana. En Lober había tres o cuatro telares en los cuales tanto tejían los hombres, como las mujeres pero, en cualquier caso, requería un buen aprendizaje de un buen maestro en la materia.

Cuando ya se había tejido el paño, aún quedaba otro proceso, el “pisonero”, que consistía en pasar el paño entre dos pesados rodillos para enfurtirlo.

En Aliste nuestros antepasados nunca compraban ninguna clase de ropa, pues, entre el lino y la lana, hacían todas sus prendas tanto interiores como exteriores para su uso diario, para invierno y verano, pues no había distinción de las prendas entre el frío y el calor.

Cada año se celebra el día de la “Comarca de aliste, Tábara y Alba” en diferente pueblo cada año (este año la organiza Carbajales de Alba) y allí, habitualmente, se puede disfrutar de las exhibiciones que reproducen algunos de estos trabajos de la pequeña industria alistana que, como tantas otras, van desapareciendo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Nacer en Aliste

Nacer esa la parte principal de la vida, pero nacer en Aliste hasta hace pocos años era algo distinto a lo que es hoy en cuanto a costumbres se refiere.

El embarazo, las mujeres lo llevaban casi en secreto hasta bien avanzada la gestación, llegando a un punto que ya no podían esconder más. Durante el embarazo las mujeres no eran visitadas por ningún médico ni comadrona, y cuando llegaba la hora del parto, éste tenía lugar en casa de la que en breve sería madre, siendo ayudadas por mujeres vecinas o familiares que ya hubieran pasado por ésta experiencia.

En los primeros días de vida del recién nacido, no era la madre la que daba de mamar al niño, por considerar que en éstos primeros días la leche de la madre no era buena, y en su lugar lo hacía otra mujer que estuviera lactando a otro niño ya de meses, era “la amamantadora” esto lo hacían durante los dos o tres primeros días de vida del niño.

Los padrinos para el bautizo se buscaban entre parientes o amigos, o si bien anteriormente ya éstos se habían ofrecido. Estos padrinos también serían de bodas si estos aún Vivian llegado ese día.

A los ocho días aproximados con el toque de campanas anunciaban el día del bautizo, y si el niño corría peligro, éste se bautizaba en casa con “agua de socorro” agua bendita que la gente solía tener en casa traída de la iglesia el día de sábado santo, día de la bendición de ésta.

El día del bautizo asistía el padre, y en nombre de la madre, lo hacía la madrina, ya que hasta no pasada la cuarentena la madre no podía salir a misa, se bautizaba durante la misa del domingo, cosa que aún hoy persiste. El nombre que se ponía solía ser el del santo del día que nació, o también se acostumbraba a poner el nombre de algún familiar más cercano.

A la salida del bautizo, los padrinos tiraban los tradicionales confites, buscando para tirarlos la parte más seca de la calle, dado que en aquellos años las calles aún no estaban encementadas y el barro en invierno era abundante.

Era costumbre en el pueblo, cuando nacía un niño ir a visitarlo toda la gente del pueblo, llevándole algún presente para la madre, que solía ser alguna tableta de chocolate, o también unos garbanzos o alubias.

El día del bautizo se solía hacer una fiesta, invitando a los familiares a la comida, que hacía la abuela del niño, ya que siendo el bautizo tan reciente la madre aún no podía.
El niño se alimentaba de la leche materna, hasta que empezaba a comer comidas sólidas, lo primero que se le daba era el “pan mascado”, en aquel tiempo en todas tas casas el pan casero solía ponerse algo duro, y para dárselo al niño el padre o la madre se lo masticaban primero, de ésta manera el niño aún sin dientes lo empezaba a comer.

Después de dar a luz, la madre quedaba en casa sin salir guardando la cuarentena, pasada ésta, tenía lugar la “salida a misa" con el niño, y antes de entrar en la iglesia el sacerdote le echaba la bendición, este rito se debe a la presentación de la Virgen al niño el día de las candelas.
El niño iba creciendo y desde ya los primeros meses de vida, se iba acostumbrando al campo, ya que por circunstancias la madre era obligada a llevarlo con ella a hacer las geras del campo, ya que no siempre tenían con quien dejarlo.

A los seis años se llevaba a la escuela por primera vez, a todos nos costó nuestros lloros el primer día de la escuela, la edad escolar era de seis a catorce años, pero la edad escolar ya se compaginaba ésta con las jeras de la casa y del campo. No era una edad muy tardía que ya teníamos quehaceres designados, como partir leña, ir a buscar agua a la fuente. A la edad de catorce años, todos ya estaban incorporados prácticamente a todas las tareas del campo.
Por aquellos tiempos, después de catorce años en Aliste muy pocos eran los que tenían el privilegio de continuar estudiando, no es que fuéramos más torpes que en otras partes de la provincia que si lo hacían, es que Aliste después de ser una comarca pobre, deprimida, y con pocos recursos económicos, la mayor parte de los pueblos estuvimos incomunicados por cualquier medio de transporte con la capital de la provincia hasta bien entrados los años 1970.

lunes, 21 de abril de 2008

El Cristo de San Vitero


AL lado del pueblo de San Vitero, entre las eras y la carretera hay una Ermita, es la Ermita del Cristo.En ella se celebran dos fiestas, una el 19 de marzo (Cristo de marzo) y otra el 14 de septiembre (Cristo de septiembre).


En mi reciente viaje a Aliste, y después de 41 años, tuve la ocasión de estar presente en el Cristo de marzo.


Gran cantidad de gente se amontona entorno a la Ermita en éstas fiestas, fiestas bien conocidas en toda la comarca, incluso en León y buena parte de Galicia.
Pude observar que la fiesta religiosa poco ha cambiado respecto a hace 41 años, quizá lo que vi más cambiado fue la poca asistencia de gente a misa y a la procesión, en total asistieron unas 40 rsonas aproximadamente, y me extrañó mucho, por que Aliste es de una gran tradición católica , tal vez fuera por que las inclemencias del tiempo que lo impidieron, al ser un día de mucho viento y temperatura desagradable.


También pude ver que no faltaban las “pulpeiras” de gran tradición en las ferias de los Cristos, antiguamente, el pulpo lo cocían en grandes calderas a la lumbre, ahora lo cuecen con gas. No estaba al alcance de todos el degustar una tabla de pulpo en la feria, ya que costaba 30 euros, teniendo en cuenta, que en el mercado podemos adquirir el kilo entre 6 y 10 euros dependiendo de la calidad.


Había paradas con antiguos aperos de labranza, arados de madera primitivos, trillos, cuero curtido de cuyo material se hacen zagones, cornales y sobeos para la labranza, y hasta en una parada vendían las famosas cholas, al precio de 53 euros, hoy ya casi extinguidas, (pero muy sanas por cierto).


En los años 60 el Cristo era una feria con grandes concentraciones de ganado de todas clases, y hasta había exposiciones de toros sementales de raza alistana, ahora no hay compra -venta de ganado vacuno, y aunque en algunos prados de Aliste aún se ven algunas explotaciones de ganado pudiera ser que, en un tiempo no muy lejano, nuestra denominación de origen “Ternera de Aliste” este al borde de la extinción.


A partir de los años 60 la feria de ganado fue sustituida por feria de maquinaria agrícola, el día del Cristo no había ni una sola máquina agrícola a la venta, esto significa que la poca agricultura que teníamos en Aliste está tocando techo. Si bien, en los últimos años a tomado auge la exposición de buches de raza alistana, la cual se celebraba el sábado día 22, me hubiera gustado asistir, pero por circunstancias no pude.

Burro alistano en San Vitero


Antiguamente cuando empezaba a caer la tarde la gente de los pueblos emprendían el viaje de retorno a sus respectivos pueblos de origen, el único medio de locomoción eran las caballerías quedándose la juventud a los bailes que a partir de la noche se hacían en San Vitero. El día del Cristo, la cuaresma no prohibía hacer baile, amenizado con gaita alistana y tamboril. Ahora ésta fiesta conlleva hasta cuatro noches de baile amenizado por diferentes y costosas orquestas.
En aquellos años al caer la noche en Lober el día del Cristo, llegaban los carbajalinos con las vacas compradas en la feria, hacían noche en Lober en casa la “Ti Mariguiña” se habían llegado a contar hasta 20 vacas compradas en el Cristo sólo los de Carbajales, y parece que hasta en Lober nos llegaban aires de fiesta.


Hay alguna leyenda en Aliste que dice que la Ermita del Cristo es “alistana”, es decir, que colaboraron en ella varios pueblos de Aliste. De ahi que en tiempos pasados pidiesen “los cuadrilleros” en los pueblos para el Cristo, estos fondos se entregaban para gastos de la Ermita.

La emigración en Aliste

Aliste, como otras comarcas del mundo rural, durante las décadas de los años 60 y 70, sufrió una despoblación descomunal, desviando más del 90% de sus jóvenes a provincias más industrializadas. En las últimas décadas este goteo ha continuado, si bien en menor porcentaje, pero teniendo en cuenta que se está despoblando una zona ya despoblada y envejecida.
Las gentes que en aquellos años no emigraron y que en esas décadas tenían 40 ó 45 años, hoy tienen 80 u 85,y éste es otro problema grave de despoblación.

La mayoría de estos emigrantes supieron adaptarse a sus puestos de trabajo y, procediendo de una zona rural y deprimida como era Aliste en aquellos años, supieron administrar su economía y, con sus ahorros, hacerse una casa en sus pueblos de origen. Por eso, en época de puentes y vacaciones, nuestros pueblos vuelven a estar alegres. Ahora, muchos están jubilados y pasan largas temporadas en los pueblos.

La consecuencia de la despoblación y el envejecimiento de la comarca ha provocado la casi total de desaparición de la ganadería y de la agricultura en la zona alistana y, si desaparece la agricultura y la ganadería, hasta el mismo alistano está también en peligro de extinción.
Para apaliar el problema de despoblación en Aliste se tendrían que buscar nuevas alternativas y para eso, debieran tomar mano las administraciones.

Una medida podía ser el desarrollo del turismo rural y Aliste tiene muchas cartas para ganar esta partida. Por un lado tenemos el proyecto para alargar la autovía del Duero hasta la frontera con Portugal. La lástima es que por el norte no nos haya cogido el tren de alta velocidad, entonces sí que tendríamos la partida ganada.

Pero Aliste tiene otros encantos que también nos podrían ayudar. Tenemos la Sierra de la Culebra, con la mayor reserva del “Lobo Ibérico” de toda Europa, tenemos una naturaleza y atmósfera limpias de contaminación, tenemos la relajante temperatura de las noches de verano y, también, buena gastronomía, con las prestigiosas carnes alistanas, entre otras muchas cosas.
Todas éstas cosas las tenemos, pero nos faltan las principales: El alojamiento. Se tendrían que hacer hoteles por diferentes pueblos de la comarca, acondicionar casas rurales y posadas, acondicionar los tradicionales palomares, telares, molinos y fraguas y ponerlos en funcionamiento de su manera natural y de fácil acceso.

Un museo sería imprescindible en la comarca, donde estuviera representada toda la cultura tradicional de Aliste, como pueden ser aperos de labranza, utensilios de cocina como potes y calderas, los típicos trajes alistanos y otras piezas artesanas.
Una biblioteca con libros de temas alistanos, dotada de alguna sala donde se pudieran dar charlas y pasar videos con la cultura alistana.

Interesante sería también la ubicación de un Museo Taller en algún pueblo de Aliste donde algún tejedor pudiera exhibir su trabajo a los visitantes y explicar la elaboración de la lana y el lino desde el cardado y el hilado hasta el tejido de las mantas y mandiles que fueron tan característicos en la comarca alistana.

Promocionar la caza sería también un reclamo para el turismo, soltando perdices y faisanes de granja en primavera, cuando es el tiempo de incubación, para aumentar el número de ejemplares en tiempo de caza.

Igualmente promocionar la pesca del cangrejo y otras variedades de pesca en los ríos y arroyos de la comarca.
¿Sería ésta una solución para Aliste...? Soñar cuesta poco y, a veces se hace y hasta parece que por la mañana se levanta uno más relajado. Pero nunca se sabe.

Aragón, “Los Monegros” comarca rural de la provincia de Zaragoza, desértica, despoblada y envejecida. En los últimos meses los principales diarios a nivel nacional hablan de que se está haciendo un estudio para llevar a cabo un gran proyecto “a Gran Escala” de instalaciones en esta comarca: tres campos de golf, tres parques temáticos, casinos, numerosas salas de juego y entidades financieras, 70 hoteles donde se dará empleo a 60.000 personas y por donde pasaran 25 millones de turistas anuales, siendo el primer centro de ocio a nivel mundial, incluso por delante del de las Vegas.

sábado, 19 de abril de 2008

Las casas antiguas en Lober

Los materiales básicos en las casas antiguas en Lober eran: el barro, la paja, el adobe, la piedra y la madera. El barro (tierra mezclada con agua y paja) se ha usado en la construcción de casas desde que el hombre existe. Los adobes no era un barro muy pegajoso, era tierra mezclada con paja y agua, que se hacía en grandes masas, y que se amasaba con los pies, a mi me toco hacerlo, (la tierra se sacaba en balde el mayo al lado de la fuente ), una vez la masa hecha, con una horma llamada adobera se hacían los adobes que se dejaban secar al sol durante días, una vez secos se recogían guardándolos en pajares para reservarlos de la humedad. Este trabajo se solía hacer en el mes de septiembre.. los adobes se utilizaban para hacer tabiques y para hacer la bóveda de los hornos.


La piedra se arrancaba en canteras, no siempre se encontraban canteras con buena piedra, las más largas y rectangulares se guardaban para las esquinas, y miembros de puertas y ventanas.
Los tejados son de pendiente a dos aguas, en la antigüedad cubiertos con pizarra, y más tarde con teja roja, ambos productos extraídos del subsuelo de la comarca, la pizarra de los yacimientos de Fradellos, y el barro, materia prima de la teja, extraído del subsuelo de Ceadea, y elaborada en los antiguos tejares del mismo pueblo (hoy ya desaparecidos). La maderera, procedía de la del corte de árboles particulares y era imprescindible para el armazón de los tejados, vigas cantiagos y chilla, y también para el “sobrao”.


La casa en Lober, era una construcción adaptada a las trabajos agrícolas, y ganaderos. Como ya he dicho, hecha de piedra suelta recibida con barro, y las paredes de un grosor de 55 cm. La casa rural alistana solía estar dividida en dos partes, una para las personas, y otra para los animales, la cuadra y el corral. En el corral solía haber una portalada donde se guardaba el carro y los aperos de labranza, el espacio que seguía era el corral, donde estaba la cuadra de las vacas, y donde se almacenaba el estiércol sacado de la cuadra y que por él andaban escarbando todo el día las gallinas.

Por el corral se entraba a la vivienda, con una puerta de cuarterón. Dentro de la vivienda, lo más común era la cocina, la despensa, y algún cuarto, y la escalera que subía al sobrao, donde estaban los dormitorios, y muchas veces el granero.


La cocina fue siempre el alma de la casa en Lober y en Aliste, la chimenea con las llares y la caldera de cobre en la que se cocía la comida para los cuchinos siempre ennegrecida. Alrededor de la lumbre unas tizas de roble o de encina, los potes ,los pucheros, la sartén, el fuelle, las esparrillas y las tenazas. El mobiliario se componía de algún escaño, banquilla, las banquetas, y la mesa de comer. Allí comía toda la familia, y todos comían de la misma tartera, se pasaban largas veladas los días lluviosos de invierno, hilando o contando anécdotas al humor de la lumbre.
En la actualidad, hay viviendas de nueva constricción con todos los adelantos y comodidades modernas, algunas de ellas con apariencia de chalet, que normalmente solo son habitadas en época de vacaciones. Los pueblos de Aliste aún conservan la belleza de la arquitectura tradicional, pero que poco a poco van perdiendo las características propias de nuestra tierra alistana

viernes, 14 de marzo de 2008

El pan

En tiempos antiguos muy remotos en la mayoría de las casas se “amasaba”, no sólo en Aliste, sino en la mayor parte de los pueblos de todas las regiones de España.

Este trabajo, normalmente lo hacia la mujer de la casa. Dependiendo de la época del año se hacían más o menos hogazas, en invierno el pan aguantaba más, y en verano se quedaba más duro. Por eso algunas mujeres se ponían de acuerdo, y hacían tres o cuatro hogazas más que se prestaban entre las vecinas, devolviendo éstas, cuando ellas amasaban. Era una manera de comer el pan más tiempo sin estar tan duro, eso sí, cuando se prestaba pan ,siempre se pesaba. Yo recuerdo que el peso lo contaban por libras.

El trigo se molía en molinos especiales llamados fábricas, uno había en Doméz otro en Rabanales y como no podía ser menos, otro había en Alcañices. Hasta los años 70, iba tanta gente a moler, que que muchas veces se tenían que esperar al día siguiente, o incluso al otro, eran los años que en todas las casas se hacía el pan.

Para amasar era imprescindible tener varias herramientas o artilugios, el horno, y por supuesto harina, éstos artilugios eran: el organero, la pala, la estaca grande y otra pequeña, el rodro, el barredero, artesa y la caldera. Las materias primas que se necesitaban eran: Agua caliente, harina, sal, hurmiento y más tarde también levadura.

Lo primero que se hacía era la masa, envolviendo la harina con agua caliente, el hurmiento, la sal, y la levadura en la artesa, todo bien amasado y mullido, que después se dejaba reposar o dormir. Una vez hecha la masa, se encendía el horno, algunos tardaban más de dos horas en calentarse, para estar caliente se tenían que poner los adobes de la bóveda bancos. Cuando el horno estaba caliente, con el rodro se arrastraban las brasas hasta la boca, y con el barredero, que solía ser de trúvisco ó de escoba, se barrían las baldosas quedando éstas impias de ceniza. Ya estaba el horno a punto para cocer. Después de hora y edia o dos la masa ya estaba “despierta”, ya había crecido, y mientas el horno se había terminado de calentar, ya se habían hecho las hogazas y alguna rosca que espolvoreadas con harina esperaban en la artesa para entrar en el horno.

Al cabo de hora y medía o dos el pan estaba cocido, lo primero que se sacaba del horno eran las roscas, con éstas a veces se hacía “sopa en vino”. Para la sopa en vino, se partía la rosca en “cachos” pequeños en una cazuela y se ponía vino, azúcar y agua, esto era la sopa en vino, y se comía con cuchara.

Después del año 1970 muchas mujeres dejaron de amasar. La gente joven había emigrado de los pueblos, las familias se habían quedado pequeñas, y ya no se gastaba tanto pan. Algunos optaron por dar harina al panadero, y éste le devolvía los mismos kilos de pan, otras continuaron amasando hasta casi entrado el año 2000, y hoy los hornos ya son piezas de museo.








miércoles, 12 de marzo de 2008

Las primeras obras estructurales en Lober

En la primavera del año 1956, un grupo de mujeres uniformadas paseaban por las calles de Lober, eran las juventudes de la Sección Femenina.

La Sección Femenina era un organismo que la Falange tenía para apuntar en el mismo a todas las mujeres que voluntariamente querían ser ser falangistas. Fue fundada en el año 1934, y su misión principal consistía en educar las mujeres para que el día de mañana pudieran fundar una familia ejemplar. Su fundadora fue Pilar Primo de Rivera.

Durante su estancia en Lober enseñaban educación a los mayores y menores, enseñaban a coser y bordar a las muchachas, enseñaban a hacer manualidades entre otras cosas a toda la gente que voluntariamente se apuntaba, nos hacían cine dos veces por semana, cosa nunca vista en Lober por la mayor parte de la gente, la gente vio como se comunicaban entre ellas con una emisora, cosa que mucha gente de aquél tiempo no se podían imaginar. Todos los días se veían coches en el pueblo, cosa que no era muy normal en aquellos tiempos, vivían en un campamento en Gallegos y se desplazaban diariamente en coche.

Coincidiendo con la estancia en Lober de la Sección Femenina, hizo una visita al pueblo el Gobernador de la provincia y en el discurso que hizo prometió que nos haría una fuente en medio del pueblo y que nos traería la luz eléctrica.

En el mes de septiembre del mismo año llego un gran camión cargado de tubos al pueblo, eran las cañerías para el agua. En varios meses se hicieron las obras y se hizo un depósito nuevo, la mayoría de los trabajos se hicieron todos a prestación personal, y era el mes de mayo de 1957, que Lober tenía un charíz en “La Moral”. La obra fue algo que entusiasmó y alegró a todo el pueblo, porque Lober estrenaba una obra de tanta importancia, que algunos vecinos no se lo podían creer. Hubo algunos que cuando hacían la zanja no se creían que el agua no subiera la cuesta que hay desde la era, hasta la plaza de la punta arriba el pueblo.

En años venideros, se hicieron cuatro fuentes más en el pueblo y que todavía hoy existen, la única que ya no existe, es la de “La Moral”.

Meses más tarde se cambio el mobiliario de la escuela por nuevos pupitres más cómodos. Hasta entonces había unas incomodas banquillas, y para los más pequeños un banco, que para leer la cartilla se ponían de rodillas y la cartilla sobre él.

En el año 1960 se empezaron las obras para poner la luz, costó muchas discusiones en la casa concejo, había que hacer prestaciones personales, los postes los descargaban en la N. 122. Fue un otoño de los más lluviosos conocidos, los camiones no podían entrar al pueblo cargados por peligro de atasco por el camino morisco. Es que tampoco teníamos carretera ...

Los postes se tenían que ir a buscar a Ceadea con el carro y luego se tenían que repartir donde correspondían. Era otra obra de gran envergadura para el pueblo. En principio se pusieron ocho luces de alumbrado público, que se pagaron con dinero de los vecinos, esto era lo que provocaba las discusiones. En la primavera del año 1961 Lober tenia luz eléctrica.

En el año 1963 se empezó a hacer la carretera, desde la N 122 en dirección Gallegos del Río sólo 3 km. En aquellos años no había maquinaria, todo era pico y pala. Esos 3 km, quedaron sin asfaltar, y no fue hasta final de los años 70, que se asfaltó hasta Gallegos del Río. En la década de los 80 se asfaltó hasta Lober continuando hasta Tolilla, y de ésta dando salida a Rabanales.

En la década de los 80 se hicieron las obras de alcantarillado y pozo sondeo, pero por mal entendimiento entre vecinos no fué hasta ya entrado el nuevo milenio que por fin hubo agua corriente en la casa.

El pavimentado de calles se inició en la década de los 1980, hoy en su mayoría están todas pavimentadas, o si bien aún queda por hacer algún callejón.

¿Cuales serán las próximas estructuras de los pueblos de Aliste?. Todavía quedan muchas cosas por hacer y restaurar, esperamos que de vez en cuando se haga algo.








El día de Corpus

Cinco días hay en el año que relucen más que el sol: Navidad, Pascua de Flores, Jueves Santo, Corpus Crísty y el día de la Ascensión.

El día de Corpus, como bien dice el refrán, era una de las grandes fiestas del año, pero también es una de las que con el paso de los años ha perdido casi todo su esplendor.

Dicha fiesta se celebra un Jueves del mes de Junio, no tiene un día señalado por que es una de las fiestas movibles que hay. Era una fiesta religiosa, pero al mismo tiempo también folclórica.

El día de Corpus, la gente se levantaba temprano para hacer las “Jeras”cotidianas e imprescindibles de cada día, segar herraña, “forraje”, pelar hoja para los cerdos entre otras. A media mañana había que estar preparados para la celebración. Por la mañana cada vecino barría el trozo de calle que correspondía a su casa, o pajares, cortinas o lo que fuera, todo bien barrido y regado, dejando la calle cubierta de flores, “flores de San Juan”, ramas de hinojo, flores de piñón, y las paredes enramadas con ramas de chopo y de fresno, haciendo algún arco de vez en cuando con colchas sacadas del baúl para la ocasión. Todo el pueblo estaba vestido de gala entre el fuerte olor a tomillo que desprendían las flores. Es que tenía que pasar el Santísimo. A las doce más o menos se celebraba la misa, los mozos volteaban las campanas anunciando un gran día de fiesta, la Iglesia perfumada con flores y aquel agradable olor a incienso. Acabada la misa la Iglesia no se cerraba, quedaba el Señor expuesto, y custodiado por voluntarios que se iban relevando. Después de bien comidos, con la comida extra para aquel día, que solía ser un pollo de corral con arroz en la mayoría de las casas, luego se celebraba la procesión del Santísimo, el Santísimo iba bajo palio acompañado por seis mozos. Delante de la procesión iba el Pendón, el cual, era de enormes dimensiones, tenía que ser portado por un sólo mozo con excelentes condiciones físicas, éste mozo era llamado el jaqueton.

Acabada la procesión, a la salida se nombraba nuevo mayordomo para la función del Corpus del año siguiente, si no había voluntarios se nombraba uno siguiendo las rigurosas normas. El mayordomo entrante tenía que pagar la limonada para todos en aquél mismo momento, que después de bailar el baile de la medida, repartía a la “roda” un voluntario.

Acabado esto, era medía tarde, era hora de empezar el baile en “La Moral”, con una música compuesta por dos músicos, dulzaina y bombo y redoblante. Lober siempre fue un pueblo donde gustaba bailar a la mayor parte de la gente, ya fueran solteros o casados, por esto, toda la tarde seguía un baile con mucha animación, disfrutando todos de la fiesta, y como solían decir al tomar la limonada. “Que doy en un año”

lunes, 10 de marzo de 2008

Palomares, corrales y puentes


Por cualquier pueblo de Aliste que nos demos un paseo por las afueras, podemos contemplar bellas y antiguas estampas alistanas, con arquitecturas de épocas medievales, éstas estampas son: Los palomares, los corrales de ovejas o pariciones y los puentes.

Los palomares alistanos, son de formas simples, dentro de la arquitectura poular de la comarca.

Están levantados en sitios soleados, y siempre cercanos al pueblo, son construcciones de una sola planta, de forma rectangular, y a veces redondeada en su parte delantera, con una única caída de aguas al mediodía. Tienen paredes de piedra, y a veces revocados con barro o cal, el tejado es simple, cubierto casi siempre con pizarra. En la parte de arriba del tejado y el alero de éste van rodeados por una pequeña altura de piedras que hace de abrigo para las palomas. L a puerta es de madera rústica recubierta con grandes clavos y sin pintar. En la mayoría de los palomares alistanos la entrada y la salida de las palomas es por unos agujeros situados por debajo del alero de la parte central.

Hoy día como tantas otras cosas alistanas no hay garantías de su supervivencia. Los palomares han muerto lentamente en manos del olvido, la vida moderna ha acabado con su sentido.
Las palomas acudían al palomar con cebo o pienso que se le ponía sobre todo en invierno. En primavera se apareaban guerando o encubando los huevos. Los beneficios que daba el palomar eran dos: los pichones que aparte del consumo familiar, también se vendían, y el estiércol o palomina muy apreciado para abonar las tierras, las tierras que se abonaban con palomina el fruto era seguro.

En Aliste, otras edificaciones curiosas son las casetas o pariciones para encerrar las ovejas, son corrales hechos con pared de piedra seca , sin barro , de un metro y medio o dos de altura de forma cuadrada, o redonda, y un trozo cubierto con pizarra o teja, pero la mayor parte sin cubrir, facilitando así la ventilación y aireado del ganado. La parte superior de la pared, le ponían una gran bardiza de zarzas para evitar los ataques de las manadas de los hambrientos lobos que por toda la comarca se escondían durante todo el año. Estos corrales solían estar en cualquier parte del término de los pueblos, reduciendo así el camino a las ovejas, y nada más salir del corral podían empezar a pastorear.

Dado que el ganado ovino, también ha perdido mucho en Aliste en los últimos años, éstos corrales aún tienen actividad dado ala importante cabaña ovina que existe aún en la comarca alistana.

Otras arquitecturas medievales son los antiguos puentes y pasaderos, situados por todos nuestros ríos y arroyos, y son un claro un claro ejemplo del sentido práctico de los pueblos.
En Lober tenemos un puente de piedra de muy antiguo sobre el Río Mena a su paso por el camino de Fradellos, el puente de la puente bajo sobre el arroyo que da acceso al camino de Tolilla, hoy ya casi anulado al no haber agua en el arroyo debido a los desagües más profundos que bajan por el mismo, pero que en tiempos, en invierno era vital, igualmente los pasaderos que hay en el mismo arroyo unos metros más arriba por donde se accedía a la patera, el puente de fuente lugar hoy ya reformado, los pasaderos del arroyo de los cabaderos, los pasaderos para pasar el arroyo de la boca el valle, los pasaderos de los pontones y tantos otros que en tiempos no muy lejanos nos eran imprescindibles y que hoy en día ya los tenemos en el olvido.
















jueves, 6 de marzo de 2008

La supervivencia en Aliste


Aliste como toda su comarca, hasta bien entrada la década de los 60, fue una comarca de familias numerosas en la mayor parte de los pueblos. Los recursos con que se contaba no eran suficientes para subsistir, solo se podía contar con la agricultura y la ganadería, y que no siempre iba bien, pero era de lo que se sobrevivía.


De las ovejas se sacaba lana. De ésta, se vestía toda la familia, nuestras madres se pasaban hilando la mayor parte del año, pero no por eso dejaban de hacer otras labores del campo, para hilar cualquier momento era bueno, cuando más se hacía éste trabajo era por las noches, pero por el día también aprovechaban el rato que podían. De la lana se hacían, pantalones de paño para los hombres abrigos (jerséis) ,bufandas, calcetines, las camisas se hacían de lino ect. Para las mujeres hacían los manteos, medias , refajos, la bantal o faltriquera, chaquetas, mantones, mantas, colchones, colchas entre otras cosas.


El calzado, hecho por los hombres de la casa como: las famosas cholas y las albarcas para toda la familia, y que prácticamente era el calzado que se gastaba. El jabón, también era elaborado por las mujeres, iban juntando los desperdicios de grasas, las deshacían en una caldera, una vez deshechas le ponían una cantidad de sosa cáustica, lo vertían en un cajón rectangular destinado para tal fin, cuando estaba frío lo cortaban obteniendo los panales.


La agricultura era la principal fuente de alimento de Aliste, del trigo en el molino se hacía el harina, de la cual se hacía el pan, el pan estaba presente en todas las comidas. Todas las casas disponían de un horno, que solía estar en la cocina la boca, y la bóveda quedaba en la parte trasera que daba al corral, se amasaba cada 15 días más o menos, y se hacían doce ó catorce hogazas, y algunas veces también se hacía un hornazo, que era una hogaza con tocino y chorizo dentro, muy bueno, por cierto.


El almuerzo solían ser unas sopas de ajo, que era agua con ajos machacados, manteca, pimiento, y sal, muy digestivas, pero de alimento me parece que tenían poco. Mas consistentes eran los almuerzos de invierno cuando se almorzaba con las morcillas y los torrejones. Las comidas de medio día dependían de la época del año, en invierno solían ser berzas con patatas cocidas con tocino, parte de éste se dejaba para merendar a media tarde, tocino con pan, y cuando salían las acedas una ensalada de éstas o melujino o arrabazas. Los viernes de cuaresma, en vez de tocino solía ser tortilla, y alguna vez escabeche por aquello de que era emporada.


En el mes de julio cuando empezaban los fréjoles verdes, la comida eran fréjoles con patatas, y también con tocino, y en las meriendas, el tocino con ensalada de pimiento, tomates o lechuga. Las comida de medio día se solían alternar también con garbanzos ó fréjoles secos. Las cenas casi siempre eran de patatas cocidas, a veces con una raspa de bacalao y un refrito de tocino. En las grandes fiestas, a veces se mataba un pollo del corral, y el día de Santa Marina ese día en todas las casas se mataba un cordero y algún pollo, ese día había invitados y había que quedar bien.
La matanza de los cerdos era el gran sustento de las familias durante todo el año, en cada casa se mataban por lo menos dos o tres cerdos grandes. La matanza era un día de reunión familiar, se juntaban por la mañana temprano y se tomaba el aguardiente con pan, eso para coger fuerzas, luego ya se salía derecho al corral donde se cogian los cerdos con una soga por el hocico y se ponía el cerdo encima el banco, clavándole un gran cuchillo en el cuello, las mujeres cogian la sangre con un cubo para hacer las morcillas. Después se chamuscaba el cerdo con pajas de centeno guardadas para tal fin, después de bien labado se sacaban las tripas, las cuales se lavaban bien para hacer los chorizos, después el cerdo se colgaba de una biga del portal esperando al día siguiente que el veterinario diera el visto bueno, se deshacían las hebras para los chorizos, que luego se adobaban con los respectivos condimentos. Se echaban de sal los tocinos, jamones y espaldas, era el sustento de la familia de todo el año. Ha por cierto que buenas aquellas hebras asadas en la lumbre, parece que ahora so saben tan buenas, ¿eh.? La manteca se deshacía ese día por la noche en una gran caldera, cuando ya estaba deshecha se echaban dentro de la manteca grandes trozos de pan, que luego se sacaban y espolvoreándole azúcar por encima, eran las “pingadas”, después se sacaba la manteca con un cazo que se depositaba en grandes ollas que se guardaba para condimentar las comidas. En la caldera quedaban los chicharrones que bien machacados con pan migado y azúcar eran los torrejones, muy buenos por cierto. Los jamones no siempre se comían, a veces se vendían a los jamoneros, en las familias siempre había gastos y no siempre había de donde sacar dinero, y a veces se vendían jamones, y después se compraba tocino, ya que en muchas casas si había mucha familia faltaba tocino. Los terneros era la única fuente de dinero que se podía tener, y no siempre era suficiente para hacer frente a los pagos. Había que pagar los consumos y contribuciones al ayuntamiento, había que pagar guanos y nitratos, y los gastos imprevistos de cada día.


La viña era en aquellos tiempos la finca más bien cuidada en todas las familias, de ella salía el vino casi para todo el año, aunque no era de muy buena calidad, ya que el clima alistano no es propio para la viña, en verano las noches son más bien frescas, y eso no ayuda mucho a la maduración de la uva. En algunos pueblos de Aliste se hacía aguardiente, licor muy apreciado en la comarca, pero estaba prohibido por la ley, y se tenían que sacar unos permisos para elaborarlo. El aguardiente se obtenía de la destilación de bagazo, poniendo a hervir éste, y colocando encima un recipiente de agua fría, que daba lugar a la condensación del vapor y así se obtenía el aguardiente. A partir de los años 60, la vida en Aliste empezó a cambiar, la gente iba a los trabajos, se cobraban pensiones, los pesqueros empezaron a ir por los pueblos con pescados frutas y pollos, empezaron a funcionar carnicerías en Rabanales y San Vitero, la maquinaria empezó a funcionar en la agricultura. A partir de aquella década Aliste también empezó a morir, la gente joven empezó a emigrar a borbotones, la natalidad descendía a pasos agigantados, los pueblos se quedaban sin gente a un ritmo imparable, hoy muchos pueblos están a punto de desaparecer, pero los que hoy vivimos, cada vez que vamos a uestros pueblos estamos felices en la tierra que un día nos vio nacer.

martes, 4 de marzo de 2008

Los molinos

Los molinos en Lober y en general en Aliste, son edifícios simples, no muy grandes, de una forma rectangular, adaptados para el trabajo que desarrollaban. Yo diría que estos molinos hoy son ya edifícios históricos en Lober y en Aliste, de los cuales ya sólo nos quedan recuerdos.

Yo desde aquí diría a las administraciones que corresponda que tomen mano en este asunto, no para ponerlos en marcha, sino para rehabilitar los edifícios de estos molinos, que formaron parte de nuestra história y que hoy están a punto de desaparecer, y no creo que rehabilitarlos saliera muy costoso.

Todos los molinos tenían la misma forma, rectángular, y situados a un lado del río, sitio estudiado, de forma que el agua pudiera entrar bien en él, a través de una calienda que la llevaba a una presa llamada “Zuda” y que, en invierno, época de crecidas no quedara enaguado, ya que con las crecidas el agua retrocedía por el desague y el rodezno quedaba frenado.


Los edifícios no tenían mucha claridad, solo tenían una pequeña ventana para mirar desde dentro la Zuda si tenía suficiente agua, tampoco tenían chimenea aunque en todos ellos durante el invierno se hacía lumbre sobre todo cuando se tenía que ir a moler de noche. Los tejados solían ser de pizarra, en tiempos material barato en Aliste por existir canteras en diferentes pueblos de la comarca. Los mecanismos del molino eran muy primitivos, de ahí el valor histórico que tienen, aparte de las piedras o muelas y el rodezno, todo lo demás era de madera.


Podemos mencionar algunas partes de la máquinaria que hacía funcionar el molino: el rodezno, las piedras (muelas), la tolva, la caja (tambor) la críba (canaleja), el tocador (tarabillo) y el farnero. Cuando la tolva se quedaba sin grano, y las piedras continuaban funcionando se decía que andaba de “Rueso”. Las piedras eran de cantería como allí deciamos (granito), piedra muy abundante en Fornillosy Moveros, etc., había algunas que las llamaban francesas, éstas hacían el harina más fina. Estas piedras eran redondas, con un aro metálico, a su alrededor tenían un rayado, era lo que molia el grano, este rayado con el tiempo se gastaba, y había que picarlas périodicamente. Para sacar la piedra de arriba se disponía de un artilugio en forma de media luna con una especie de uña por cada lado, se enganchaba en dos agujeros que la piedra tenía por los lados dandole la vuelta.

La Canal era una canal estrecha en forma de embudo por donde salía el agua con mucha presión que hacía funcionar el rodecno.

El rodecno era una pìeza circular con muchas aspas metálicas, fijada sobre un eje, que al caer el agua sobre él volteaba con mucha fuerza provocando el movimiento de las piedras.

Las piedras se graduaban por medio de un tornillo, que con más o menos separación la harina salia más o menos granulada, la caja era de madera circular que cubría las piedras, la tolva era un artefacto de madera donde se echaba el grano, que resbalando poco apoco iba cayendo en la criba, la criba era un cajon pequeño de madera donde caía el grano que venía de la tolva, tenia una tela métalica agujereada donde quedaban algunas posibles espigas o pequeñas piedras que podia tener el grano, el tocador era un palo redondo, dentado, enganchado a la vara del rodezno,que al rozar los dientes con el cajón de la criba hacía que el grano cayera alas piedras donde éstas lo machacaban, el farnero era un deposito escabado en el suelo y forrado con pizarras donde caía el harina que salia de las piedras.

Normalmente los molinos solían ser comunales donde varios vecinos tenían parte , unos tenían un día, otros tenían dos, y otros podian tener horas, por que normalmente en las herencías se repartían , para que todos los herederos pudieran moler. Como ya he dicho anteriormente, los molinos si en breve no son rehabilitados, pronto sólo tendremos el recuerdo, y pensando sentiremos en la mente, aquel Tic- tac- tic- tac que era el corazón de los molinos.

La transhumancia de Lober en los años 60


La trashumancia en Lober ha existido desde tiempos remotos. Había otros pueblos vecinos que por su ubicación en riberas o pastos más frescos y con abundante agua, el ganado podía quedarse pastando sus terrenos durante la calurosa época estival sin hacer la trashumancia.


Lober, un pueblo siempre con un exceso de ganado ovino, llegando el verano los pastos se quedaban secos o escaseaban debido al exceso de reses, por eso en verano siempre se tenía que hacer la trashumancia hacia las sierras de Puebla de Sanabria, buscando los frescos pastos y el agua de aquellas sierras, la gente decía que si las ovejas iban a la sierra, en invierno enfermaban menos. Había unas gentes de algunos pueblos que se cuidaban de arrendar los pastos, éstos eran los llamados amos, que después contrataban ovejas cobrando un tanto por cada una. También éstos tenían que contratar pastores y arreadores para cuidar la gran cabaña de ovejas que se juntaban, y que siempre solían ser dueños de las ovejas.


La trashumancia se hacía a finales de junio, salíamos de Lober al atardecer y llegábamos a dormir a los corrales de Rabanales cerca del río Ceval, allí metíamos las ovejas en los corrales campestres, y los pastores íbamos a Rabanales al bar del “Rabiau,” allí recuerdo que vi yo la televisión por primera vez, era el año 1963, tenía yo 14 años. Al día siguiente, había que madrugar quedaba un largo y agotador camino por andar, así salíamos los siete u ocho ganaderos de Lober y allí se juntaban también otros dos o tres que había en Tolilla, y salíamos río Ceval arriba, que nos empezaba a salir el sol antes de llegar término de San Vitero, allí ya se empezaban a ver rebaños de diferentes pueblos de Aliste, las ovejas de Lober y Tolilla ya iban juntas, aunque los rebaños iban aglomerados, no se acababan de juntar, por el instinto que las ovejas tenían, ya que por el balar ellas se conocían. Ya llegábamos a los campos de Aliste, mochila llena de comida, y capa al hombro, para llevar todo esto durante todo el día, era un gran esfuerzo . La comida que solíamos llevar era pan y tocino, chorizo ya no había o si había alguno se guardaba para medicina. Por los campos de Aliste ya empezaba a calentar el sol, allí no había agua ni sombra, a veces se encontraba alguna fuente que no era agua corriente, era agua detenida, y para cogerla teníamos que quitar una gran cantidad de “saltones”saltamontes, que caían al agua y como no podían salir allí morían, pero como no había otra aquella era buena para saciar un poco la sed y mojar el pan que llevábamos que ya se había quedado duro. En los campos de Aliste el sol era agotador, teníamos que taparnos con la capa de paño, de esa manera no daba el sol tan directamente en la cabeza. De hay el dicho que dice que lo que quita el frío , también quita la calor.


A medio día estábamos frente a San Cristobal, y continuábamos caminando, las ovejas con el sol no caminan, había que esperar que cayera la tarde . Llegando al término de Gallegos del Campo ya empezaban a caminar más, y había que recuperar terreno, Allí, ya se veía la cabaña de todo Aliste, aún no iban juntas, era en la “Fuente el Horno” donde se juntaban todas las de Aliste unas 5000aproximadamente. La fuente “El Horno” en término de Gallegos del Campo era una fuente con abundante agua fresca y que todo el día pensábamos en llegar a ella, durante muchos años sació la sed de todos los pastores alístanos.


El camino continuaba, ya sólo se veían ovejas por todas partes, pero ningún pastor conocía las suyas, la noche ya se echaba encima, aún quedaba camino por recorrer. Por fin se llegaba ya al sitio llamado el “Carrilon” que era donde se dejaban, esto era termino de “Flechas”en la Sierra de la Culebra, cerca de Peña Mira. Allí , se hacían cargo de la cabaña los pastores y arreadores que las llevaban al destino, a la sierra de la Pedriña, la Escoba, entre otras. Llegando allí después de tres o cuatro días más de camino, los arreadores volvían a sus casas y ya sólo quedaban los pastores, con sus grandes perros para defenderse de los lobos, eran los que las cuidaban durante dos meses aproximados dependiendo del pasto que hubiera mas o menos.


Tomábamos el camino de regreso, hacía Mahide, llegando a ese pueblo, cenábamos en una taberna que había, la cena solía ser latas de sardinas y jarras de vino, esa noche eso no falta, y acabado de cenar el gasto se pagaba a “escote”, la cama era campestre, íbamos a la era donde trillaban y dormíamos entre la paja, por aquella zona las noches eran bastante frescas, nos tapábamos con paja solo dejando la cabeza fuera, que también teníamos que tapar con la capa, por que sino picaban los mosquitos. Por la mañana había que levantarse temprano, había que coger el autobús en Mahide, que nos llevaba hasta Ceadea. De allí caminando hacia Lober, parábamos a almorzar algo en la fuente la ferrada, que era algún trozo de pan duro que nos había quedado del día anterior, y llegando a casa final de viaje.


Al cabo de mes y medio o dos, los arreadores subían hasta Puebla en tren, buscaban la cabaña y emprendían el viaje de regreso, después de cuatro días de camino, llegaban al destino, que era algún pueblo de Aliste, normalmente era Grisuela. Allí acudían todos los ganaderos de Aliste, había que apartar las ovejas, cada uno tenía que buscarse un corral de algún amigo o conocido, las ovejas iban dando vueltas por la calle, y tenias que vigilar cuando pasaban para conocerlas y irlas metiendo en el corral que habías buscado. Para conocerlas, las ovejas tenían una señal en las orejas, ésta señal cada ganadero tenía la suya propia, de ésta manera nadie se las podía quitar. También tenían otra marca para conocerlas, era “la mela” cuando se esquilaban, se le hacía una señal con pez caliente, cada uno también tenía la suya, que solía ser una letra. Una vez apartadas venían los disgustos, a uno le faltaban dos, a otros cuatro, en fin, los pastores traían algunas pieles, la cuales unas decían que las había comido el lobo, otras que se habían caído de alguna peña y se había muerto, en fin cosas así.


Esta es la historia de la trashumancia en Lober en aquellos años 60. Hoy aún se continua haciendo,y no creo que el sistema mucho haya variado.


lunes, 3 de marzo de 2008

Turismo Rural en Moveros


Moveros de Aliste, pueblo de la próvincia de Zamora situado al sur se la comarca alistana haciendo frontera con Portugal, a dos horas y medía de Madrid y a treinta minutos de la ciudad de Zamoa.


En Moveros, te puedes alojar en casa de Chelo, donde encontrarás un buen ambiente familiar, y disfrutarás de los exquisitos asados de las prestigiosas carnes alistanas, regadas con los distinguidos vinos de “Toro” y de la “Ribera del Duero”, y en el supermercado de Jose Luis y Mari encontarás un gran surtido de los préstigiosos embutidos y jamones de la zona.
En Moveros, podrás disfrutar de su estupendo clima, de sus frescas noches de verano, donde puedes contemplar las brillantes estrellas en las silenciosas noches, donde lo único que interrumpe el silencio es el aullido de algún lobo, el canto de los grillos o de las ranas en alguna charca cercana. En las tardes puedes darte un paseo por los diferentes caminos rurales, y si tienes suerte, puedes presenciar algún ciervo pasturando en los frescos prados de “Cabeza el Mocho”, y por las mañanas si te gusta levantarte pronto y vas a caminar por la carretera, tal vez verás algún lobo o zorro saltando de un lado a otro.


En Moveros, pueblo de tradición alfarera, puedes ver varios hornos alfareros centenários, donde cocian la alfareria al fuego de leña. También puedes visitar los diferentes talleres alfareros, donde verás como se trabaja el barro de una manera tradicional y donde hay un gran surtido de piezas de alfáreria actuales y centenarias. En Moveros, puedes ver vacas por la calle y algún bucho, estos ya están casi extinguidos. También hay pequeñas explotaciones agrícolas, donde aún usan éstos animales para la labranza. Hay pequeños huertos familiares con pequeños pozos, que para sacar el agua usan un artilugio primitivo llamado “cigueño”, tres palos en forma de tigera y con unas piedras que hacen contrapeso,las cuales pesando más que el cubo del agua hacen subir el agua arriba con muy poco esfuerzo. Tambien puedes ver la arquitectura de Moveros, paredes centenarias hechas de piedra, y con barro mezclado con paja, que contrastan con las de nueva construcción hechas de ladrillo o piedra labrada.


Tenemos la vecina población de Portugal de Miranda de Douro a menos de veinte kilómetros, ciudad de tradición comercial, la cual no debes dejar de visitar, y diendo dirección a Miranda, llegando a la frontera portuguesa, verás un antiguo castro romano, en cuya cima está ubicada la ermita de la Virgen de la Luz, en la cual el último domingo de abril se celebrá la multitudinaria romería internacional con el mismo nombre, donde acuden gentes de ambos paises de todas las províncias colindantes. Ya entramos en tierras de Portugal, y pasando dos antiguos pueblos portugueses llegamos a Miranda, donde podrás visitar los diferentes comércios, tambien podrás visitar la antígua catedral, y las ruinas de las gruesas paredes de las antíguas murallas que cercabanla ciudad. Miranda dispone de varios restaurantes, en los cuales podrás saborear el exquisito bacalao regado con los buenos vinos verdes portugueses.


Miranda tiene unas impresionantes vistas en el río Duero a su paso por la ciudad que podrás ver desde diferentes sítios.Si te apetece, también puedes darte un paseo en barco por el río Duero pasando por los arribes y las estrechas gargantas que en algunas ocasiones alcanza hasta 200 mts hasta llegar al agua. Llegando un poco más arriba, puedes ver el impresionante puente de Pino sobre el río Duero (FOTO), que fué construido en el año 1929, y que fué diseñado por un alumno de Eífel.

viernes, 29 de febrero de 2008

Los duros trabajos del campo en Lober


Los trabajos del campo eran realizados por los hombres y mujeres indistintamente, unas veces solos y otras acompañados. Había trabajos que indispensablemente tenían que ser dos personas o más.

El recoger los cereales del campo, fue siempre la principal preocupación de los labradores, unas veces por miedo al fuego, otras por las tormentas, y ya con las mieses en la era, la preocupación más grande era la lluvia, siempre estaba el sufrimiento presente.

El cultivo de los cereales se hacía tradicionalmente a una “hoja”, con un sistema de año y vez, quedando un año sin sembrar hasta el año siguiente.

Después de abonada la tierra se sembraba a voleo, y se araba para tapar el grano. Esto era la sementera en el mes de octubre, anteriormente, se había hecho la rielva en marzo, y la bima ó “bina” a primeros de junio. En el mes de junio era también la siega de la hierba, se segaba con el gadaño “guadaña,” después de dejarla secar varios días se cargaba en el carro, y con el rastro se arrastraba para que no quedara nada en el prado. Para cargar el carro se necesitaban por lo menos dos personas, una a bajo para darla y otra arriba para componerla. El carro bién cargado, sobrepasaba por encima de los picones, y con unas sogas gordas echadas por encima que sujetaban la carga.

Con estas fechas de la hierba también coincidía la siega de la cebada, ya se había secado, y había que segarla y trillarla, había que ir al molino para hacer pienso, ya que los graneros se habían quedado vacíos y los cuchinos estaban cuincando en la corteja.

A primeros de julio se segaba el centeno , y a continuación el trigo, la siega hasta no hace muchos años se hacía manual con la hoz. Los segadores usaban “dediles”especie de fundas de cuero que se ponían para proteger sus dedos, y hacer la manada de mies más grande, a la izquierda se dejaban las manadas formando gabillas, y después se juntaban en manojos ceñidos com pajas de centeno llamadas ataderas ó garañuelas, y éstos se juntaban en montones llamados mornales ó morenas.

La comida era en el campo y a veces a pleno sol de julio, o también si había algún árbol o arbusto cerca se aprovechaba la sombra. El cántaro y la barrila para el agua, y el barril para el vino, eran siempre fieles compañeros de los segadores.

El día de Santiago se partían las eras, y el acarreo empezaba al día siguiente, los manojos se daban para el carro con el “urcon”, cuando el carro estaba cargado, se echaban unas sogas cruzadas y tensadas fuertemente para sujetar la carga por los largos caminos pedregosos y polvorientos. Llegando a la era se descargaba en grandes montones llamados “medas.”
A continuación venía la trilla, los trillos estaban formados por cuatro fuertes tablas juntas, y por debajo fuertes piedras de “siles”que cortaban la paja y desgranaban las espigas, el trillo lo arrastraba una pareja de vacas o de burros, en el trillo siempre iba una persona para hacer peso y recoger los excrementos de los animales. Durante la trilla había que dar varias vueltas a la parba con tornaderas, y cuando la paja estaba más fina, se daba con una pala de madera para sacar las espigas del fondo. Cuando estaba la paja desmenuzada se juntaba en un montón largo llamado parbón, en Lober se alineaban con la “Peña el Burro” de la sierra de la culebra, por que decían que entraba el aire más recto.

La limpia consistía en aventar la paja y el grano para separar éste de la paja, la limpia no requería mucho viento, para que no se llevara también el grano, el aire se llamaba portugués y el castellano. Cuando ya se había aventado casi toda la paja, se empezaba a sacar el grano con la pala de madera, era el Pejo, las granzas se pasaban por una ceranda o críba para separar el grano, el grano se juntaba en un montón llamado muelo, que después se metía en sacas hechas de lino para llevarlo al granero. El día que se recogía el grano se llamaba el día del gallo, por que ese día se solía matar algún gallo para celebrarlo. La paja era lo último que se recogía, se guardaba en pajares, la cual servía en invierno para envolver con pienso a las vacas y como abrigo en las cuadras para los animales .

miércoles, 27 de febrero de 2008

Yo también soy de Lober


Yo nací en Lober y me bautizaron en la Iglesia de Santa Marina, en cuya torre, la cruz ya no existe porque una malvada tormenta se la arrebató en el mes de septiembre del año 2007. Yo, cuando era un niño, también iba a jugar a la Moral con alguna pelota hecha por nosotros mismos con trozos de goma por dentro y con hilo de lana por fuera, o con algún camión hecho con un trozo de madera y una lata de las sardinas.

Yo también era de los que iban por las calles de Lober corriendo detrás de un aro, guiado con un artilugio hecho de alambre y un palo llamado gancho. Yo también era uno de tantos niños que todas las tardes ibamos a buscar agua con los cántaros al chariz de la era. Yo también fui a la escuela con Dª Casiana y el Sr. Pedro y jugábamos en la plaza de debajo de la escuela durante el recreo. Yo también, los días 18 y 19 de septiembre, compraba chirrilletes y petardos al Araujo y a Santiguiñas, con las pocas pesetas que conseguíamos para la fiesta de nuestros padres. Yo también pagué la media para ser mozo y poder estar en la calle después de que tocaban a la oración.

Yo también iba a echar la partida los sábados por la noche a casa del tío Sidoro. Yo también bailé en la casa concejo los Domingos de aquellas oscuras noches de invierno, a la tímida luz del candíl de petróleo, al son de aquel viejo tamboril cuyas pieles habían sido arrebatadas a un perro y labradas por los mozos más habilidosos y que lo tocaban aquellas buenas mozas que había en Lober en la década de los años 60. Yo también era de los que volteaban las campanas las vísperas de las grandes fiestas y que echaban la ronda alrededor del pueblo cantando, acompañados por la dulzaina o el fol de Paulino. Y yo también fui uno, como tantos de Lober, que un día dejaron su querido pueblo y nos fuimos a otras tierras desconocidas mirando a ver si se encontraba algo mejor. Hoy ya han pasado 36 años y yo, todavía, cada día, pienso en Lober.

Un saludo para Aliste y, en especial, para todos aquellos que, como yo, son de Lober.

Gumaro

Turismo Rural en Lober


Lober de Aliste es un pueblo de turismo rural de la provincia de Zamora, situado al sureste de la comarca de Aliste a dos horas y media de Madrid y a treinta minutos de la ciudad de Zamora por la N. 122 y donde te podrás alojar en las casas rurales de Lober ó en el hotel la “JAFRIZ” de Fornillos.
Aquí no tenemos museos, ni tampoco catedrales, pero puedes disfrutar de una naturaleza sin nada de contaminación, y disfrutar de sus noches de estrellas brillantes y que el único ruido es el aullido de algún lobo, el canto de los grillos o de las ranas en alguna charca.

Podrás visitar las antiguas minas de hierro de la Ferrada, o la fuente con abundante agua con el mismo nombre, en primavera veras abundantes praderas repletas de margaritas y campanillas, y las blancas flores de las jaras, las amarillas de las escobas y codesos que hacen contraste con las azules del abundante tomillo en todas sus laderas y colinas. En Lober encontraras gentes humildes que nunca te defraudaran, sus antiguas casas y pajares están hechas de piedra y una mezcla de paja y barro y algunas con sus tejados de pizarra y contrastan con las modernas de nueva construcción hechas de ladrillo.

En Lober puedes ver vacas y burros por la calle, éstos ya en peligro de extinción, hay pequeñas explotaciones agrícolas que todavía se usan éstos animales para la labranza, también se pueden ver dos molinos harineros centenarios en la rivera que todavía funcionan alguna vez.
La gastronomía en Aliste es muy rica en carnes, por ejemplo: el chuletón de la muy conocida “TERNERA DE ALISTE”, en San Vitero, los buenos callos y mollejas de casa Matellan en Rabanales, el buen solomillo de casa Alfonso y el sabroso cordero de Grisuela, con un gran surtido de jamones y embutidos de la zona, todo esto regado con los distinguidos vinos de Toro y la Rivera del Duero.

Tenemos Miranda de Douro a 19 km., ciudad muy conocida de Portugal por su gran número de comercios, donde antes de llegar, pasaremos por Moveros pueblo de tradición alfarera, donde podrás visitar los diferentes talleres de alfarería con un gran surtido de piezas actuales y centenarias. Llegando a Miranda puedes darte una vuelta por la gran cantidad de comercios, y también te encontraras con el exquisito bacalao que allí cocinan, y si te apetece te puedes dar un paseo en barco por los arribes del Duero, donde pasa el río por un estrecho ñón durante varios kmts que hasta llegar al agua hay hasta 200 mts de profundidad, y llegando un poco más arriba puedes ver el puente de Pino construido en el año 1929 y que fue diseñado por un alumno de Eifel.

Ven a Lober te encontraras a gusto,

Gumaro

La capa Alistana


La capa alistana se usó en Lober, hasta la década de los años 70 aproximadamente, hoy ya prácticamente, desaparecida. Unas acabaron de espantajo para los pájaros en las viñas, otras las cortaban para hacer alforjas, o para poner de melenas cuando se uñian las vacas, y otras todavía los más cuidadosos las conservan como prendas muy valiosas; las podemos ver en la procesión del Viernes Santo en Bercianos, y en otras procesiones de la Semana Santa en Zamora.

La capa era una prenda usada mayoritariamente por los hombres, hecha de paño pardo casero, y tenía tres partes diferenciadas, la capucha de forma puntiaguda, la esclavina con flecos a veces con un remate llamado “chiva”, y la capa sin mangas, que llegaba casi hasta los pies.
Casi todos tenían dos capas, la ordinaria de cada día que se usaba para ir al campo, con vacas u ovejas, para quitar el frío o la lluvia, y la de las fiestas, que se usaba para ir a misa los Domingos y otros actos religiosos, antiguamente la capa se usaba no solo para quitar el frío, sino que se ponía siempre que se entraba en la Iglesia.

La capa en tiempos pasados se usó también como traje de boda de los novios, iban tapados de arriba a bajo que apenas se le veía la cara, y las novias con el manto de crista, eran las indumentarias de rigor para ésta ceremonia También se usaba la llamada casca parda también, y hecha de mismo paño, pero con mangas, ésta se usaba como hoy se usa un abrigo, por la parte de Pobladura, La torre, y por esa zona se usaba también la “Jerga” hecha también del mismo paño, pero ésta era en forma de manta.

En Portugal por la zona de Miranda, aún se fabrican estas capas, la confección es igual ó muy parecida, pero el paño ya es de fábrica, no es casero como era el alistano.

Gumaro

El Lino


El lino formó parte de la economía y de la cultura de aliste durante yo diría que cientos de años ya que no se sabe bien cuando se introdujo ésta planta en la comarca de Aliste, pero yo diría que los celtas ya la cultivaban.

Hasta principios de los años1970 se cultivó el lino en Lober, y era una buena parte de la economía de nuestro pueblo, ya que de él se sacaba la mayor parte de la ropa que se usó hasta finales de la década de los años 1960, esta ropa también llevaba un composición de lana, otro de los motores económicos que daban sustento a la mayor parte de las familias.

De el lino se hacían ya desde tiempos muy antiguos, por ejemplo las camisas de los hombres, manteles, sacas para meter el grano, alforjas para las caballerías, también se usaba la hebra del lino para las espitas de las cubas. Hoy todavía se conservan en los baúles de muchas casas, de las mujeres más cuidadosas, y con aquel fuerte olor a alcanfor muchas de éstas apreciadas prendas.
El lino era muy trabajoso desde que se sembraba hasta el final de la elaboración, se empezaba por trabajar la tierra, la cual tenía que estar en muy buenas condiciones, fina y sin terrones, se sembraba por el mes de abril en un sitio con suficiente agua para regar, después había que entresacarle la hierba que nacía y regarlo periódicamente cuando tenía falta.

Había dos clases de lino, uno se llamaba abertizo y el otro cerradizo, a la hora de la recolección había que vigilarlo por que el abertizo se le abría la vaina y se perdía la linaza sino se arrancaba a tiempo, y el cerradizo no se abría, ese se tenía que mayar para sacar la linaza. La linaza se guardaba alguna para la siembra del año siguiente, otra se guardaba para medicina de remedios caseros,(para cataplasmas para curar catarros,) la sobrante se vendía a los linaceros que pasaban por los pueblos comprándola, si se quería cobrar alguna perra gorda más, se iba a vender a la feria del Cristo de San Vitero el día 14 de septiembre.

El lino se elaboraba con gran trabajo, después de arrancarlo en el mes de junio, se sacaba la linaza, luego allá a finales de agosto se llevaba a curtir: se tenía unos 21 días tapado de agua en el río, después se sacaba y se dejaba secar bien, a finales de octubre se mayaba , que consistía en machacarlo encima de una piedra (poyo) para romper el tallo de la hebra dándole golpes con una mayadera, luego se espadaba, consistía darle golpes cociéndolo en manadas poniéndolo encima de una tabla clavada de punta en un madero, (fitera) y ándole con la espadilla, (forma de cuchillo grande de madera,) con ésta operación se separaba el tallo de la hebra, la hebra quedaba en la mano y el tallo caía al suelo (tascos.)En ésta operación ya nos quedaba solo la hebra, después venia el rastrillo, se peinaba la hebra con un artilugio de madera con púas de hierro en el centro y conseguíamos una hebra aún más fina, de ésta hebra ya se hacían los cerros, que era lo que se iba. Luego ya se ponía el cerro en la rueca y se hilaba. Yo trabajé en una fábrica de tejidos, y cuando elaborábamos lino se dejaba el tejido con un 10% de humedad, de hay que cando nuestras madres o abuelas hilaban el lino tenían que ir mojando el hilo con saliva tal como se iba empezando ha hacer el hilo para que éste quedara más suave. Una vez hilado se hacían las madejas con la naspa, (aspa) que era un artilugio de madera con cuatro aspas y una manivela que dando vueltas se hacían las madejas. Hechas ya las madejas se cocían éstas en potes grandes con ceniza de fresno para que quedaran más blancas, después de cocidas con otro artilugio llamado argadillo se hacían los duvillos (ovillos) y ya quedaba el lino a punto para ir al telar. Los telares que han existido en ésta comarca son primitivos, hoy ya son piezas de museo, en Lober todavía se conservan varios de éstos telares, igual que en la mayor parte de la comarca. Para confeccionar las prendas de éste tejido que éstos telares hacían, había las llamadas costureras, mujeres que se dedicaban a coser por las casas, en una casa cosían un día , en otra una semana, dependiendo siempre de las prendas que tuvieran que hacer, pero siempre cosido a mano, más tarde ya había máquinas de coser y cada mujer se hacía sus prendas.

Las mujeres siempre eran las que cargaban con éste duro trabajo, desde que se sembraba el lino hasta que se hacían las prendas, el hilado requería mucho tiempo, se reunían para hilar en los llamados hilandares, yo recuerdo que en casa de mi madre había un hilandar, comenzaban a finales de octubre y acababa el día de las candelas que hacían una cena, que solía ser botillo con arroz, ¡¡bien merecida se la tenían!!. el hilandar comenzaba sobre las ocho y media de la noche hasta las doce aproximadamente, en aquellos años aún no había luz eléctrica, y lucían con la pobre luz de un candil de aceite o de petróleo, al humor de la lumbre y siempre contando alguna historia, o algún suceso ocurrido en el pueblo o en la comarca.

Esta es la historia del lino, aunque aún me podría extender algo más con lo del hilandar y otras anécdotas que ocurrían.

Gumaro

El intruejo en Lober de Aliste


El Intruejo en Lober hasta los años1970,era muy diferente de lo que es en la actualidad, bueno en la actualidad no se de cierto si se celebra tal evento ó no, ya que eso son cosas de la juventud, y de juventud hoy en Lober hay poca..

Yo hoy voy a explicar un poco lo que era el intruejo en tiempos pasados. Este día, la gente mayor ya lo esperaba con anhelo, ya era tradición el toque al concejo por la mañana, el alcalde disponía y mandaba lo que se tenía que hacer, que cada año más ó menos era lo mismo: una parte de vecinos los mandaba a guiar el agua al valle de Balde el Mayo, y esparcir las boñigas y lo que es limpiar un poco el valle en lo que se podía, otra parte de gente la mandaba a arreglar algún camino, éstos trabajos solo duraban hasta medio día. Las mujeres se quedaban en casa haciendo los típicos dulces de este día, las “fiyuelas”, que eran huevos batidos con harina y azúcar, y la masa frita en la sartén, con aceite y manteca, después de fritas se le espolvoreaba más azúcar por encima. Cuando los hombres llegaban del concejo, era la hora de comer, ese día era ya a base de, cocido con chorizo, tocino, y algún hueso del espinazo, y de postre las fiyuelas, al día siguiente, ya no se podía comer nada de esto por que era tempora.

Por la tarde ya empezaba la fiesta, a medía tarde el Sr. Alcalde volvía a tocar a concejo, se juntaban los vecinos, mujeres y la mocedad, en la casa concejo, y el alcalde invitaba a todos a vino, y si las cuentas del pueblo andaban bien, también había aceitunas o escabeche, por que todo esto lo cargaban en las cuentas del pueblo.

A esa hora, también se empezaba a escuchar el fol y el tamboril, era la hora que salían los intruejos, los más pequeños no sabían donde esconderse de miedo, ya que los disfrazados eran irreconocibles, se enciscaban la cara con corcha quemada, se ponían una prótesis dentaria hecha de patata, y vestidos con andrajos, corrían detrás de las mozas para enciscarle la cara, y todos bailaban en “La Moral”, al son de la gaita y el tamboril.

Los intruejos a la hora, ó hora y media ya marchaban, pero la fiesta continuaba hasta cerca de la media noche. Los vecinos continuaban también tomando rodas de vino, y algunos de ellos cuando marchaban a casa, toda la calle era suya.

Al día siguiente era el “entierro la sardina”, y poca cosa era lo que se hacía, los mozos con una escalera y unas jaras encima tapadas con una manta, iban a enterrar la sardina, quemando trozos de pellejos y trozos de gomas y dando voces, pero ya no había ni baile, había entrado la cuaresma.

Durante toda la cuaresma, estaba prohibido hacer baile, no se bautizaba y tampoco había bodas, se tenía que esperar al día Pascua. Pero, no por eso, la mocedad dejaba de divertirse, los domingos por la noche salían a la “Moral”, punto de encuentro de toda la vida, y allí jugaban a las “Tierras”, a los “Casaos,” y a la “Guardadica”, y la juventud se divertía así.

Llegaba el día Pascua una de las grandes fiestas del año, para aquel día, casi siempre se esperaba algún pregón, y la víspera era el día de la famosa “Chisca”, que consistía en hacer una gran lumbre a la puerta de la que se apregonaba, quemándole casi todo el cabañal que tenían, luego salían los protagonistas del casamiento, invitando a la gente a pan y vino.

El día de pascua, siempre se formaba un gran baile en la Moral desde media tarde, hasta cerca de la media noche, había que recuperar todo lo de la cuaresma, el baile ese día se solía hacer con una música mas buena que un domingo normal: Faustino, con la dulzaina, y Paulino de Gallegos con bombo y redoblante, y así acababa la fiesta.

Gumaro

La lengua Alistana

En la comarca de Aliste, no siempre se ha hablado el castellano, anteriormente era el “Charro”,o en otros términos, el asturleones, era una mezcla de gallego, asturiano, castellano y portugués, hoy día, todos los que hemos nacido en Aliste, aun nos queda un acento de aquel charro, pero, aquel idioma se ha perdido para siempre.

En diferentes provincias españolas hay comarcas que tienen su propia lengua dentro de la misma región, y que, con el paso de los años, han sabido conservar, ó incluso la han enriquecido. En Aliste es todo lo contrario, la hemos dejado perder, como tantas otras cosas.

He aquí, algunas palabras que yo guardo, de algunas conversaciones oídas a las gentes de pueblos que hace unas cuantas décadas, todavía hablaban algo el charro:

En la feria del 15 en Rabanales, había un hombre que tenia unos vacios a vender, llega un comprador y pregunta:

P.Caballero, ¿quien los vende?
R. ui no me digais eso, por que el otrudie pola mañana se mos murió la burra y tenemos un disgusto mu grande, ontavia no semos ha pasau, ui que cueño...
Bueno, canto quereis polos vacios.
R. dos mil riales.
P.ui....., por hai los hi visto, y no quieren tanto.
R.Pero no seran tan buenos.
P. Bueno, pa que veais que bolos quiero comprar, vos doy cin riales menos i si quereis chambar cambelos y si no dejelos.
R. pues no volos doy; Bueno, peque la feria ya sesta estrupiando, porque comostá amenazando agua tolamañana, nusotros marchamos pa casa nosiendo que agarremos una chupa dagua, y dispues esa frescura simpre le sale a uno.

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Tí Justo, que andais faciendo......Ya facía mucho tiempo que no vos via.
R Si, ya hacie, ya, es que i estau algo ruin i no salie mucho,
P. Uei.... Jesus, sí peque teneis ontavia los ojos fundius. ...
R. .Si, es que ontavia no ando bien, el oturdie diemos aconsulta, y me mando unas melecinas, ayer fuei el rapa a buscalas a la Villa.
P. Y la tí MarÍa aunde la teneis...
R..Bueno, la tí Maria en casa quedo, dié que dieba a masar, por que tiniemos un cuchino, que tamien habíe andau algo ruin, y lo dejemos havesi agradicie algo y hora lo quiriemos matar, y dijo que dieba a hichar unas uguazas, pa migar, pa facer unas morcillas, y unos torrejones pa los rapaces. Bueno tí Justo, haber si otro día que vos vea ya is arribau. Ala quedaivos con Dios.


Este era el idioma de nuerstras raices Alistanas.

Gumaro

Las Bodas en Aliste

Las bodas en Aliste en la actualidad poco se diferencian de las de cualquier otra parte, pero no siempre ha sido así, hoy trataré de explicar lo que era una boda en Lober ó en Aliste hace unas décadas, para que los más jóvenes tengan una idea como se casaron nuestros abuelos ó bisabuelos y un día lo puedan contar a generaciones venideras.

El día de la boda, desde muy de mañana los invitados estaban ya vestidos de rigor rural a la puerta de sus casas haciendo tiempo para los actos.

Cuando sonaba el primer cohete, los invitados se ponían en camino hacia la casa de uno de los protagonistas, el novio, y acompañados por el estruendo de los cohetes, los rapaces ilusionados corrían saltando paredes de los prados y cortinas persiguiendo la caída de las varillas.
La comitiva se reunía en el corral de la casa del novio, era el momento de tomar el aguardiente, cosa que los invitados no podían renunciar. Cuando se suponía que éste evento ya había terminado, y ya animados por el artesanal licor, se encaminaba la comitiva a la casa de la novia, presidida por el novio por el padre y el padrino.

Al llegar el acompañamiento del novio a la casa de la novia, las mozas invitadas cantaban los cantos de llegada:

Bienvenidos caballeros,
que esperando están por ella;
bienvenidos, bien llegados
sean todos los invitados.

Acabados los cantos, llegaba el emocionado momento de la bendición paterna. El padre siempre con emoción la despedía dándole su bendición, recordándole su vida en casa y diciéndole de la responsabilidad del cambio de vida, refiriéndose a la fidelidad a su esposo.
Este era el canto de la bendición del padre:

Arrodíllate, niña hermosa,
en éste patio barrido,
que te eche la bendición
el padre que te ha querido.
Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres,
que ésta es la última vez
que de ella soltera sales.

Después, todos los invitados juntos , y los novios con sus trajes regionales, llevando él sobre los hombros la típica capa Alistana, y ella el manto de “crista”, y se dirigían camino de la Iglesia acompañados también del gaitero, en ese día no faltaba nunca la gaita.

Las mozas continuaban sus cantares, refiriéndose al paso que iban a dar:

Mira, niña, lo que haces,
mira lo que vas a hacer,
que ese nudo que se hace
no se vuelve a deshacer.

El canto de éstos cantares, se iba repitiendo hasta llegar a la Iglesia. Al llegar a la puerta de la Iglesia, como era de costumbre tenía lugar la primera parte de la ceremonia. El momento más grave y Emocionante era el del “si” . Era el momento más sonado del día. En el momento que los novios decían “si quiero”,una verdadera tormenta de cohetes y bombas rompían el silencio de la mañana, ocho ó diez mozos prendían cohetes sin interrupción y se llenaba el aire de humo cogiendo la dirección del viento.

Después ya comenzaba la misa, y durante el ofertorio tenía lugar la tradicional ofrenda de la novia, unas velas en una cesta engalanada con un paño de lino que seguramente ella misma habrá hilado el lino, y el novio ofrecía una jarra de vino que también habría salido del sudor de su frente.
A la salida de misa todos le daban la “enhorabuena”, y emprendían el camino hacia la casa de la novia, ya después comenzaba la comida, había un menú tradicional, de entrada sopa de fideos a base de caldo de cocido, y no cabe duda que de bebida era el tinto vino de casa que con él se empezaba a animar la comida desde el primer momento, después venían los garbanzos, cocidos con la carne de los carneros sacrificados el día anterior, luego el plato fuerte; grandes trozos de carne cocida. Se servía en grandes cazuelas encima de las mesas provisionales que días ante habían preparado para tal fin, se ponía una cazuela cada ocho ó diez personas y todos comían del mismo recipiente.
El postre eran las típicas rosquillas de las bodas, que habían sido elaboradas por las mozas que habían sido invitadas, se lo hacían como obsequio a la novia, y las repartía la madrina.
Terminada la comida salían los novios e invitados, nunca faltaba la gaita y el tamboril todos juntaban su alegría entre la vueltas y revueltas de las jotas, baile charro, agarrao, baile llano, corrido.

Era tradición el baile de la medida el día de la boda, era un recipiente lleno de vino, y a su alrededor se movían los bailadores levantando sobre él las dos piernas, esto se hacía por la tarde a la hora de los “cachos”. Los cachos eran trozos de pan y vino que repartía la madrina y el padrino a toda la gente del pueblo. Después venia “el carro” se subían los novios y los padrinos encima de un carro, tirando los mozos de él y cantando.

Quien fuera gato ésta noche,
para entrar por la gatera
para dormir con la novia,
y echar al novio pa fuera.

Al día siguiente se hacia el segundo día de boda, que soila ser en domingo. Se hacía una comida de lo sobrante del anterior, y a media tarde el estallido de un cohete anunciaba el final de la fiesta.
Gumaro