Y poco a poco y en pocos días dejaremos a trás la primavera por lo que dará comienzo el verano, y en los primeros días del mes de julio (el día 2) es la Virgen de la Salud patrona de la comarca alistana que se celebra en Alcañices donde acuden devotos de todos los pueblos alistanos que llegaban por caminos y veredas en los lomos de la sufrida burra. A parte del Cristo de septiembre, que se celebra el 14 de ese mes en San Vitero, la Salud es la última de las fiestas que se hacen en tiempo de primacera- verano a modo de romería por la comarca alistana.
Antiguamente se tenía esta fecha como referencia para comenzar a segar el centeno y el trigo, siendo estos los cereales que más se cultivan y se adaptan a la comarca alistana.
A esta fiesta también acudían vendedores ambulantes, con aperos de labranza: colleras y albardas para las caballerías, tornaderas y palas de madera para dar vuelta a la parva, hoces y guadañas. Tampoco faltaban los “Trilleros” de Cantalejo (Segovia) con los tradicionales trillos hoy ya desaparecidos o usados como piezas de museo. Tampoco faltaban los cantareros de Moveros con los tradicionales cántaros y barrilas, piezas claves para llevar el agua a la segada y la trilla con la que aplacar la sed de aquellos largos y calurosos días de siega.
Nunca olvidaré en los años de niño, cuando nos juntábamos para salir por la tarde a esperar los de la salud que llegaban a caballo en la burra con las compras en las alforjas y sombreo nuevo, y para los rapaces en el mejor de los casos podía ser un “ maragato” tradicionales de la confitería de Alcañices, el maragato, es un muñeco de dulce de rosquilla, que hoy más de medio siglo después, se continúan vendiendo en dicha confitería.
Como ya he comentado, a partir del día de la Salud,, y prácticamente en todos los pueblos alistanos, se comenzaba la segada, quizá la época más trabajosa del año en el campo alistano por la larga velada al sol, que podía ser desde las 6 de la mañana hasta pasadas las 10 de la noche, aunque de ahí debemos descontar el tiempo de las cuatro comidas que se hacían y el rato de siesta a la sombra del roble.
El cansancio nunca se notaba en los sufridos hombres y mujeres alistanos. Durante el día, y hoz en mano, se podían escuchar las coplas y canciones alistanas por las familias que en aquellos años por lo regular todas solían ser numerosas. Por las noches de regreso hacia el pueblo, se juntaban en grupos contando las anécdotas del día, o entonando alguna canción entre mozos y mozas a modo de diversión. Aún llegando a casa los mozos y mozas podían quedarse un rato sentados en un poyo en reunión tomando el fresco.
Gúmaro, 11 de Junio de 2011
Tierrasdealiste es un blog en el que podeis colaborar con vuestros articulos o vivencias alistanas, así como dejar vuestros comentarios y opinión. Para contactar con el propietario del Blog dirigirse a: gumaroepr@hotmail.es Muchas gracias. #Gúmaro
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sábado, 11 de junio de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
LA ROMERÍA DE LA LUZ
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Un año más paso la Romería de la Luz que se celebra normalmente el último domingo de abril el honor de San Marcos y la Virgen de la Luz.
Esta romería tiene lugar en la Raya en el denominado Alto de la Luz, al lado de la carretera que une Moveros (Zamora) y Constantin Miranda do Douro donde se encuentra el santuario
Después de varios años, este, he vuelto a coincidir en esta fiesta en la que en 40 años he coincidido cuatro veces, pero eso sí, año tras año la he recordado con cierta nostalgia, recordando aquellos ya lejanos años 60.
Este año no ha tenido gran lucidez que digamos, por un lado, el cambio de día no ha favorecido en nada, aunque previamente se había informado en algunos medios el cambio, hubo mucha gente que no se percató de dicho cambio, y el sábado 23 y domingo 24 se presentaron en Moveros cantidad de comerciantes dispuestos a abrir sus paradas, muchos romeros también acudieron de diferentes provincias confiados en que la romería se celebraría el último domingo de abril como últimamente se venía haciendo. Este año se cambio por coincidir el último domingo de abril con el día de Páscua . Un vendedor de helados se lamentaba al llegar de Santiago de Compostela con un camión cargado de helados.
Particularmente, creo que un evento como el de la Romería de la Luz, al que acude gente de una buena parte de la comunidad castellano leonesa, así como de la vecina Galicia, se debiera establecer una fecha determinada. Todo lo que pueda alterar la fecha de celebración, puede causar confusiones entre comerciantes y asistentes que nunca es bueno.
Por otra parte, tampoco acompañó el tiempo, la tormenta que descargó el sábado día 30 en toda la comarca alistana, y los nubarrones que amanecieron el día 1 por la mañana amenazando lluvia, hicieron a que gran parte de gente optara por quedarse en casa. Igualmente los que acudieron a la romería hicieron sus compras por la mañana, abandonando el alto antes de comer. Muchos optaron por comer en casa y subir al alto después de comer, pero hacía las tres de la tarde el tiempo amenazaba lluvia, y los romeros decidieron por regresar a sus casas.
En la parte portuguesa no faltaron los comercios con las tradicionales toallas y ferreterías con navajas y machetas, el café “Palmeira” así como toda clase de árboles y plantas hortícolas, estos últimos y los vendedores de paraguas lograron hacer buenas ventas.
La parte española, aparte de los puestos de productos chinos vendidos por marroquíes y otros, poco más podemos añadir. Los tradicionales productos alfareros de Moveros, el supermercado de José Luis y Mari, Juan Prieto con productos de menaje, y un par de paradas más con utensilios para caballerías y objetos de labranza.
Por último se celebró la tradicional misa y procesión en honor a San Marcos y la Virgen de la Luz oficiada por el obispo de Miranda ayudado por los párrocos de Costantín y Moveros, tampoco faltó la banda de música de la Cámara de Miranda, y los cánticos por el coro también de Miranda.
A las 6 de la tarde los devotos a la Virgen emprendieron procesión con la Virgen de regreso a Costantin entre los estruendos de las bombas dando por concluida la romería.
Dado el regreso de emigrantes portugueses devotos a la Virgen de la Luz en el mes de agosto, desde hace años se viene celebrando una misa con procesión en el santuario que suele ser el segundo domingo de agosto. Ya antiguamente, el último domingo de agosto, se celebraba otra romería, en la que aparte del tradicional café Palmeira, no faltaban los higos y las ubas recogidos de las tempanas cosechas de las tierras mirandesas.
Gúmaro, 9 de Mayo de 2010
Un año más paso la Romería de la Luz que se celebra normalmente el último domingo de abril el honor de San Marcos y la Virgen de la Luz.
Esta romería tiene lugar en la Raya en el denominado Alto de la Luz, al lado de la carretera que une Moveros (Zamora) y Constantin Miranda do Douro donde se encuentra el santuario
Después de varios años, este, he vuelto a coincidir en esta fiesta en la que en 40 años he coincidido cuatro veces, pero eso sí, año tras año la he recordado con cierta nostalgia, recordando aquellos ya lejanos años 60.
Este año no ha tenido gran lucidez que digamos, por un lado, el cambio de día no ha favorecido en nada, aunque previamente se había informado en algunos medios el cambio, hubo mucha gente que no se percató de dicho cambio, y el sábado 23 y domingo 24 se presentaron en Moveros cantidad de comerciantes dispuestos a abrir sus paradas, muchos romeros también acudieron de diferentes provincias confiados en que la romería se celebraría el último domingo de abril como últimamente se venía haciendo. Este año se cambio por coincidir el último domingo de abril con el día de Páscua . Un vendedor de helados se lamentaba al llegar de Santiago de Compostela con un camión cargado de helados.
Particularmente, creo que un evento como el de la Romería de la Luz, al que acude gente de una buena parte de la comunidad castellano leonesa, así como de la vecina Galicia, se debiera establecer una fecha determinada. Todo lo que pueda alterar la fecha de celebración, puede causar confusiones entre comerciantes y asistentes que nunca es bueno.
Por otra parte, tampoco acompañó el tiempo, la tormenta que descargó el sábado día 30 en toda la comarca alistana, y los nubarrones que amanecieron el día 1 por la mañana amenazando lluvia, hicieron a que gran parte de gente optara por quedarse en casa. Igualmente los que acudieron a la romería hicieron sus compras por la mañana, abandonando el alto antes de comer. Muchos optaron por comer en casa y subir al alto después de comer, pero hacía las tres de la tarde el tiempo amenazaba lluvia, y los romeros decidieron por regresar a sus casas.
En la parte portuguesa no faltaron los comercios con las tradicionales toallas y ferreterías con navajas y machetas, el café “Palmeira” así como toda clase de árboles y plantas hortícolas, estos últimos y los vendedores de paraguas lograron hacer buenas ventas.
La parte española, aparte de los puestos de productos chinos vendidos por marroquíes y otros, poco más podemos añadir. Los tradicionales productos alfareros de Moveros, el supermercado de José Luis y Mari, Juan Prieto con productos de menaje, y un par de paradas más con utensilios para caballerías y objetos de labranza.
Por último se celebró la tradicional misa y procesión en honor a San Marcos y la Virgen de la Luz oficiada por el obispo de Miranda ayudado por los párrocos de Costantín y Moveros, tampoco faltó la banda de música de la Cámara de Miranda, y los cánticos por el coro también de Miranda.
A las 6 de la tarde los devotos a la Virgen emprendieron procesión con la Virgen de regreso a Costantin entre los estruendos de las bombas dando por concluida la romería.
Dado el regreso de emigrantes portugueses devotos a la Virgen de la Luz en el mes de agosto, desde hace años se viene celebrando una misa con procesión en el santuario que suele ser el segundo domingo de agosto. Ya antiguamente, el último domingo de agosto, se celebraba otra romería, en la que aparte del tradicional café Palmeira, no faltaban los higos y las ubas recogidos de las tempanas cosechas de las tierras mirandesas.
Gúmaro, 9 de Mayo de 2010
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Medicina natural en Aliste
Algunas hierbas que de usaban como medicina en Aliste.
LAS MALVAS: con su alto porcentaje de "mucilágo"se usaban el agua de las hojas y la flor cocidas como calmante y desinflamatorios de heridas infectadas.
LA SALVIA: Como su propio nombre indica SALVIA ="Salvar" Usada en infusión, útil para hacer garuaras en la infección de las encías. Tambien conocida como estimulante de la fecundidad femenina.
LA LINZA: Se usaba hervida en cataplasma en el pecho para los estados agudos de tos. Hoy se sabe que la linaza controla el colesterol y ayuda a perder peso.
LA MANZANILLA: En infusiones ayuda en los problemas digestivos, y estados de desanimo, para infecciones en los ojos lavan dolos con este agua entre otros.
EL LANTEN: Para curar catarros, bronquitis, y la ronquera, y ayudar a la expectoración.
LA CEBOLLA: Usada asada y aplicada en cataplasma para curar quemaduras, cortadas infectadasy furúnculos.
EUCALIPTO: Se usaba generalmente para hacer inhalaciones externas para mejorar la respiración en estados gripales.
VINAGRE: Aparte de ser usado como condimento para las ensaladas, se usaba rebajado con agua, y añadiendo un puñado de sal para dar baños a los pies cansados, tambien el mismo baño como desodorante para los pies.
LA HOTELANA: Tomada en infusión, para el estomago y los nervios, y masticada para calmar el dolor de muelas.
LAS ORTIGAS: Son numerosas las própiedades de esta plantaa: Ortigas toenen própiedades de detener hemorragias, aligera el quemazón de las urceras, va bien para la reuma, es diuretuca y depurativa. Se puede usar para hacer tortillas, se puede comer como verdura, siendo las hojas las mas aprovechadas, ya que el tallo relta demasiado duro.
LAS AMAPOLAS: Infusión de amapolas para el insomnio:
En un litro de agua hirviendo poner una decena de cápsulas de amapola (habiendo separado primero las semillas). Dejar reposar un mínimo de quince minutos. Tomar dos o tres cucharadas mezcladas con leche antes de acostarse.
CONTINUARA.....
LAS MALVAS: con su alto porcentaje de "mucilágo"se usaban el agua de las hojas y la flor cocidas como calmante y desinflamatorios de heridas infectadas.
LA SALVIA: Como su propio nombre indica SALVIA ="Salvar" Usada en infusión, útil para hacer garuaras en la infección de las encías. Tambien conocida como estimulante de la fecundidad femenina.
LA LINZA: Se usaba hervida en cataplasma en el pecho para los estados agudos de tos. Hoy se sabe que la linaza controla el colesterol y ayuda a perder peso.
LA MANZANILLA: En infusiones ayuda en los problemas digestivos, y estados de desanimo, para infecciones en los ojos lavan dolos con este agua entre otros.
EL LANTEN: Para curar catarros, bronquitis, y la ronquera, y ayudar a la expectoración.
LA CEBOLLA: Usada asada y aplicada en cataplasma para curar quemaduras, cortadas infectadasy furúnculos.
EUCALIPTO: Se usaba generalmente para hacer inhalaciones externas para mejorar la respiración en estados gripales.
VINAGRE: Aparte de ser usado como condimento para las ensaladas, se usaba rebajado con agua, y añadiendo un puñado de sal para dar baños a los pies cansados, tambien el mismo baño como desodorante para los pies.
LA HOTELANA: Tomada en infusión, para el estomago y los nervios, y masticada para calmar el dolor de muelas.
LAS ORTIGAS: Son numerosas las própiedades de esta plantaa: Ortigas toenen própiedades de detener hemorragias, aligera el quemazón de las urceras, va bien para la reuma, es diuretuca y depurativa. Se puede usar para hacer tortillas, se puede comer como verdura, siendo las hojas las mas aprovechadas, ya que el tallo relta demasiado duro.
LAS AMAPOLAS: Infusión de amapolas para el insomnio:
En un litro de agua hirviendo poner una decena de cápsulas de amapola (habiendo separado primero las semillas). Dejar reposar un mínimo de quince minutos. Tomar dos o tres cucharadas mezcladas con leche antes de acostarse.
CONTINUARA.....
miércoles, 25 de febrero de 2009
EL CONCEJO
El concejo es también una de tantas cosas perdidas en las pueblos de Aliste en nuestros días, y por la ausencia de este vemos como los caminos se quedan intransitables por falta de tránsito, por falta de arreglos ect, ect.
Eran varios días al año en que el Alcalde Pedáneo reunía a los vecinos para ir de concejo, el día de “Antruejo” y el día de “Jueves Santo” eran ya por tradición dos días de concejo, a parte durante el año había otros muchos días que si el Acalde lo consideraba oportuno reunía los vecinos para hacer cumplir esta misión.
PAGAR LA ENTRADA DE VECINO.
Cuando un hombre se casaba, para tener derecho a las cosas comunes del pueblo, como eran, Quiñones de leña, Quiñones de labranza, así como para tener derecho a poder pastorear con sus haciendas por los sitios comunales, era imprescindible estar dado de alta como vecino en su pueblo de residencia. Para eso era necesario pagar lo estipulado por las normas de cada pueblo, pero que más o menos, por todos los pueblos de Aliste, las normas eran parecidas. En mi pueblo, Lober, para poder ser vecino el requisito imprescindible era en un día de Concejo, pagar, vino suficiente para todos los vecinos, escabeche y aceitunas negras, para hacer una merienda todos juntos por la tarde a la hora que se acaba el Concejo.
EL TOQUE AL CONCEJO.
Para llamar los vecinos al concejo, se hacía con un toque de campana. Normalmente el día anterior por la noche al tiempo de oscurecer el Alcalde daba una señal, que era tocar la campana grande varias campanadas sin intervalos, con este toque los vecinos quedaban avisados que el día siguiente deberían tener el día libre para lo que el Alcalde ordenara. Por la mañana siguiente alrededor de las ocho de la mañana, otro toque de la misma característica pero al final del toque se añadían tres campanadas sueltas, las cuales confirmaban que debían personarse los vecinos en la plaza de la Iglesia, donde el Alcalde pasaba lista, y posteriormente daba la orden del trabajo comunal que tenía previsto hacer. Al toque al Concejo debían asistir todos los vecinos, y si por las circunstancias que fueran alguno no podía asistir, debía pedir permiso al Alcalde, y este lo concedía si era por una falta justificada, pero siempre le quedaba pendiente una “gera” que este vecino debía devolver al pueblo en día que de común acuerdo se acordara. Una vez leída la orden por el Alcalde y avisados los vecinos de las herramientas que debían ir provistos, se podían marchar a almorzar, para luego una hora más tarde, el Alcalde daba el toque definitivo, y los vecinos se debían personar en el sitio de trabajo acordado donde otra vez se pasaba lista.
TRABAJOS MAS SE HACÍAN DE CONCEJO.
Las tareas que más se hacían de concejo era arreglar caminos, para este trabajo a veces era necesario un carro o más con la correspondiente pareja de vacas, para transportar relleno de tierras o grabas para el relleno de baches. La limpieza de zarzas de las callejas estrechas en el “pago” de las callejas de la Huerta, el Arroyo Baldelmayo, y la Rivera, hoy en día todas ellas en difícil acceso por las zarzas y arbustos que han crecido. Partir las “eras”que se solía hacer el día de Santiago, y luego se echaban a suertes. Hacer “Quiñones” de leña, y “Quiñones para arar, limpiar fuentes, bebederos, pozas de riego comunales y albañales. Limpieza de valles como el “Campetón” y “Baldelmayo” entre otros, esparciendo la “muñicas” y limpieza de regaderas para el riego en primavera.
ALCALDE PEDANEO.
Casi por lo general en Aliste al ser pedanías pequeñas el Ayuntamiento está compuesto por varios pueblos, el caso de mi pueblo, Lober, el Ayuntamiento está en Gallegos del Río, el cual está compuesto por siete pueblos. Cada pueblo tiene su Alcalde pedáneo independientemente del Ayuntamiento, el cual es nombrado a dedo por el Alcalde Presidente, siendo acompañan dos” regidores” nombrados por el, cuya misión de estos es ayudar al Alcalde Pedáneo a vigilar los sitios comunes del pueblo acotados para el pasto, y vigilar las rayas de los pueblos colindantes, para que las haciendas de no traspasen la demarcación de estos, si así lo hicieran, los ganaderos prendados por los regidores, deberán pagar al pueblo la correspondiente multa impuesta por el Alcalde Pedáneo. Si se negaran a ello, el cobro de estas multas lo pasarían al Ayuntamiento, siendo después este el encargado de cobrarlas por vía de apremio.
25 de Febrero de 2009.
Gumaro.
Eran varios días al año en que el Alcalde Pedáneo reunía a los vecinos para ir de concejo, el día de “Antruejo” y el día de “Jueves Santo” eran ya por tradición dos días de concejo, a parte durante el año había otros muchos días que si el Acalde lo consideraba oportuno reunía los vecinos para hacer cumplir esta misión.
PAGAR LA ENTRADA DE VECINO.
Cuando un hombre se casaba, para tener derecho a las cosas comunes del pueblo, como eran, Quiñones de leña, Quiñones de labranza, así como para tener derecho a poder pastorear con sus haciendas por los sitios comunales, era imprescindible estar dado de alta como vecino en su pueblo de residencia. Para eso era necesario pagar lo estipulado por las normas de cada pueblo, pero que más o menos, por todos los pueblos de Aliste, las normas eran parecidas. En mi pueblo, Lober, para poder ser vecino el requisito imprescindible era en un día de Concejo, pagar, vino suficiente para todos los vecinos, escabeche y aceitunas negras, para hacer una merienda todos juntos por la tarde a la hora que se acaba el Concejo.
EL TOQUE AL CONCEJO.
Para llamar los vecinos al concejo, se hacía con un toque de campana. Normalmente el día anterior por la noche al tiempo de oscurecer el Alcalde daba una señal, que era tocar la campana grande varias campanadas sin intervalos, con este toque los vecinos quedaban avisados que el día siguiente deberían tener el día libre para lo que el Alcalde ordenara. Por la mañana siguiente alrededor de las ocho de la mañana, otro toque de la misma característica pero al final del toque se añadían tres campanadas sueltas, las cuales confirmaban que debían personarse los vecinos en la plaza de la Iglesia, donde el Alcalde pasaba lista, y posteriormente daba la orden del trabajo comunal que tenía previsto hacer. Al toque al Concejo debían asistir todos los vecinos, y si por las circunstancias que fueran alguno no podía asistir, debía pedir permiso al Alcalde, y este lo concedía si era por una falta justificada, pero siempre le quedaba pendiente una “gera” que este vecino debía devolver al pueblo en día que de común acuerdo se acordara. Una vez leída la orden por el Alcalde y avisados los vecinos de las herramientas que debían ir provistos, se podían marchar a almorzar, para luego una hora más tarde, el Alcalde daba el toque definitivo, y los vecinos se debían personar en el sitio de trabajo acordado donde otra vez se pasaba lista.
TRABAJOS MAS SE HACÍAN DE CONCEJO.
Las tareas que más se hacían de concejo era arreglar caminos, para este trabajo a veces era necesario un carro o más con la correspondiente pareja de vacas, para transportar relleno de tierras o grabas para el relleno de baches. La limpieza de zarzas de las callejas estrechas en el “pago” de las callejas de la Huerta, el Arroyo Baldelmayo, y la Rivera, hoy en día todas ellas en difícil acceso por las zarzas y arbustos que han crecido. Partir las “eras”que se solía hacer el día de Santiago, y luego se echaban a suertes. Hacer “Quiñones” de leña, y “Quiñones para arar, limpiar fuentes, bebederos, pozas de riego comunales y albañales. Limpieza de valles como el “Campetón” y “Baldelmayo” entre otros, esparciendo la “muñicas” y limpieza de regaderas para el riego en primavera.
ALCALDE PEDANEO.
Casi por lo general en Aliste al ser pedanías pequeñas el Ayuntamiento está compuesto por varios pueblos, el caso de mi pueblo, Lober, el Ayuntamiento está en Gallegos del Río, el cual está compuesto por siete pueblos. Cada pueblo tiene su Alcalde pedáneo independientemente del Ayuntamiento, el cual es nombrado a dedo por el Alcalde Presidente, siendo acompañan dos” regidores” nombrados por el, cuya misión de estos es ayudar al Alcalde Pedáneo a vigilar los sitios comunes del pueblo acotados para el pasto, y vigilar las rayas de los pueblos colindantes, para que las haciendas de no traspasen la demarcación de estos, si así lo hicieran, los ganaderos prendados por los regidores, deberán pagar al pueblo la correspondiente multa impuesta por el Alcalde Pedáneo. Si se negaran a ello, el cobro de estas multas lo pasarían al Ayuntamiento, siendo después este el encargado de cobrarlas por vía de apremio.
25 de Febrero de 2009.
Gumaro.
lunes, 2 de febrero de 2009
LAS CABAÑUELAS
De siempre se ha conocido que de una manera u otra ha habido diferentes maneras de predecir el tiempo. Según leyendas los pastores siempre fueron pioneros, con sus observaciones en la dirección de los vientos, el color de las nubes, la presencia de aves migratorias, oír más o menos claras las campanas de algunos pueblos, y como no, tampoco podían faltar numerosos refranes dedicados a la meteorología. En Lober se decía, que si las campanas de Gallegos del Río o de Flores se oían claras, era señal de tiempo claro y seco, en cambio , si se oían claras las campanas de Mellanes, seña que a los pocos días llovía. Estos son algunos de los refranes que yo oí siempre a los más viejos que conocí en Lober, y que tenían reacción con la meteorología:
Duero claro y sierra oscura, agua segura.
Si la abeja ves beber, mu pronto veras llover.
Si la sierra se pone la capa, no dejes la tuya en casa.
Cielo aborregau, a los tres días mojau.
Enero hiela el agua en el caldero.
Si llueve en la luna nueva de octubre, agua para todo el invierno.
Los pastores, siempre pendientes de la meteorología, eran los más entendidos en cuanto a la predicción meteorológica, y alguno de estos descubrió las “Cabañuelas” que junto con el calendario zaragozano fueron los únicos argumentos que los alistanos se regían hasta que por los años 60 llegaron a los pueblos de Aliste las primeras radios de las que escuchaban el parte con el correspondiente pronóstico meteorológico recibido del satélite Meteosat.
Las cabañuelas, recuerdo por poco contar a los más viejos del pueblo, cuando decían: Hoy es la cabañuela de tal o cual mes, y siempre puse interés en preguntar a alguno de ellos que me enseñara, pensando que eso con el tiempo se perdería, pocos sabrían después explicarnos tal manera de predecir el tiempo.
Mi madre, era una de las que las sabía contar por haberlas oído a los más viejos, aunque ella, decía, nunca se acordaba de contarlas cuando era la época.
Las cabañuelas, como su propio nombre indica, provienen de “cabaña”, de ahí se dice que fueran pensadas por un pastor. Unas “ andan” y otras “desandan.”
Las que “andan” comienzan el día de Santa Lucia 13 de diciembre, y acaban el día de noche buena 24 de diciembre ambos inclusive, correspondiendo así un día a cada mes. Por ejemplo: El día 13 de diciembre sería la de enero, el día 14 sería la de febrero y así sucesivamente hasta acabar los meses. Dependiendo el día que haga la cabañuela, dependerá el tiempo el mes que le corresponda.
Las que “desandan” comienzan el día 26 de diciembre y acaban el día 6 de enero, estas van alrevés,el día 26 sería la de diciembre, e día 27 la de noviembre, y así sucesivamente hasta agotar los meses, pero siempre el tiempo con el mismo método que las anteriores.
Como parece lógico pensar no siempre coinciden las que "andan" con las que "desandan" y por eso tradicionalmente decían que son más fiables las que van hacia atrás.
1 de enero de 2009. Gumaro
Duero claro y sierra oscura, agua segura.
Si la abeja ves beber, mu pronto veras llover.
Si la sierra se pone la capa, no dejes la tuya en casa.
Cielo aborregau, a los tres días mojau.
Enero hiela el agua en el caldero.
Si llueve en la luna nueva de octubre, agua para todo el invierno.
Los pastores, siempre pendientes de la meteorología, eran los más entendidos en cuanto a la predicción meteorológica, y alguno de estos descubrió las “Cabañuelas” que junto con el calendario zaragozano fueron los únicos argumentos que los alistanos se regían hasta que por los años 60 llegaron a los pueblos de Aliste las primeras radios de las que escuchaban el parte con el correspondiente pronóstico meteorológico recibido del satélite Meteosat.
Las cabañuelas, recuerdo por poco contar a los más viejos del pueblo, cuando decían: Hoy es la cabañuela de tal o cual mes, y siempre puse interés en preguntar a alguno de ellos que me enseñara, pensando que eso con el tiempo se perdería, pocos sabrían después explicarnos tal manera de predecir el tiempo.
Mi madre, era una de las que las sabía contar por haberlas oído a los más viejos, aunque ella, decía, nunca se acordaba de contarlas cuando era la época.
Las cabañuelas, como su propio nombre indica, provienen de “cabaña”, de ahí se dice que fueran pensadas por un pastor. Unas “ andan” y otras “desandan.”
Las que “andan” comienzan el día de Santa Lucia 13 de diciembre, y acaban el día de noche buena 24 de diciembre ambos inclusive, correspondiendo así un día a cada mes. Por ejemplo: El día 13 de diciembre sería la de enero, el día 14 sería la de febrero y así sucesivamente hasta acabar los meses. Dependiendo el día que haga la cabañuela, dependerá el tiempo el mes que le corresponda.
Las que “desandan” comienzan el día 26 de diciembre y acaban el día 6 de enero, estas van alrevés,el día 26 sería la de diciembre, e día 27 la de noviembre, y así sucesivamente hasta agotar los meses, pero siempre el tiempo con el mismo método que las anteriores.
Como parece lógico pensar no siempre coinciden las que "andan" con las que "desandan" y por eso tradicionalmente decían que son más fiables las que van hacia atrás.
1 de enero de 2009. Gumaro
domingo, 18 de enero de 2009
MILAGRO O FARSA
Siempre los más viejos del pueblo son dignos de escuchar por sus anécdotas e historias, no sólo vividas por ellos, si no contadas a ellos por nuestros ancestros.
Hoy me he recordado de una historia que oí muchas veces contar a mi madre, la cual a ella habían contado sus antecesores pueda que haga más de 150 años que ocurrió, pero que ella afirmaba que es verdadera, al conocer a gente que esta historia la había vivido.
Cuando iba yo a la escuela de Lober, el catecismo hablaba de los Diezmos. Los Diezmos eran una renta que obligatoriamente los vecinos debían pagar a la iglesia para la subsistencia del Sacerdote y mantenimiento de la Iglesia, y al final enriquecerse este, puesto que los Diezmos equivalen a un 10% de las cosechas y haciendas. Todo esto limpio de polvo y paja y sin poner en riego ningún capital, solamente por decir misa todas las mañanas. Los bautizos y entierros se contabilizaban fuera parte de los Diezmos.
Un día los vecinos cansados de ver como una buena parte de sus haciendas y cosechas desaparecía en pagar los Diezmos a la Iglesia, decidieron negarse a pagar.
A partir de ahí, un día los que asistían a misa que eran todos los del pueblo se dieron cuenta de que uno de los santos que están en el altar mayor desapareció indignado por la decisión tomada por los fieles.
Un buen día un pastor que pastoreaba con su ganado en el campo por el Sierro, encima de una peña habitaba el santo que había desaparecido de la Iglesia en una choza hecha de leña, indignado por qué no se pagaban los Diezmos. Por la noche cuando llego a casa con su ganado fue a casa del cura para comunicarle el hallazgo.
El domingo siguiente el cura explico a los fieles el hallazgo del santo que había marchado de su casa indignado porque ya no se pagaban los Diezmos a la iglesia, proponiendo a los fieles hacer una procesión hacía el sitio que se encontraba el habitáculo del santo para recuperarlo y devolverlo a la iglesia.
El sacerdote pidió a los fieles que retiraran su decisión de no pagar los Diezmos, y prometieran ser fieles al pago de los mismos.
Esta es una estrofa del cantico que cantaban en la procesión:
Santo Faburiño
pagaremus nos,
el Diezmo de las habas
pagaremus nos.
A partir de aquél día el santo se quedo tranquilo en su altar, mientras los fieles continuaron pagando muchos años el 10% de sus haciendas y cosechas.
Gumaro, 18.01.09.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
LA MATANZA
La matanza
A cada cerdo se le llega su San Martin, ese es el refrán que siempre se ha dicho, no tanto en estos últimos años dado, que las matanzas han dejado de ser protagonistas en todos los pueblos alistanos, perseguidas por el problema del envejecimiento de la población, y las enfermedades derivadas de los ricos productos de las carnes porcinas.
Se decía que del cerdo se aprovechaba todo menos las cascañetas, también se decía que del cerdo eran buenos hasta los andares.
La matanza en los pueblos alistanos era considerada como una de las fiesta familiares más grandes del año. El día de la matanza se harta la casa, era otro antiguo refrán que se dejaba oír por los días que antecedían a ésta familiar fiesta.
Si nos remontamos a los años 50 ó 60 años que por lo regular casi todas las familias alistanas eran numerosas, pasado el verano las despensas quedaban con las estacas vacías, pues de una manera u otra preparaban para hacer la matanza tan pronto como el tiempo lo permitiera, las primeras comenzaban entrando en el 15 de noviembre, los más pobres, y los que se creían más ricos la solían hacer por aquellos días de navidad, y eran los menos que se esperaban a pasado año nuevo.
Por los días que antecedían a la matanza nos teníamos que prevenir de leña, por tanto había que rajar cepos y hacer las tizas, el día de la matanza se hacía buena lumbre todo el día, y con la caldera colgada de las llares por que el agua caliente era necesaria en cualquier momento en los días de la matanza.
Pocos días antes se había amasado pasara prevenirnos de pan de
pocos días. El pan era necesario para elaborar algunos productos como podían ser los torrejones o torriones y las morcillas.
Las morcillas alistanas son elaboradas muy diferentes a lo que pueden ser en otras comarcas los ingredientes son: Pan, azúcar, sangre fresca del cerdo, untos del cerdo y tripas para embutirlas.
Primeramente se miga el pan el día anterior en un recipiente que podía ser una caldera o dornajo. Al día siguiente cuando se mata el cerdo se recoge la sangre suficiente en un cubo removiéndola constante mente, y se vierte en el dornajo o caldera donde está migado el pan, una vez envuelto y bien removido se le añade el azúcar hasta el punto de quedar dulce al gusto, y por último se fríen los untos, envolviéndolo todo y queda hecho el llamado mondongo , que pasadas unas horas en reposo ya se pueden embutir las morcillas, que en acto seguido se entrecuecen unos 20 minutos. Una vez frías se cuelgan en la cocina y a los pocos días listas para comer, cociéndolas otra vez, y se sólian comer para desayunar.
Llegado el día de la matanza, bien temprano se juntaban familiares y invitados en la cocina alrededor de la buena lumbre para tomar el aguardiente, pues aparte de la fiesta familiar era un día de intenso trabajo, tanto para los hombres como para las mujeres.
Una vez que se había tomado el aguardiente se comenzaba manos a la obra, se entraba en la corteja con un gancho de hierro se arrastraba el cerdo hacia el banco donde se ponía el cerdo estirado y bien sujeto con sogas hasta el punto de dejarlo inmóvil donde se sangraba, recogiendo la sangre para el menester anterior mente dicho. Una vez sangrado, se bajaba del banco y se estiraba en el suelo cubierto con pajas, a las cuales se le prendía fuego con el fin de chamuscarlo.
Después de chamuscado se subía de nuevo al banco donde se lavaba con agua caliente y a continuación se abría en canal, las tripas se ponían en un dornajo donde las mujeres las repasaban quitándole las grasas para posteriormente ir a lavarlas al río. El cerdo ya en canal se colgaba de una viga para el oreo hasta el día siguiente.
Era hora de almorzar, era tradicional en éste almuerzo la chanfaina, cocinada con migas de pan y sangre que anteriormente se había entrecocido, también era tradición comer oreja y morro del cerdo del año anterior, todo acompañado de buen vino casero.
Después de almorzar los hombres cargaban los dornajos a hombros dirección al río para lavar las tripas, que una vez lavadas el trabajo quedaba terminado hasta el día siguiente. Pero la fiesta continuaba llegaba la hora de la comida con un buen cocido de alguna machorra que se tenía destinada para tal evento.
Por la noche, todos alrededor de la lumbre, puesto que solían ser noches gélidas, donde se jugaba a las cartas y los abuelos nos contaban sus historias vividas en Cuba o en Buenos Aires donde emigraron por los primeros años de 1900. También eran muy frecuentes contar historias o cuentos de lobos, animal muy conocido por nuestra comarca de Aliste. Con estos cuentos de lobos, más de una vez los más pequeños tenían pesadillas de noche, siendo el lobo una fiera a la que siempre se le tenía mucho respeto en nuestra comarca.
Llegaba el segundo día de la matanza. A primera hora este segundo día igual que el primero lo primero que se hacía era preparar una buena lumbre, y que luego los asistentes al evento esperaban al Sr. Alcalde que llegaba con la romana para pesar los cerdos. Era porque el ayuntamiento tenía un impuesto grabado para recaudar impuestos a los cerdos de la matanza, dado que en la zona no se disponía de otras muchas fuentes de ingresos.
A la llegada del alcalde se tomaba el aguardiente,( licor muy apreciado por los alistanos) con torradas a la lumbre, y después se procedía a pesar los cerdos, que después de pesados comenzaba el trabajo de deshacer las canales.
El segundo día siempre fue mejor trabajo que el primero. Los hombres deshacían las piezas separando la carne del tocino, sacando lomos, jamones y espaldas, las mujeres clasificaban las carnes para hacer diferentes calidades de chorizos. Mientras duraba este trabajo se iban asando hebras y el jarro del vino no paraba, era quizás el mejor momento de la matanza. Llegaba la hora de la comida, el trabajo de desecho había terminado. La comida podía ser un cocido de garbanzos con carne de la machorra, pero este día la comida no era ya muy deseada por las hebras asadas que se habían comido durante la mañana.
Después de comer quedaba el trabajo de picar la carne, que luego sería adobada por las mujeres, ponieno ajos, pimiento y sal, la cual quedaba macerando hasta el día siguiente que se hacían los chorizos, botillos y lomos.
En Aliste disponemos de unos de los mejores chorizos caseros, no sé si son los ingredientes, la calidad de las carnes, o el clima. Al día de hoy, las fábricas de embutidos de San Vitero y Rabanales elaboran los mejores chorizos a nivel nacional.
Los hombres ponían los tocinos y jamones de sal, así también los huesos del espinazo, y de la cabeza. Los tocinos tenían que estar unas tres semanas de sal, que después se colgaban en la cocina para el ahumado.
La noche ya llegaba, sólo quedaba poner a deshacer la manteca, en una gran caldera al fuego, cuando ya estaba casi deshecha se ponían manzanas para cocer en la manteca que luego se comían, las “ pingadas” eran rebanadas de pan que se hacían también en la manteca, que una vez sacadas se espolvoreaba azúcar, que a pesar de ser una buena fuente de colesterol eran deliciosas.
Una vez que se había retirado la caldera con la manteca del fuego se dejaba reposar unos minutos que después se filtraba al tiempo que se metía en las ollas donde se guardaba para el consumo y sustento de todo el año. Cuando ya se había sacado la manteca de la caldera, en ésta quedaban los cuscarones, los cuscarones se volvían a poner en el fuego dentro de lacaldera, con un cucharon de madera se iban machacando, se añadía pan migado y azúcar al gusto, eran los torrejones o turriones. Este exquisito dulce se guardaba en un escriño y era el desayuno de las frías mañanas de invierno.
10 de diciembre de 2008.
Gumaro
A cada cerdo se le llega su San Martin, ese es el refrán que siempre se ha dicho, no tanto en estos últimos años dado, que las matanzas han dejado de ser protagonistas en todos los pueblos alistanos, perseguidas por el problema del envejecimiento de la población, y las enfermedades derivadas de los ricos productos de las carnes porcinas.
Se decía que del cerdo se aprovechaba todo menos las cascañetas, también se decía que del cerdo eran buenos hasta los andares.
La matanza en los pueblos alistanos era considerada como una de las fiesta familiares más grandes del año. El día de la matanza se harta la casa, era otro antiguo refrán que se dejaba oír por los días que antecedían a ésta familiar fiesta.
Si nos remontamos a los años 50 ó 60 años que por lo regular casi todas las familias alistanas eran numerosas, pasado el verano las despensas quedaban con las estacas vacías, pues de una manera u otra preparaban para hacer la matanza tan pronto como el tiempo lo permitiera, las primeras comenzaban entrando en el 15 de noviembre, los más pobres, y los que se creían más ricos la solían hacer por aquellos días de navidad, y eran los menos que se esperaban a pasado año nuevo.
Por los días que antecedían a la matanza nos teníamos que prevenir de leña, por tanto había que rajar cepos y hacer las tizas, el día de la matanza se hacía buena lumbre todo el día, y con la caldera colgada de las llares por que el agua caliente era necesaria en cualquier momento en los días de la matanza.
Pocos días antes se había amasado pasara prevenirnos de pan de
pocos días. El pan era necesario para elaborar algunos productos como podían ser los torrejones o torriones y las morcillas.
Las morcillas alistanas son elaboradas muy diferentes a lo que pueden ser en otras comarcas los ingredientes son: Pan, azúcar, sangre fresca del cerdo, untos del cerdo y tripas para embutirlas.
Primeramente se miga el pan el día anterior en un recipiente que podía ser una caldera o dornajo. Al día siguiente cuando se mata el cerdo se recoge la sangre suficiente en un cubo removiéndola constante mente, y se vierte en el dornajo o caldera donde está migado el pan, una vez envuelto y bien removido se le añade el azúcar hasta el punto de quedar dulce al gusto, y por último se fríen los untos, envolviéndolo todo y queda hecho el llamado mondongo , que pasadas unas horas en reposo ya se pueden embutir las morcillas, que en acto seguido se entrecuecen unos 20 minutos. Una vez frías se cuelgan en la cocina y a los pocos días listas para comer, cociéndolas otra vez, y se sólian comer para desayunar.
Llegado el día de la matanza, bien temprano se juntaban familiares y invitados en la cocina alrededor de la buena lumbre para tomar el aguardiente, pues aparte de la fiesta familiar era un día de intenso trabajo, tanto para los hombres como para las mujeres.
Una vez que se había tomado el aguardiente se comenzaba manos a la obra, se entraba en la corteja con un gancho de hierro se arrastraba el cerdo hacia el banco donde se ponía el cerdo estirado y bien sujeto con sogas hasta el punto de dejarlo inmóvil donde se sangraba, recogiendo la sangre para el menester anterior mente dicho. Una vez sangrado, se bajaba del banco y se estiraba en el suelo cubierto con pajas, a las cuales se le prendía fuego con el fin de chamuscarlo.
Después de chamuscado se subía de nuevo al banco donde se lavaba con agua caliente y a continuación se abría en canal, las tripas se ponían en un dornajo donde las mujeres las repasaban quitándole las grasas para posteriormente ir a lavarlas al río. El cerdo ya en canal se colgaba de una viga para el oreo hasta el día siguiente.
Era hora de almorzar, era tradicional en éste almuerzo la chanfaina, cocinada con migas de pan y sangre que anteriormente se había entrecocido, también era tradición comer oreja y morro del cerdo del año anterior, todo acompañado de buen vino casero.
Después de almorzar los hombres cargaban los dornajos a hombros dirección al río para lavar las tripas, que una vez lavadas el trabajo quedaba terminado hasta el día siguiente. Pero la fiesta continuaba llegaba la hora de la comida con un buen cocido de alguna machorra que se tenía destinada para tal evento.
Por la noche, todos alrededor de la lumbre, puesto que solían ser noches gélidas, donde se jugaba a las cartas y los abuelos nos contaban sus historias vividas en Cuba o en Buenos Aires donde emigraron por los primeros años de 1900. También eran muy frecuentes contar historias o cuentos de lobos, animal muy conocido por nuestra comarca de Aliste. Con estos cuentos de lobos, más de una vez los más pequeños tenían pesadillas de noche, siendo el lobo una fiera a la que siempre se le tenía mucho respeto en nuestra comarca.
Llegaba el segundo día de la matanza. A primera hora este segundo día igual que el primero lo primero que se hacía era preparar una buena lumbre, y que luego los asistentes al evento esperaban al Sr. Alcalde que llegaba con la romana para pesar los cerdos. Era porque el ayuntamiento tenía un impuesto grabado para recaudar impuestos a los cerdos de la matanza, dado que en la zona no se disponía de otras muchas fuentes de ingresos.
A la llegada del alcalde se tomaba el aguardiente,( licor muy apreciado por los alistanos) con torradas a la lumbre, y después se procedía a pesar los cerdos, que después de pesados comenzaba el trabajo de deshacer las canales.
El segundo día siempre fue mejor trabajo que el primero. Los hombres deshacían las piezas separando la carne del tocino, sacando lomos, jamones y espaldas, las mujeres clasificaban las carnes para hacer diferentes calidades de chorizos. Mientras duraba este trabajo se iban asando hebras y el jarro del vino no paraba, era quizás el mejor momento de la matanza. Llegaba la hora de la comida, el trabajo de desecho había terminado. La comida podía ser un cocido de garbanzos con carne de la machorra, pero este día la comida no era ya muy deseada por las hebras asadas que se habían comido durante la mañana.
Después de comer quedaba el trabajo de picar la carne, que luego sería adobada por las mujeres, ponieno ajos, pimiento y sal, la cual quedaba macerando hasta el día siguiente que se hacían los chorizos, botillos y lomos.
En Aliste disponemos de unos de los mejores chorizos caseros, no sé si son los ingredientes, la calidad de las carnes, o el clima. Al día de hoy, las fábricas de embutidos de San Vitero y Rabanales elaboran los mejores chorizos a nivel nacional.
Los hombres ponían los tocinos y jamones de sal, así también los huesos del espinazo, y de la cabeza. Los tocinos tenían que estar unas tres semanas de sal, que después se colgaban en la cocina para el ahumado.
La noche ya llegaba, sólo quedaba poner a deshacer la manteca, en una gran caldera al fuego, cuando ya estaba casi deshecha se ponían manzanas para cocer en la manteca que luego se comían, las “ pingadas” eran rebanadas de pan que se hacían también en la manteca, que una vez sacadas se espolvoreaba azúcar, que a pesar de ser una buena fuente de colesterol eran deliciosas.
Una vez que se había retirado la caldera con la manteca del fuego se dejaba reposar unos minutos que después se filtraba al tiempo que se metía en las ollas donde se guardaba para el consumo y sustento de todo el año. Cuando ya se había sacado la manteca de la caldera, en ésta quedaban los cuscarones, los cuscarones se volvían a poner en el fuego dentro de lacaldera, con un cucharon de madera se iban machacando, se añadía pan migado y azúcar al gusto, eran los torrejones o turriones. Este exquisito dulce se guardaba en un escriño y era el desayuno de las frías mañanas de invierno.
10 de diciembre de 2008.
Gumaro
viernes, 19 de septiembre de 2008
LA TRASHUMANCIA EN LOS AÑOS 60 EN LOBER
La trashumancia en Lober ha existido desde tiempos remotos. Había otros pueblos vecinos que por su ubicación en riberas o pastos más frescos y con abundante agua, el ganado podía quedarse pastando sus terrenos durante la calurosa época estival sin hacer la trashumancia.
Lober, un pueblo siempre con un exceso de ganado ovino, llegando el verano los pastos se quedaban secos o escaseaban debido al exceso de reses, por eso en verano siempre se tenía que hacer la trashumancia hacia las sierras de Puebla de Sanabria, buscando los frescos pastos y el agua de aquellas sierras, la gente decía que si las ovejas iban a la sierra, en invierno enfermaban menos. Había unas gentes de algunos pueblos que se cuidaban de arrendar los pastos, éstos eran los llamados amos, que después contrataban ovejas cobrando un tanto por cada una. También éstos tenían que contratar pastores y arreadores para cuidar la gran cabaña de ovejas que se juntaban, y que siempre solían ser dueños de las ovejas.
La trashumancia se hacía a finales de junio, salíamos de Lober al atardecer y llegábamos a dormir a los corrales de Rabanales cerca del río Ceval, allí metíamos las ovejas en los corrales campestres, y los pastores íbamos a Rabanales al bar del “Rabiau,” allí recuerdo que vi yo la televisión por primera vez, era el año 1963, tenía yo 14 años. Al día siguiente, había que madrugar quedaba un largo y agotador camino por andar, así salíamos los siete u ocho ganaderos de Lober y allí se juntaban también otros dos o tres que había en Tolilla, y salíamos río Ceval arriba, que nos empezaba a salir el sol antes de llegar término de San Vitero, allí ya se empezaban a ver rebaños de diferentes pueblos de Aliste, las ovejas de Lober y Tolilla ya iban juntas, aunque los rebaños iban aglomerados, no se acababan de juntar, por el instinto que las ovejas tenían, ya que por el balar ellas se conocían. Ya llegábamos a los campos de Aliste, mochila llena de comida, y capa al hombro, para llevar todo esto durante todo el día, era un gran esfuerzo . La comida que solíamos llevar era pan y tocino, chorizo ya no había o si había alguno se guardaba para medicina. Por los campos de Aliste ya empezaba a calentar el sol, allí no había agua ni sombra, a veces se encontraba alguna fuente que no era agua corriente, era agua detenida, y para cogerla teníamos que quitar una gran cantidad de “saltones”saltamontes, que caían al agua y como no podían salir allí morían, pero como no había otra aquella era buena para saciar un poco la sed y mojar el pan que llevábamos que ya se había quedado duro. En los campos de Aliste el sol era agotador, teníamos que taparnos con la capa de paño, de esa manera no daba el sol tan directamente en la cabeza. De hay el dicho que dice que lo que quita el frío , también quita la calor.
A medio día estábamos frente a San Cristobal, y continuábamos caminando, las ovejas con el sol no caminan, había que esperar que cayera la tarde . Llegando al término de Gallegos del Campo ya empezaban a caminar más, y había que recuperar terreno, Allí, ya se veía la cabaña de todo Aliste, aún no iban juntas, era en la “Fuente el Horno” donde se juntaban todas las de Aliste unas 5000aproximadamente. La fuente “El Horno” en término de Gallegos del Campo era una fuente con abundante agua fresca y que todo el día pensábamos en llegar a ella, durante muchos años sació la sed de todos los pastores alístanos.
El camino continuaba, ya sólo se veían ovejas por todas partes, pero ningún pastor conocía las suyas, la noche ya se echaba encima, aún quedaba camino por recorrer. Por fin se llegaba ya al sitio llamado el “Carrilon” que era donde se dejaban, esto era termino de “Flechas”en la Sierra de la Culebra, cerca de Peña Mira. Allí , se hacían cargo de la cabaña los pastores y arreadores que las llevaban al destino, a la sierra de la Pedriña, la Escoba, entre otras. Llegando allí después de tres o cuatro días más de camino, los arreadores volvían a sus casas y ya sólo quedaban los pastores, con sus grandes perros para defenderse de los lobos, eran los que las cuidaban durante dos meses aproximados dependiendo del pasto que hubiera mas o menos.
Tomábamos el camino de regreso, hacía Mahide, llegando a ese pueblo, cenábamos en una taberna que había, la cena solía ser latas de sardinas y jarras de vino, esa noche eso no falta, y acabado de cenar el gasto se pagaba a “escote”, la cama era campestre, íbamos a la era donde trillaban y dormíamos entre la paja, por aquella zona las noches eran bastante frescas, nos tapábamos con paja solo dejando la cabeza fuera, que también teníamos que tapar con la capa, por que sino picaban los mosquitos. Por la mañana había que levantarse temprano, había que coger el autobús en Mahide, que nos llevaba hasta Ceadea. De allí caminando hacia Lober, parábamos a almorzar algo en la fuente la ferrada, que era algún trozo de pan duro que nos había quedado del día anterior, y llegando a casa final de viaje.
Al cabo de mes y medio o dos, los arreadores subían hasta Puebla en tren, buscaban la cabaña y emprendían el viaje de regreso, después de cuatro días de camino, llegaban al destino, que era algún pueblo de Aliste, normalmente era Grisuela. Allí acudían todos los ganaderos de Aliste, había que apartar las ovejas, cada uno tenía que buscarse un corral de algún amigo o conocido, las ovejas iban dando vueltas por la calle, y tenias que vigilar cuando pasaban para conocerlas y irlas metiendo en el corral que habías buscado. Para conocerlas, las ovejas tenían una señal en las orejas, ésta señal cada ganadero tenía la suya propia, de ésta manera nadie se las podía quitar. También tenían otra marca para conocerlas, era “la mela” cuando se esquilaban, se le hacía una señal con pez caliente, cada uno también tenía la suya, que solía ser una letra. Una vez apartadas venían los disgustos, a uno le faltaban dos, a otros cuatro, en fin, los pastores traían algunas pieles, la cuales unas decían que las había comido el lobo, otras que se habían caído de alguna peña y se había muerto, en fin cosas así.
Esta es la historia de la trashumancia en Lober en aquellos años60.Hoy aún se continua haciendo,y no creo que el sistema mucho haya variado.
Gumaro
Lober, un pueblo siempre con un exceso de ganado ovino, llegando el verano los pastos se quedaban secos o escaseaban debido al exceso de reses, por eso en verano siempre se tenía que hacer la trashumancia hacia las sierras de Puebla de Sanabria, buscando los frescos pastos y el agua de aquellas sierras, la gente decía que si las ovejas iban a la sierra, en invierno enfermaban menos. Había unas gentes de algunos pueblos que se cuidaban de arrendar los pastos, éstos eran los llamados amos, que después contrataban ovejas cobrando un tanto por cada una. También éstos tenían que contratar pastores y arreadores para cuidar la gran cabaña de ovejas que se juntaban, y que siempre solían ser dueños de las ovejas.
La trashumancia se hacía a finales de junio, salíamos de Lober al atardecer y llegábamos a dormir a los corrales de Rabanales cerca del río Ceval, allí metíamos las ovejas en los corrales campestres, y los pastores íbamos a Rabanales al bar del “Rabiau,” allí recuerdo que vi yo la televisión por primera vez, era el año 1963, tenía yo 14 años. Al día siguiente, había que madrugar quedaba un largo y agotador camino por andar, así salíamos los siete u ocho ganaderos de Lober y allí se juntaban también otros dos o tres que había en Tolilla, y salíamos río Ceval arriba, que nos empezaba a salir el sol antes de llegar término de San Vitero, allí ya se empezaban a ver rebaños de diferentes pueblos de Aliste, las ovejas de Lober y Tolilla ya iban juntas, aunque los rebaños iban aglomerados, no se acababan de juntar, por el instinto que las ovejas tenían, ya que por el balar ellas se conocían. Ya llegábamos a los campos de Aliste, mochila llena de comida, y capa al hombro, para llevar todo esto durante todo el día, era un gran esfuerzo . La comida que solíamos llevar era pan y tocino, chorizo ya no había o si había alguno se guardaba para medicina. Por los campos de Aliste ya empezaba a calentar el sol, allí no había agua ni sombra, a veces se encontraba alguna fuente que no era agua corriente, era agua detenida, y para cogerla teníamos que quitar una gran cantidad de “saltones”saltamontes, que caían al agua y como no podían salir allí morían, pero como no había otra aquella era buena para saciar un poco la sed y mojar el pan que llevábamos que ya se había quedado duro. En los campos de Aliste el sol era agotador, teníamos que taparnos con la capa de paño, de esa manera no daba el sol tan directamente en la cabeza. De hay el dicho que dice que lo que quita el frío , también quita la calor.
A medio día estábamos frente a San Cristobal, y continuábamos caminando, las ovejas con el sol no caminan, había que esperar que cayera la tarde . Llegando al término de Gallegos del Campo ya empezaban a caminar más, y había que recuperar terreno, Allí, ya se veía la cabaña de todo Aliste, aún no iban juntas, era en la “Fuente el Horno” donde se juntaban todas las de Aliste unas 5000aproximadamente. La fuente “El Horno” en término de Gallegos del Campo era una fuente con abundante agua fresca y que todo el día pensábamos en llegar a ella, durante muchos años sació la sed de todos los pastores alístanos.
El camino continuaba, ya sólo se veían ovejas por todas partes, pero ningún pastor conocía las suyas, la noche ya se echaba encima, aún quedaba camino por recorrer. Por fin se llegaba ya al sitio llamado el “Carrilon” que era donde se dejaban, esto era termino de “Flechas”en la Sierra de la Culebra, cerca de Peña Mira. Allí , se hacían cargo de la cabaña los pastores y arreadores que las llevaban al destino, a la sierra de la Pedriña, la Escoba, entre otras. Llegando allí después de tres o cuatro días más de camino, los arreadores volvían a sus casas y ya sólo quedaban los pastores, con sus grandes perros para defenderse de los lobos, eran los que las cuidaban durante dos meses aproximados dependiendo del pasto que hubiera mas o menos.
Tomábamos el camino de regreso, hacía Mahide, llegando a ese pueblo, cenábamos en una taberna que había, la cena solía ser latas de sardinas y jarras de vino, esa noche eso no falta, y acabado de cenar el gasto se pagaba a “escote”, la cama era campestre, íbamos a la era donde trillaban y dormíamos entre la paja, por aquella zona las noches eran bastante frescas, nos tapábamos con paja solo dejando la cabeza fuera, que también teníamos que tapar con la capa, por que sino picaban los mosquitos. Por la mañana había que levantarse temprano, había que coger el autobús en Mahide, que nos llevaba hasta Ceadea. De allí caminando hacia Lober, parábamos a almorzar algo en la fuente la ferrada, que era algún trozo de pan duro que nos había quedado del día anterior, y llegando a casa final de viaje.
Al cabo de mes y medio o dos, los arreadores subían hasta Puebla en tren, buscaban la cabaña y emprendían el viaje de regreso, después de cuatro días de camino, llegaban al destino, que era algún pueblo de Aliste, normalmente era Grisuela. Allí acudían todos los ganaderos de Aliste, había que apartar las ovejas, cada uno tenía que buscarse un corral de algún amigo o conocido, las ovejas iban dando vueltas por la calle, y tenias que vigilar cuando pasaban para conocerlas y irlas metiendo en el corral que habías buscado. Para conocerlas, las ovejas tenían una señal en las orejas, ésta señal cada ganadero tenía la suya propia, de ésta manera nadie se las podía quitar. También tenían otra marca para conocerlas, era “la mela” cuando se esquilaban, se le hacía una señal con pez caliente, cada uno también tenía la suya, que solía ser una letra. Una vez apartadas venían los disgustos, a uno le faltaban dos, a otros cuatro, en fin, los pastores traían algunas pieles, la cuales unas decían que las había comido el lobo, otras que se habían caído de alguna peña y se había muerto, en fin cosas así.
Esta es la historia de la trashumancia en Lober en aquellos años60.Hoy aún se continua haciendo,y no creo que el sistema mucho haya variado.
Gumaro
EL PAN
En tiempos antiguos muy remotos en la mayoría de las casas se “amasaba”, no sólo en Aliste, sino en la mayor parte de los pueblos de todas las regiones de España.
Este trabajo, normalmente lo hacia la mujer de la casa. Dependiendo de la época del año se hacían más o menos hogazas, en invierno el pan aguantaba más, y en verano se quedaba más duro. Por eso algunas mujeres se ponían de acuerdo, y hacían tres o cuatro hogazas más que se prestaban entre las vecinas, devolviendo éstas, cuando ellas amasaban. Era una manera de comer el pan más tiempo sin estar tan duro, eso sí, cuando se prestaba pan ,siempre se pesaba. Yo recuerdo que el peso lo contaban por libras.
El trigo se molía en molinos especiales llamados fábricas, uno había en Doméz otro en Rabanales y como no podía ser menos, otro había en Alcañices. Hasta los años 1970, iba tanta gente a moler, que que muchas veces se tenían que esperar al día siguiente, o incluso al otro, eran los años que en todas las casas se hacía el pan.
Para amasar era imprescindible tener varias herramientas o artilugios, el horno, y por supuesto harina, éstos artilugios eran: el organero, la pala, la estaca grande y otra pequeña, el rodro, el barredero, artesa y la caldera. Las materias primas que se necesitaban eran: Agua caliente, harina, sal, hurmiento y más tarde también levadura.
Lo primero que se hacía era la masa, envolviendo la harina con agua caliente, el hurmiento, la sal, y la levadura en la artesa, todo bien amasado y mullido, que después se dejaba reposar o dormir. Una vez hecha la masa, se encendía el horno, algunos tardaban más de dos horas en calentarse, para estar caliente se tenían que poner los adobes de la bóveda bancos. Cuando el horno estaba caliente, con el rodro se arrastraban las brasas hasta la boca, y con el barredero, que solía ser de trúvisco ó de escoba, se barrían las baldosas quedando éstas impias de ceniza. Ya estaba el horno a punto para cocer. Después de hora y edia o dos la masa ya estaba “despierta”, ya había crecido, y mientas el horno se había terminado de calentar, ya se habían hecho las hogazas y alguna rosca que espolvoreadas con harina esperaban en la artesa para entrar en el horno.
Al cabo de hora y medía o dos el pan estaba cocido, lo primero que se sacaba del horno eran las roscas, con éstas a veces se hacía “sopa en vino”. Para la sopa en vino, se partía la rosca en “cachos” pequeños en una cazuela y se ponía vino, azúcar y agua, esto era la sopa en vino, y se comía con cuchara.
Después del año 1970 muchas mujeres dejaron de amasar. La gente joven había emigrado de los pueblos, las familias se habían quedado pequeñas, y ya no se gastaba tanto pan. Algunos optaron por dar harina al panadero, y éste le devolvía los mismos kilos de pan, otras continuaron amasando hasta casi entrado el año 2000, y hoy los hornos ya son piezas de museo.
Gumaro
Este trabajo, normalmente lo hacia la mujer de la casa. Dependiendo de la época del año se hacían más o menos hogazas, en invierno el pan aguantaba más, y en verano se quedaba más duro. Por eso algunas mujeres se ponían de acuerdo, y hacían tres o cuatro hogazas más que se prestaban entre las vecinas, devolviendo éstas, cuando ellas amasaban. Era una manera de comer el pan más tiempo sin estar tan duro, eso sí, cuando se prestaba pan ,siempre se pesaba. Yo recuerdo que el peso lo contaban por libras.
El trigo se molía en molinos especiales llamados fábricas, uno había en Doméz otro en Rabanales y como no podía ser menos, otro había en Alcañices. Hasta los años 1970, iba tanta gente a moler, que que muchas veces se tenían que esperar al día siguiente, o incluso al otro, eran los años que en todas las casas se hacía el pan.
Para amasar era imprescindible tener varias herramientas o artilugios, el horno, y por supuesto harina, éstos artilugios eran: el organero, la pala, la estaca grande y otra pequeña, el rodro, el barredero, artesa y la caldera. Las materias primas que se necesitaban eran: Agua caliente, harina, sal, hurmiento y más tarde también levadura.
Lo primero que se hacía era la masa, envolviendo la harina con agua caliente, el hurmiento, la sal, y la levadura en la artesa, todo bien amasado y mullido, que después se dejaba reposar o dormir. Una vez hecha la masa, se encendía el horno, algunos tardaban más de dos horas en calentarse, para estar caliente se tenían que poner los adobes de la bóveda bancos. Cuando el horno estaba caliente, con el rodro se arrastraban las brasas hasta la boca, y con el barredero, que solía ser de trúvisco ó de escoba, se barrían las baldosas quedando éstas impias de ceniza. Ya estaba el horno a punto para cocer. Después de hora y edia o dos la masa ya estaba “despierta”, ya había crecido, y mientas el horno se había terminado de calentar, ya se habían hecho las hogazas y alguna rosca que espolvoreadas con harina esperaban en la artesa para entrar en el horno.
Al cabo de hora y medía o dos el pan estaba cocido, lo primero que se sacaba del horno eran las roscas, con éstas a veces se hacía “sopa en vino”. Para la sopa en vino, se partía la rosca en “cachos” pequeños en una cazuela y se ponía vino, azúcar y agua, esto era la sopa en vino, y se comía con cuchara.
Después del año 1970 muchas mujeres dejaron de amasar. La gente joven había emigrado de los pueblos, las familias se habían quedado pequeñas, y ya no se gastaba tanto pan. Algunos optaron por dar harina al panadero, y éste le devolvía los mismos kilos de pan, otras continuaron amasando hasta casi entrado el año 2000, y hoy los hornos ya son piezas de museo.
Gumaro
LA CAPA ALISTANA
La capa alistana se usó en Lober, hasta la década de los años 70 aproximadamente, hoy ya prácticamente, desaparecida. Unas acabaron de espantajo para los pájaros en las viñas, otras las cortaban para hacer alforjas, o para poner de melenas cuando se uñian las vacas, y otras todavía los más cuidadosos las conservan como prendas muy valiosas; las podemos ver en la procesión del Viernes Santo en Bercianos, y en otras procesiones de la Semana Santa en Zamora.
La capa era una prenda usada mayoritariamente por los hombres, hecha de paño pardo casero, y tenía tres partes diferenciadas, la capucha de forma puntiaguda, la esclavina con flecos a veces con un remate llamado “chiva”, y la capa sin mangas, que llegaba casi hasta los pies.
Casi todos tenían dos capas, la ordinaria de cada día que se usaba para ir al campo, con vacas u ovejas, para quitar el frío o la lluvia, y la de las fiestas, que se usaba para ir a misa los Domingos y otros actos religiosos, antiguamente la capa se usaba no solo para quitar el frío, sino que se ponía siempre que se entraba en la Iglesia.
La capa en tiempos pasados se usó también como traje de boda de los novios, iban tapados de arriba a bajo que apenas se le veía la cara, y las novias con el manto de crista, eran las indumentarias de rigor para ésta ceremonia. También se usaba la llamada casca parda también, y hecha de mismo paño, pero con mangas, ésta se usaba como hoy se usa un abrigo, por la parte de Pobladura, La torre, y por esa zona se usaba también la “Jerga” hecha también del mismo paño, pero ésta era en forma de manta.
En Portugal por la zona de Miranda, aún se fabrican estas capas, la confección es igual ó muy parecida, pero el paño ya es de fábrica, no es casero como era el alistano.
Gumaro
La capa era una prenda usada mayoritariamente por los hombres, hecha de paño pardo casero, y tenía tres partes diferenciadas, la capucha de forma puntiaguda, la esclavina con flecos a veces con un remate llamado “chiva”, y la capa sin mangas, que llegaba casi hasta los pies.
Casi todos tenían dos capas, la ordinaria de cada día que se usaba para ir al campo, con vacas u ovejas, para quitar el frío o la lluvia, y la de las fiestas, que se usaba para ir a misa los Domingos y otros actos religiosos, antiguamente la capa se usaba no solo para quitar el frío, sino que se ponía siempre que se entraba en la Iglesia.
La capa en tiempos pasados se usó también como traje de boda de los novios, iban tapados de arriba a bajo que apenas se le veía la cara, y las novias con el manto de crista, eran las indumentarias de rigor para ésta ceremonia. También se usaba la llamada casca parda también, y hecha de mismo paño, pero con mangas, ésta se usaba como hoy se usa un abrigo, por la parte de Pobladura, La torre, y por esa zona se usaba también la “Jerga” hecha también del mismo paño, pero ésta era en forma de manta.
En Portugal por la zona de Miranda, aún se fabrican estas capas, la confección es igual ó muy parecida, pero el paño ya es de fábrica, no es casero como era el alistano.
Gumaro
La lengua alistana
En la comarca de Aliste, no siempre se ha hablado el castellano, anteriormente era el “Charro”,o en otros términos, el asturleones, era una mezcla de gallego, asturiano, castellano y portugués, hoy día, todos los que hemos nacido en Aliste, aun nos queda un acento de aquel charro, pero, aquel idioma se ha perdido para siempre.
En diferentes provincias españolas hay comarcas que tienen su propia lengua dentro de la misma región, y que, con el paso de los años, han sabido conservar, ó incluso la han enriquecido. En Aliste es todo lo contrario, la hemos dejado perder, como tantas otras cosas.
He aquí, algunas palabras que yo guardo, de algunas conversaciones oídas a las gentes de pueblos que hace unas cuantas décadas, todavía hablaban algo el charro:
En la feria del 15 en Rabanales, había un hombre que tenia unos vacios a vender, llega un comprador y pregunta: Caballero, ¿quien los vende? R. ui no me digais eso, por que el otrudie pola mañana se mos murió la burra y tenemos un disgusto mu grande, ontavia no semos ha pasau, ui que cueño...Bueno, canto quereis polos vacios. R. dos mil riales. P.ui....., por hai los hi visto, y no quieren tanto.R.Pero no seran tan buenos.P. Bueno, pa que veais que bolos quiero comprar, vos doy cin riales menos i si quereis chambar cambelos y si no dejelos. R. pues no volos doy; Bueno, peque la feria ya sesta estrupiando, porque comostá amenazando agua tolamañana, nusotros marchamos pa casa nosiendo que agarremos una chupa dagua, y dispues esa frescura simpre le sale a uno.
------------------------------
Tí Justo, que andais faciendo......Ya facía mucho tiempo que no vos via. R Si, ya hacie, ya, es que i estau algo ruin i no salie mucho, P. Uei.... Jesus, sí peque teneis ontavia los ojos fundius. ...R. .Si, es que ontavia no ando bien, el oturdie diemos aconsulta, y me mando unas melecinas, ayer fuei el rapa a buscalas a la Villa. P. Y la tí MarÍa aunde la teneis... R..Bueno, la tí Maria en casa quedo, dié que dieba a masar, por que tiniemos un cuchino, que tamien habíe andau algo ruin, y lo dejemos havesi agradicie algo y hora lo quiriemos matar, y dijo que dieba a hichar unas uguazas, pa migar, pa facer unas morcillas, y unos torrejones pa los rapaces. Bueno tí Justo, haber si otro día que vos vea ya is arribau. Ala quedaivos con Dios.
Eeste era el idioma de nuerstras raices Alistanas....
Gumaro
En diferentes provincias españolas hay comarcas que tienen su propia lengua dentro de la misma región, y que, con el paso de los años, han sabido conservar, ó incluso la han enriquecido. En Aliste es todo lo contrario, la hemos dejado perder, como tantas otras cosas.
He aquí, algunas palabras que yo guardo, de algunas conversaciones oídas a las gentes de pueblos que hace unas cuantas décadas, todavía hablaban algo el charro:
En la feria del 15 en Rabanales, había un hombre que tenia unos vacios a vender, llega un comprador y pregunta: Caballero, ¿quien los vende? R. ui no me digais eso, por que el otrudie pola mañana se mos murió la burra y tenemos un disgusto mu grande, ontavia no semos ha pasau, ui que cueño...Bueno, canto quereis polos vacios. R. dos mil riales. P.ui....., por hai los hi visto, y no quieren tanto.R.Pero no seran tan buenos.P. Bueno, pa que veais que bolos quiero comprar, vos doy cin riales menos i si quereis chambar cambelos y si no dejelos. R. pues no volos doy; Bueno, peque la feria ya sesta estrupiando, porque comostá amenazando agua tolamañana, nusotros marchamos pa casa nosiendo que agarremos una chupa dagua, y dispues esa frescura simpre le sale a uno.
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Tí Justo, que andais faciendo......Ya facía mucho tiempo que no vos via. R Si, ya hacie, ya, es que i estau algo ruin i no salie mucho, P. Uei.... Jesus, sí peque teneis ontavia los ojos fundius. ...R. .Si, es que ontavia no ando bien, el oturdie diemos aconsulta, y me mando unas melecinas, ayer fuei el rapa a buscalas a la Villa. P. Y la tí MarÍa aunde la teneis... R..Bueno, la tí Maria en casa quedo, dié que dieba a masar, por que tiniemos un cuchino, que tamien habíe andau algo ruin, y lo dejemos havesi agradicie algo y hora lo quiriemos matar, y dijo que dieba a hichar unas uguazas, pa migar, pa facer unas morcillas, y unos torrejones pa los rapaces. Bueno tí Justo, haber si otro día que vos vea ya is arribau. Ala quedaivos con Dios.
Eeste era el idioma de nuerstras raices Alistanas....
Gumaro
LOS DUROS TRABAJOS DEL CAMPO EN LOBER.
Los trabajos del campo eran realizados por los hombres y mujeres indistintamente, unas veces solos y otras acompañados. Había trabajos que indispensablemente tenían que ser dos personas o más.
El recoger los cereales del campo, fue siempre la principal preocupación de los labradores, unas veces por miedo al fuego, otras por las tormentas, y ya con las mieses en la era, la preocupación más grande era la lluvia, siempre estaba el sufrimiento presente.
El cultivo de los cereales se hacía tradicionalmente a una “hoja”, con un sistema de año y vez, quedando un año sin sembrar hasta el año siguiente.
Después de abonada la tierra se sembraba a voleo, y se araba para tapar el grano. Esto era la sementera en el mes de octubre, anteriormente, se había hecho la rielva en marzo, y la bima ó “bina” a primeros de junio. En el mes de junio era también la siega de la hierba, se segaba con el gadaño “guadaña,” después de dejarla secar varios días se cargaba en el carro, y con el rastro se arrastraba para que no quedara nada en el prado. Para cargar el carro se necesitaban por lo menos dos personas, una a bajo para darla y otra arriba para componerla. El carro bién cargado, sobrepasaba por encima de los picones, y con unas sogas gordas echadas por encima que sujetaban la carga.
Con estas fechas de la hierba también coincidía la siega de la cebada, ya se había secado, y había que segarla y trillarla, había que ir al molino para hacer pienso, ya que los graneros se habían quedado vacíos y los cuchinos estaban cuincando en la corteja.
A primeros de julio se segaba el centeno , y a continuación el trigo, la siega hasta no hace muchos años se hacía manual con la hoz. Los segadores usaban “dediles”especie de fundas de cuero que se ponían para proteger sus dedos, y hacer la manada de mies más grande, a la izquierda se dejaban las manadas formando gabillas, y después se juntaban en manojos ceñidos com pajas de centeno llamadas ataderas ó garañuelas, y éstos se juntaban en montones llamados mornales ó morenas.
La comida era en el campo y a veces a pleno sol de julio, o también si había algún árbol o arbusto cerca se aprovechaba la sombra. El cántaro y la barrila para el agua, y el barril para el vino, eran siempre fieles compañeros de los segadores.
El día de Santiago se partían las eras, y el acarreo empezaba al día siguiente, los manojos se daban para el carro con el “urcon”, cuando el carro estaba cargado, se echaban unas sogas cruzadas y tensadas fuertemente para sujetar la carga por los largos caminos pedregosos y polvorientos. Llegando a la era se descargaba en grandes montones llamados “medas.”
A continuación venía la trilla, los trillos estaban formados por cuatro fuertes tablas juntas, y por debajo fuertes piedras de “siles”que cortaban la paja y desgranaban las espigas, el trillo lo arrastraba una pareja de vacas o de burros, en el trillo siempre iba una persona para hacer peso y recoger los excrementos de los animales. Durante la trilla había que dar varias vueltas a la parba con tornaderas, y cuando la paja estaba más fina, se daba con una pala de madera para sacar las espigas del fondo. Cuando estaba la paja desmenuzada se juntaba en un montón largo llamado parbón, en Lober se alineaban con la “Peña el Burro” de la sierra de la culebra, por que decían que entraba el aire más recto.
La limpia consistía en aventar la paja y el grano para separar éste de la paja, la limpia no requería mucho viento, para que no se llevara también el grano, el aire se llamaba portugués y el castellano. Cuando ya se había aventado casi toda la paja, se empezaba a sacar el grano con la pala de madera, era el Pejo, las granzas se pasaban por una ceranda o críba para separar el grano, el grano se juntaba en un montón llamado muelo, que después se metía en sacas hechas de lino para llevarlo al granero. El día que se recogía el grano se llamaba el día del gallo, por que ese día se solía matar algún gallo para celebrarlo. La paja era lo último que se recogía, se guardaba en pajares, la cual servía en invierno para envolver con pienso a las vacas y como abrigo en las cuadras para los animales .
Gumaro
El recoger los cereales del campo, fue siempre la principal preocupación de los labradores, unas veces por miedo al fuego, otras por las tormentas, y ya con las mieses en la era, la preocupación más grande era la lluvia, siempre estaba el sufrimiento presente.
El cultivo de los cereales se hacía tradicionalmente a una “hoja”, con un sistema de año y vez, quedando un año sin sembrar hasta el año siguiente.
Después de abonada la tierra se sembraba a voleo, y se araba para tapar el grano. Esto era la sementera en el mes de octubre, anteriormente, se había hecho la rielva en marzo, y la bima ó “bina” a primeros de junio. En el mes de junio era también la siega de la hierba, se segaba con el gadaño “guadaña,” después de dejarla secar varios días se cargaba en el carro, y con el rastro se arrastraba para que no quedara nada en el prado. Para cargar el carro se necesitaban por lo menos dos personas, una a bajo para darla y otra arriba para componerla. El carro bién cargado, sobrepasaba por encima de los picones, y con unas sogas gordas echadas por encima que sujetaban la carga.
Con estas fechas de la hierba también coincidía la siega de la cebada, ya se había secado, y había que segarla y trillarla, había que ir al molino para hacer pienso, ya que los graneros se habían quedado vacíos y los cuchinos estaban cuincando en la corteja.
A primeros de julio se segaba el centeno , y a continuación el trigo, la siega hasta no hace muchos años se hacía manual con la hoz. Los segadores usaban “dediles”especie de fundas de cuero que se ponían para proteger sus dedos, y hacer la manada de mies más grande, a la izquierda se dejaban las manadas formando gabillas, y después se juntaban en manojos ceñidos com pajas de centeno llamadas ataderas ó garañuelas, y éstos se juntaban en montones llamados mornales ó morenas.
La comida era en el campo y a veces a pleno sol de julio, o también si había algún árbol o arbusto cerca se aprovechaba la sombra. El cántaro y la barrila para el agua, y el barril para el vino, eran siempre fieles compañeros de los segadores.
El día de Santiago se partían las eras, y el acarreo empezaba al día siguiente, los manojos se daban para el carro con el “urcon”, cuando el carro estaba cargado, se echaban unas sogas cruzadas y tensadas fuertemente para sujetar la carga por los largos caminos pedregosos y polvorientos. Llegando a la era se descargaba en grandes montones llamados “medas.”
A continuación venía la trilla, los trillos estaban formados por cuatro fuertes tablas juntas, y por debajo fuertes piedras de “siles”que cortaban la paja y desgranaban las espigas, el trillo lo arrastraba una pareja de vacas o de burros, en el trillo siempre iba una persona para hacer peso y recoger los excrementos de los animales. Durante la trilla había que dar varias vueltas a la parba con tornaderas, y cuando la paja estaba más fina, se daba con una pala de madera para sacar las espigas del fondo. Cuando estaba la paja desmenuzada se juntaba en un montón largo llamado parbón, en Lober se alineaban con la “Peña el Burro” de la sierra de la culebra, por que decían que entraba el aire más recto.
La limpia consistía en aventar la paja y el grano para separar éste de la paja, la limpia no requería mucho viento, para que no se llevara también el grano, el aire se llamaba portugués y el castellano. Cuando ya se había aventado casi toda la paja, se empezaba a sacar el grano con la pala de madera, era el Pejo, las granzas se pasaban por una ceranda o críba para separar el grano, el grano se juntaba en un montón llamado muelo, que después se metía en sacas hechas de lino para llevarlo al granero. El día que se recogía el grano se llamaba el día del gallo, por que ese día se solía matar algún gallo para celebrarlo. La paja era lo último que se recogía, se guardaba en pajares, la cual servía en invierno para envolver con pienso a las vacas y como abrigo en las cuadras para los animales .
Gumaro
El Intruejo
El Intruejo en Lober hasta los años1970,era muy diferente de lo que es en la actualidad, bueno en la actualidad no se de cierto si se celebra tal evento ó no, ya que eso son cosas de la juventud, y de juventud hoy en Lober hay poca.. Yo hoy boy a explicar un poco lo que era el intruejo en tiempos pasados. Este día, la gente mayor ya lo esperaba con anhelo, ya era tradición el toque al concejo por la mañana, el alcalde disponía y mandaba lo que se tenía que hacer, que cada año más ó menos era lo mismo: una parte de vecinos los mandaba a guiar el agua al valle de Balde el Mayo, y esparcir las boñigas y lo que es limpiar un poco el valle en lo que se podía, otra parte de gente la mandaba a arreglar algún camino, éstos trabajos solo duraban hasta medio día. Las mujeres se quedaban en casa haciendo los típicos dulces de este día, las “fiyuelas”, que eran huevos batidos con harina y azúcar, y la masa frita en la sartén, con aceite y manteca, después de fritas se le espolvoreaba más azúcar por encima. Cuando los hombres llegaban del concejo, era la hora de comer, ese día era ya a base de, cocido con chorizo, tocino, y algún hueso del espinazo, y de postre las fiyuelas, al día siguiente, ya no se podía comer nada de esto por que era tempora.
Por la tarde ya empezaba la fiesta, a medía tarde el Sr. Alcalde volvía a tocar a concejo, se juntaban los vecinos, mujeres y la mocedad, en la casa concejo, y el alcalde invitaba a todos a vino, y si las cuentas del pueblo andaban bien, también había aceitunas o escabeche, por que todo esto lo cargaban en las cuentas del pueblo.
A esa hora, también se empezaba a escuchar el fol y el tamboril, era la hora que salían los intruejos, los más pequeños no sabían donde esconderse de miedo, ya que los disfrazados eran irreconocibles, se enciscaban la cara con corcha quemada, se ponían una prótesis dentaria hecha de patata, y vestidos con andrajos, corrían detrás de las mozas para enciscarle la cara, y todos bailaban en “La Moral”, al son de la gaita y el tamboril.
Los intruejos a la hora, ó hora y media ya marchaban, pero la fiesta continuaba hasta cerca de la media noche. Los vecinos continuaban también tomando rodas de vino, y algunos de ellos cuando marchaban a casa, toda la calle era suya.
Al día siguiente era el “entierro la sardina”, y poca cosa era lo que se hacía, los mozos con una escalera y unas jaras encima tapadas con una manta, iban a enterrar la sardina, quemando trozos de pellejos y trozos de gomas y dando voces, pero ya no había ni baile, había entrado la cuaresma.
Durante toda la cuaresma, estaba prohibido hacer baile, no se bautizaba y tampoco había bodas, se tenía que esperar al día Pascua. Pero, no por eso, la mocedad dejaba de divertirse, los domingos por la noche salían a la “Moral”, punto de encuentro de toda la vida, y allí jugaban a las “Tierras”, a los “Casaos,” y a la “Guardadica”, y la juventud se divertía así.
Llegaba el día Pascua una de las grandes fiestas del año, para aquel día, casi siempre se esperaba algún pregón, y la víspera era el día de la famosa “Chisca”, que consistía en hacer una gran lumbre a la puerta de la que se apregonaba, quemándole casi todo el cabañal que tenían, luego salían los protagonistas del casamiento, invitando a la gente a pan y vino.
El día de pascua, siempre se formaba un gran baile en la Moral desde media tarde, hasta cerca de la media noche, había que recuperar todo lo de la cuaresma, el baile ese día se solía hacer con una música mas buena que un domingo normal: Faustino, con la dulzaina, y Paulino de Gallegos con bombo y redoblante, y así acababa la fiesta.
Gumaro
Por la tarde ya empezaba la fiesta, a medía tarde el Sr. Alcalde volvía a tocar a concejo, se juntaban los vecinos, mujeres y la mocedad, en la casa concejo, y el alcalde invitaba a todos a vino, y si las cuentas del pueblo andaban bien, también había aceitunas o escabeche, por que todo esto lo cargaban en las cuentas del pueblo.
A esa hora, también se empezaba a escuchar el fol y el tamboril, era la hora que salían los intruejos, los más pequeños no sabían donde esconderse de miedo, ya que los disfrazados eran irreconocibles, se enciscaban la cara con corcha quemada, se ponían una prótesis dentaria hecha de patata, y vestidos con andrajos, corrían detrás de las mozas para enciscarle la cara, y todos bailaban en “La Moral”, al son de la gaita y el tamboril.
Los intruejos a la hora, ó hora y media ya marchaban, pero la fiesta continuaba hasta cerca de la media noche. Los vecinos continuaban también tomando rodas de vino, y algunos de ellos cuando marchaban a casa, toda la calle era suya.
Al día siguiente era el “entierro la sardina”, y poca cosa era lo que se hacía, los mozos con una escalera y unas jaras encima tapadas con una manta, iban a enterrar la sardina, quemando trozos de pellejos y trozos de gomas y dando voces, pero ya no había ni baile, había entrado la cuaresma.
Durante toda la cuaresma, estaba prohibido hacer baile, no se bautizaba y tampoco había bodas, se tenía que esperar al día Pascua. Pero, no por eso, la mocedad dejaba de divertirse, los domingos por la noche salían a la “Moral”, punto de encuentro de toda la vida, y allí jugaban a las “Tierras”, a los “Casaos,” y a la “Guardadica”, y la juventud se divertía así.
Llegaba el día Pascua una de las grandes fiestas del año, para aquel día, casi siempre se esperaba algún pregón, y la víspera era el día de la famosa “Chisca”, que consistía en hacer una gran lumbre a la puerta de la que se apregonaba, quemándole casi todo el cabañal que tenían, luego salían los protagonistas del casamiento, invitando a la gente a pan y vino.
El día de pascua, siempre se formaba un gran baile en la Moral desde media tarde, hasta cerca de la media noche, había que recuperar todo lo de la cuaresma, el baile ese día se solía hacer con una música mas buena que un domingo normal: Faustino, con la dulzaina, y Paulino de Gallegos con bombo y redoblante, y así acababa la fiesta.
Gumaro
LAS BODAS EN ALISTE
Las bodas en Aliste en la actualidad poco se diferencian de las de cualquier otra parte, pero no siempre ha sido así, hoy trataré de explicar lo que era una boda en Lober ó en Aliste hace unas décadas, para que los más jóvenes tengan una idea como se casaron nuestros abuelos ó bisabuelos y un día lo puedan contar a generaciones venideras.
El día de la boda, desde muy de mañana los invitados estaban ya vestidos de rigor rural a la puerta de sus casas haciendo tiempo para los actos.
Cuando sonaba el primer cohete, los invitados se ponían en camino hacia la casa de uno de los protagonistas, el novio, y acompañados por el estruendo de los cohetes, los rapaces ilusionados corrían saltando paredes de los prados y cortinas persiguiendo la caída de las varillas.
La comitiva se reunía en el corral de la casa del novio, era el momento de tomar el aguardiente, cosa que los invitados no podían renunciar. Cuando se suponía que éste evento ya había terminado, y ya animados por el artesanal licor, se encaminaba la comitiva a la casa de la novia, presidida por el novio por el padre y el padrino.
Al llegar el acompañamiento del novio a la casa de la novia, las mozas invitadas cantaban los cantos de llegada:
Bienvenidos caballeros,
que esperando están por ella;
bienvenidos, bien llegados
sean todos los invitados.
Acabados los cantos, llegaba el emocionado momento de la bendición paterna. El padre siempre con emoción la despedía dándole su bendición, recordándole su vida en casa y diciéndole de la responsabilidad del cambio de vida, refiriéndose a la fidelidad a su esposo. Este era el canto de la bendición del padre:
Arrodíllate, niña hermosa,
en éste patio barrido,
que te eche la bendición
el padre que te ha querido.
Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres,
que ésta es la última vez
que de ella soltera sales.
Después, todos los invitados juntos , y los novios con sus trajes regionales, llevando él sobre los hombros la típica capa Alistana, y ella el manto de “crista”, y se dirigían camino de la Iglesia acompañados también del gaitero, en ese día no faltaba nunca la gaita.
Las mozas continuaban sus cantares, refiriéndose al paso que iban a dar:
Mira, niña, lo que haces,
mira lo que vas a hacer,
que ese nudo que se hace
no se vuelve a deshacer.
El canto de éstos cantares, se iba repitiendo hasta llegar a la Iglesia. Al llegar a la puerta de la Iglesia, como era de costumbre tenía lugar la primera parte de la ceremonia. El momento más grave y Emocionante era el del “si” . Era el momento más sonado del día. En el momento que los novios decían “si quiero”,una verdadera tormenta de cohetes y bombas rompían el silencio de la mañana, ocho ó diez mozos prendían cohetes sin interrupción y se llenaba el aire de humo cogiendo la dirección del viento.
Después ya comenzaba la misa, y durante el ofertorio tenía lugar la tradicional ofrenda de la novia, unas velas en una cesta engalanada con un paño de lino que seguramente ella misma habrá hilado el lino, y el novio ofrecía una jarra de vino que también habría salido del sudor de su frente.
A la salida de misa todos le daban la “enhorabuena”, y emprendían el camino hacia la casa de la novia, ya después comenzaba la comida, había un menú tradicional, de entrada sopa de fideos a base de caldo de cocido, y no cabe duda que de bebida era el tinto vino de casa que con él se empezaba a animar la comida desde el primer momento, después venían los garbanzos, cocidos con la carne de los carneros sacrificados el día anterior, luego el plato fuerte; grandes trozos de carne cocida. Se servía en grandes cazuelas encima de las mesas provisionales que días ante habían preparado para tal fin, se ponía una cazuela cada ocho ó diez personas y todos comían del mismo recipiente.
El postre eran las típicas rosquillas de las bodas, que habían sido elaboradas por las mozas que habían sido invitadas, se lo hacían como obsequio a la novia, y las repartía la madrina.
Terminada la comida salían los novios e invitados, nunca faltaba la gaita y el tamboril todos juntaban su alegría entre la vueltas y revueltas de las jotas, baile charro, agarrao, baile llano, corrido.
Era tradición el baile de la medida el día de la boda, era un recipiente lleno de vino, y a su alrededor se movían los bailadores levantando sobre él las dos piernas, esto se hacía por la tarde a la hora de los “cachos”. Los cachos eran trozos de pan y vino que repartía la madrina y el padrino a toda la gente del pueblo. Después venia “el carro” se subían los novios y los padrinos encima de un carro, tirando los mozos de él y cantando.
Quien fuera gato ésta noche,
para entrar por la gatera
para dormir con la novia,
y echar al novio pa fuera.
Al día siguiente se hacia el segundo día de boda, que soila ser en domingo. Se hacía una comida de lo sobrante del anterior, y a media tarde el estallido de un cohete anunciaba el final de la fiesta.
Gumaro
El día de la boda, desde muy de mañana los invitados estaban ya vestidos de rigor rural a la puerta de sus casas haciendo tiempo para los actos.
Cuando sonaba el primer cohete, los invitados se ponían en camino hacia la casa de uno de los protagonistas, el novio, y acompañados por el estruendo de los cohetes, los rapaces ilusionados corrían saltando paredes de los prados y cortinas persiguiendo la caída de las varillas.
La comitiva se reunía en el corral de la casa del novio, era el momento de tomar el aguardiente, cosa que los invitados no podían renunciar. Cuando se suponía que éste evento ya había terminado, y ya animados por el artesanal licor, se encaminaba la comitiva a la casa de la novia, presidida por el novio por el padre y el padrino.
Al llegar el acompañamiento del novio a la casa de la novia, las mozas invitadas cantaban los cantos de llegada:
Bienvenidos caballeros,
que esperando están por ella;
bienvenidos, bien llegados
sean todos los invitados.
Acabados los cantos, llegaba el emocionado momento de la bendición paterna. El padre siempre con emoción la despedía dándole su bendición, recordándole su vida en casa y diciéndole de la responsabilidad del cambio de vida, refiriéndose a la fidelidad a su esposo. Este era el canto de la bendición del padre:
Arrodíllate, niña hermosa,
en éste patio barrido,
que te eche la bendición
el padre que te ha querido.
Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres,
que ésta es la última vez
que de ella soltera sales.
Después, todos los invitados juntos , y los novios con sus trajes regionales, llevando él sobre los hombros la típica capa Alistana, y ella el manto de “crista”, y se dirigían camino de la Iglesia acompañados también del gaitero, en ese día no faltaba nunca la gaita.
Las mozas continuaban sus cantares, refiriéndose al paso que iban a dar:
Mira, niña, lo que haces,
mira lo que vas a hacer,
que ese nudo que se hace
no se vuelve a deshacer.
El canto de éstos cantares, se iba repitiendo hasta llegar a la Iglesia. Al llegar a la puerta de la Iglesia, como era de costumbre tenía lugar la primera parte de la ceremonia. El momento más grave y Emocionante era el del “si” . Era el momento más sonado del día. En el momento que los novios decían “si quiero”,una verdadera tormenta de cohetes y bombas rompían el silencio de la mañana, ocho ó diez mozos prendían cohetes sin interrupción y se llenaba el aire de humo cogiendo la dirección del viento.
Después ya comenzaba la misa, y durante el ofertorio tenía lugar la tradicional ofrenda de la novia, unas velas en una cesta engalanada con un paño de lino que seguramente ella misma habrá hilado el lino, y el novio ofrecía una jarra de vino que también habría salido del sudor de su frente.
A la salida de misa todos le daban la “enhorabuena”, y emprendían el camino hacia la casa de la novia, ya después comenzaba la comida, había un menú tradicional, de entrada sopa de fideos a base de caldo de cocido, y no cabe duda que de bebida era el tinto vino de casa que con él se empezaba a animar la comida desde el primer momento, después venían los garbanzos, cocidos con la carne de los carneros sacrificados el día anterior, luego el plato fuerte; grandes trozos de carne cocida. Se servía en grandes cazuelas encima de las mesas provisionales que días ante habían preparado para tal fin, se ponía una cazuela cada ocho ó diez personas y todos comían del mismo recipiente.
El postre eran las típicas rosquillas de las bodas, que habían sido elaboradas por las mozas que habían sido invitadas, se lo hacían como obsequio a la novia, y las repartía la madrina.
Terminada la comida salían los novios e invitados, nunca faltaba la gaita y el tamboril todos juntaban su alegría entre la vueltas y revueltas de las jotas, baile charro, agarrao, baile llano, corrido.
Era tradición el baile de la medida el día de la boda, era un recipiente lleno de vino, y a su alrededor se movían los bailadores levantando sobre él las dos piernas, esto se hacía por la tarde a la hora de los “cachos”. Los cachos eran trozos de pan y vino que repartía la madrina y el padrino a toda la gente del pueblo. Después venia “el carro” se subían los novios y los padrinos encima de un carro, tirando los mozos de él y cantando.
Quien fuera gato ésta noche,
para entrar por la gatera
para dormir con la novia,
y echar al novio pa fuera.
Al día siguiente se hacia el segundo día de boda, que soila ser en domingo. Se hacía una comida de lo sobrante del anterior, y a media tarde el estallido de un cohete anunciaba el final de la fiesta.
Gumaro
EL LINO.
El lino formó parte de la economía y de la cultura de aliste durante yo diría que cientos de años ya que no se sabe bien cuando se introdujo ésta planta en la comarca de Aliste, pero yo diría que los celtas ya la cultivaban.
Hasta principios de los años1970 se cultivó el lino en Lober, y era una buena parte de la economía de nuestro pueblo, ya que de él se sacaba la mayor parte de la ropa que se usó hasta finales de la década de los años 1960, esta ropa también llevaba un composición de lana, otro de los motores económicos que daban sustento a la mayor parte de las familias.
De el lino se hacían ya desde tiempos muy antiguos, por ejemplo las camisas de los hombres, manteles, sacas para meter el grano, alforjas para las caballerías, también se usaba la hebra del lino para las espitas de las cubas. Hoy todavía se conservan en los baúles de muchas casas, de las mujeres más cuidadosas, y con aquel fuerte olor a alcanfor muchas de éstas apreciadas prendas.
El lino era muy trabajoso desde que se sembraba hasta el final de la elaboración, se empezaba por trabajar la tierra, la cual tenía que estar en muy buenas condiciones, fina y sin terrones, se sembraba por el mes de abril en un sitio con suficiente agua para regar, después había que entresacarle la hierba que nacía y regarlo periódicamente cuando tenía falta.
Había dos clases de lino, uno se llamaba abertizo y el otro cerradizo, a la hora de la recolección había que vigilarlo por que el abertizo se le abría la vaina y se perdía la linaza sino se arrancaba a tiempo, y el cerradizo no se abría, ese se tenía que mayar para sacar la linaza. La linaza se guardaba alguna para la siembra del año siguiente, otra se guardaba para medicina de remedios caseros,(para cataplasmas para curar catarros,) la sobrante se vendía a los linaceros que pasaban por los pueblos comprándola, si se quería cobrar alguna perra gorda más, se iba a vender a la feria del Cristo de San Vitero el día 14 de septiembre.
El lino se elaboraba con gran trabajo, después de arrancarlo en el mes de junio, se sacaba la linaza, luego allá a finales de agosto se llevaba a curtir: se tenía unos 21 días tapado de agua en el río, después se sacaba y se dejaba secar bien, a finales de octubre se mayaba , que consistía en machacarlo encima de una piedra (poyo) para romper el tallo de la hebra dándole golpes con una mayadera, luego se espadaba, consistía darle golpes cociéndolo en manadas poniéndolo encima de una tabla clavada de punta en un madero, (fitera) y dándole con la espadilla, (forma de cuchillo grande de madera,) con ésta operación se separaba el tallo de la hebra, la hebra quedaba en la mano y el tallo caía al suelo (tascos.)En ésta operación ya nos quedaba solo la hebra, después venia el rastrillo, se peinaba la hebra con un artilugio de madera con púas de hierro en el centro y conseguíamos una hebra aún más fina, de ésta hebra ya se hacían los cerros, que era lo que se iba. Luego ya se ponía el cerro en la rueca y se hilaba. Yo trabajé en una fábrica de tejidos, y cuando elaborábamos lino se dejaba el tejido con un 10% de humedad, de hay que cando nuestras madres o abuelas hilaban el lino tenían que ir mojando el hilo con saliva tal como se iba empezando ha hacer el hilo para que éste quedara más suave. Una vez hilado se hacían las madejas con la naspa, (aspa) que era un artilugio de madera con cuatro aspas y una manivela que dando vueltas se hacían las madejas. Hechas ya las madejas se cocían éstas en potes grandes con ceniza de fresno para que quedaran más blancas, después de cocidas con otro artilugio llamado argadillo se hacían los duvillos (ovillos) y ya quedaba el lino a punto para ir al telar. Los telares que han existido en ésta comarca son primitivos, hoy ya son piezas de museo, en Lober todavía se conservan varios de éstos telares, igual que en la mayor parte de la comarca. Para confeccionar las prendas de éste tejido que éstos telares hacían, había las llamadas costureras, mujeres que se dedicaban a coser por las casas, en una casa cosían un día , en otra una semana, dependiendo siempre de las prendas que tuvieran que hacer, pero siempre cosido a mano, más tarde ya había máquinas de coser y cada mujer se hacía sus prendas.
Las mujeres siempre eran las que cargaban con éste duro trabajo, desde que se sembraba el lino hasta que se hacían las prendas, el hilado requería mucho tiempo, se reunían para hilar en los llamados hilandares, yo recuerdo que en casa de mi madre había un hilandar, comenzaban a finales de octubre y acababa el día de las candelas que hacían una cena, que solía ser botillo con arroz,
!!bien merecida se la tenían!!. el hilandar comenzaba sobre las ocho y media de la noche hasta las doce aproximadamente, en aquellos años aún no había luz eléctrica, y lucían con la pobre luz de un candil de aceite o de petróleo, al humor de la lumbre y siempre contando alguna historia, o algún suceso ocurrido en el pueblo o en la comarca.
Esta es la historia del lino, aunque aún me podría extender algo más con lo del hilandar y otras anécdotas que ocurrían.
Gumaro
Hasta principios de los años1970 se cultivó el lino en Lober, y era una buena parte de la economía de nuestro pueblo, ya que de él se sacaba la mayor parte de la ropa que se usó hasta finales de la década de los años 1960, esta ropa también llevaba un composición de lana, otro de los motores económicos que daban sustento a la mayor parte de las familias.
De el lino se hacían ya desde tiempos muy antiguos, por ejemplo las camisas de los hombres, manteles, sacas para meter el grano, alforjas para las caballerías, también se usaba la hebra del lino para las espitas de las cubas. Hoy todavía se conservan en los baúles de muchas casas, de las mujeres más cuidadosas, y con aquel fuerte olor a alcanfor muchas de éstas apreciadas prendas.
El lino era muy trabajoso desde que se sembraba hasta el final de la elaboración, se empezaba por trabajar la tierra, la cual tenía que estar en muy buenas condiciones, fina y sin terrones, se sembraba por el mes de abril en un sitio con suficiente agua para regar, después había que entresacarle la hierba que nacía y regarlo periódicamente cuando tenía falta.
Había dos clases de lino, uno se llamaba abertizo y el otro cerradizo, a la hora de la recolección había que vigilarlo por que el abertizo se le abría la vaina y se perdía la linaza sino se arrancaba a tiempo, y el cerradizo no se abría, ese se tenía que mayar para sacar la linaza. La linaza se guardaba alguna para la siembra del año siguiente, otra se guardaba para medicina de remedios caseros,(para cataplasmas para curar catarros,) la sobrante se vendía a los linaceros que pasaban por los pueblos comprándola, si se quería cobrar alguna perra gorda más, se iba a vender a la feria del Cristo de San Vitero el día 14 de septiembre.
El lino se elaboraba con gran trabajo, después de arrancarlo en el mes de junio, se sacaba la linaza, luego allá a finales de agosto se llevaba a curtir: se tenía unos 21 días tapado de agua en el río, después se sacaba y se dejaba secar bien, a finales de octubre se mayaba , que consistía en machacarlo encima de una piedra (poyo) para romper el tallo de la hebra dándole golpes con una mayadera, luego se espadaba, consistía darle golpes cociéndolo en manadas poniéndolo encima de una tabla clavada de punta en un madero, (fitera) y dándole con la espadilla, (forma de cuchillo grande de madera,) con ésta operación se separaba el tallo de la hebra, la hebra quedaba en la mano y el tallo caía al suelo (tascos.)En ésta operación ya nos quedaba solo la hebra, después venia el rastrillo, se peinaba la hebra con un artilugio de madera con púas de hierro en el centro y conseguíamos una hebra aún más fina, de ésta hebra ya se hacían los cerros, que era lo que se iba. Luego ya se ponía el cerro en la rueca y se hilaba. Yo trabajé en una fábrica de tejidos, y cuando elaborábamos lino se dejaba el tejido con un 10% de humedad, de hay que cando nuestras madres o abuelas hilaban el lino tenían que ir mojando el hilo con saliva tal como se iba empezando ha hacer el hilo para que éste quedara más suave. Una vez hilado se hacían las madejas con la naspa, (aspa) que era un artilugio de madera con cuatro aspas y una manivela que dando vueltas se hacían las madejas. Hechas ya las madejas se cocían éstas en potes grandes con ceniza de fresno para que quedaran más blancas, después de cocidas con otro artilugio llamado argadillo se hacían los duvillos (ovillos) y ya quedaba el lino a punto para ir al telar. Los telares que han existido en ésta comarca son primitivos, hoy ya son piezas de museo, en Lober todavía se conservan varios de éstos telares, igual que en la mayor parte de la comarca. Para confeccionar las prendas de éste tejido que éstos telares hacían, había las llamadas costureras, mujeres que se dedicaban a coser por las casas, en una casa cosían un día , en otra una semana, dependiendo siempre de las prendas que tuvieran que hacer, pero siempre cosido a mano, más tarde ya había máquinas de coser y cada mujer se hacía sus prendas.
Las mujeres siempre eran las que cargaban con éste duro trabajo, desde que se sembraba el lino hasta que se hacían las prendas, el hilado requería mucho tiempo, se reunían para hilar en los llamados hilandares, yo recuerdo que en casa de mi madre había un hilandar, comenzaban a finales de octubre y acababa el día de las candelas que hacían una cena, que solía ser botillo con arroz,
!!bien merecida se la tenían!!. el hilandar comenzaba sobre las ocho y media de la noche hasta las doce aproximadamente, en aquellos años aún no había luz eléctrica, y lucían con la pobre luz de un candil de aceite o de petróleo, al humor de la lumbre y siempre contando alguna historia, o algún suceso ocurrido en el pueblo o en la comarca.
Esta es la historia del lino, aunque aún me podría extender algo más con lo del hilandar y otras anécdotas que ocurrían.
Gumaro
sábado, 21 de junio de 2008
HISTORIAS Y COSTUMBRES DE MI PUEBLO LOBER
EL TOQUE DE ORACIÓN
A esa hora de la noche, los que tomaban las calles por suyas eran los mozos, y si quedaba algún menor despistado, los primeros corrian tras él haciendolo entrar en casa en pocos minutos. Los mozos poco apoco se iban reuniendo en el punto de encuentro "La Moral", en tiempo de frío hacían una gran lumbre cojiendo la leña del cabañal de mi tío cualquiera, en ella se calentaban por delante, pero por detras con las espaldas heladas, pero allí aguantaban hasta altas horas de la noche contando anécdotas ó histórias ocurridas por el día, a veces acompañados de alguna botella de aguardiente, que ellos habian comprado a "escote".
Entre los mozos había el llamado "Alcalde", era el que mandaba, para dar alguna orden juntaba los mozos, siempre por la noche a toque de cuerno, al sentir éste, acudían todos, ya que se imaginaban que algo nuevo sucedía.
PAGAR LAS COSTUMBRES
Era costumbre cobrar las costumbres a los mozos forasteros cuando éstos comenzaban relacciones con alguna moza del pueblo, si éste, acudía varias veces a hablar con ella. El alcalde tocaba el cuerno, acudian los mozos, y todos iban a hablar con él con el único fín de que pagase "Las Costumbres", ésto consistía en que págase una invitada en la taberna, que solía ser un cántaro de vino y una lata de escabeche. Sí alguno se resistía a no pagar (que de todo había) corria el péligro de que se le diera un chapuzón en el pilón aunque fuera en pleno invierno. Pero si éste contínuaba con la relacción, cuando se casaba se le cobraba el "Cigueño", el cigueño ya era más caro, yo recuerdo que en que en la década de los 60 se le cobraban 1000 de la antíguas pesetas, con ésto ya había para una gran cena, yo recuerdo que en aquella década se casaron en Lober ocho ó díez forasteros, a la cena se invitaba también al anfitrión si se había portdo bien, y se acababa la fiesta hechando la ronda alrededor del pueblo amenizada con gaita i tamboril, ya de tradicción en nuestro pueblo.
PAGAR LA MEDIA
También era tradicción pagar la "Média". Al cumplir los 14 ó 15 años, para ser mozos los chavales tenían que pagar la "Média", Si no la pagaban, éstos no tenían derecho ha bailar con las mozas, ni a andar por la calle después del toque a la "oración", por tanto, que llegada ésa edad, y pensando las complícaciones que podía tener, no dudaban en pagar. Pagar la média quería decir pagar médio cántaro de vino, que junto con algo más que ponían los mozos se hacía una cena a base de escabeche y vino en la tabérna. Durante ella al nuevo mozo se le leian las leyes penales por el alcalde de éstos, que consistía en esplicarle como se debía comportar en su nueva vida, y sobre todo guardar secreto de cuantas conversaciones hubiera entre los mozos.
EL RAMO
El Ramo era otra tadicción en Lober, tenía lugar la noche de San Juan. Esa noche en grupos o en sólitario, los mozos ponían el Ramo a las mozas.Era tiempo de cerezas, los mozos corrían los cerezos del pueblo cortando los mejores ramos de cerezas y poniéndolos en los tejados de las mozas, ninguna de éstas se quedaba sin Ramo, pero claro está, si un mozo festejaba con una moza, éste siempre miraba deponerle el mejor, por tanto que si una moza no tenía admirador a ésta siempre le tocaba el más malo. También sucedía que si una moza daba calabazas a un mozo, éste en vez de Ramo de cerezas le colocaba un ramo de cardos como venganza.
Otra tradicción era poner el "Mayo" el dia 1 de mayo. Aquí ya no me boy a extender, dado que según referencías, aún en el día de hoy ésta tradicción perdura, y yo, de eso me alegro.
LA MACHORRA
L a "Machorra" era otra buena. Tenía lugar el día de Todos los Santos. Los mozos el día de Todos los Santos de buena mañana cojian un carro tirado por ellos mismos, y se dirigian a un monte público donde mejor leña habia, arrancaban jaras, podaban robles, haciendo un buen carro de leña, que luego ellos mismos tirando lo llevaban hasta "La Moral", donde a la salida de misa se subastaba, y se le adjudicaba al mejor postor. Esto era para recaudar fondos para La Machorra, la cual, el día antes los mozos habian comprado, y la tenían para celebrar el mencionado día. Ese día se cojia una casa vieja deshabitada própiedad de algún mozo, y allí se preparaba el regocijo, se hacía el almuerzo, que solían ser patatas guisadas con carne, a medío día se hacia la comida a base de carne guisada, y la cena de la noche ya era de las sobras de médio día, a éstas comidas las acompaña un buen pellejo de vino (odre) y alguna botella de coñac, y no acostumbrados a tantos excesos esa noche había muy malas digestiones
Gúmaro
lunes, 9 de junio de 2008
Las abejas

Las colmenas eran otro recurso económico de algunas familias de Aliste, y desde antiguo estaban, y aún continúan estando presentes en pequeñas cantidades, en todos los pueblos de nuestra comarca.
Las primeras colmenas que cobijaron las abejas eran hechas de troncos de árboles, bien de trozos de árboles que con el paso de los años se habían quedado vacíos por dentro, o bien de trozos de árbol vaciados por dentro para tal fin.
ya son piezas de museo, aunque aún podemos contemplar algún ejemplar. Las colmenas de corcho protegían a las abejas del frío de los crudos inviernos alistanos, y al mismo tiempo también del la lluvia. Solían ser de forma redondeada como el árbol donde habían extraído el corcho, otras también de forma cuadrada hechas de piezas de corcho y clavadas por los lados con puntas de madera hechas de urces o de jara, en los dos casos la tapa era también de corcho. Por encima iban protegidas con una pieza de pizarra que servía de tejado y al mismo tiempo hacia de peso para no ser arrastrada por el viento, la base solía ser de una pieza de piedra. El orificio de salida y entrada de las abejas estaba situado siempre al medio día.
Dentro de la colmena se ponían dos palos en forma de cruz para evitar la deformación de la colmena.
En el mes de octubre era la época de la recolección. Con un ahumador se ahumeaba la colmena por dentro, con el humo las abejas no son tan agresivas, y hacía que la maestra subiera hacía arriba evitando que al cortar los panales, ésta muriera, ya que si moría la maestra, moría todo el enjambre.
Para sacar la miel del corcho, se hacía con la castradera, (forma de espátula) se cortaban los panales que ataban pegados al corcho, luego estos se iban cortando a trozos que se dejaban en un baño tapado con un trapo para que las abejas no se metieran en él.
Mas o menos se dejaba la mitad de la miel en la colmena , para que las abejas pudieran comer durante el largo invierno, si el invierno venia muy frío, también se le llevaba azúcar para que comieran, a la espera que salieran las primeras flores de la primavera.
Para extraer la miel de los panales, se ponían estos en una caldera, y estrujados con el cucharón, se ponía la caldera al fuego hasta dejarlo hervir. Una vez hervidos se dejaba en reposo hasta el día siguiente, quedando la miel reposada al fondo, y la cera flotando, con una espumadera se sacaba la cera por encima, cuando ya se había sacado la cera se repetía la operación de hervirlo, si quedaba alguna impureza de cera se volvía a pasar la espumadera, ahora la miel ya quedaba limpia. Después la cera se ponía dentro de una caldera con agua, se hervía para lavarla, de éste agua de lavar la cera salía una miel más floja llamada melada, que era repartida a la gente que no cosechaba miel, la cual se calentaba en una cazuela, y para mojar pan era exquisita. Luego la cera aún caliente se apretaba con las manos haciendo unas pelotas, las cuales se vendían a buen precio.
Antiguamente le sacaban más rendimiento a la cera que a la miel, eran los años que en las iglesias lucían velas constantemente.
En nuestros días hay las colmenas llamadas “movilistas o artificiales”, más modernas y prácticas que las de corcho, construidas con tablas sujetas con puntas de hierro, constan de dos elementos, la base y el alza, están colocadas en el suelo sobre una base de piedra y por encima tienen una cubierta de chapa. En su interior hay panales de cera artificial en los cuales las abejas hacen la miel, y al no tener que fabricar la cera, fabrican mas cantidad de miel, a la hora de la recolección o de “castrar” es mas fácil, sólo se tiene que sacar los panales llenos, y repostar otros vacíos. La maestra siempre habita en la base, y está mas protegida, por que sólo se recolecciona la miel del alza. En algunas regiones las mueven de una parte a otra dependiendo de las épocas de las floraciones, esto lo hacen apicultores que trabajan en cantidades industriales, en Aliste la mayor parte son para el consumo familiar, y si sobra se vende, pero siempre en pequeñas cantidades.
En la primavera, entre el 15 de mayo y el 15 de junio salen los enjambres, os enjambres son la cría de las abejas, suelen pararse un día fuera de la colmena, si no encuentran sitio adecuado para meterse se marcha todo el enjambre junto buscando sitio para alojarse, puede ser en un árbol que contenga algún agujero, o hasta en alguna chimenea a veces se ha dado el caso.
Las primeras colmenas que cobijaron las abejas eran hechas de troncos de árboles, bien de trozos de árboles que con el paso de los años se habían quedado vacíos por dentro, o bien de trozos de árbol vaciados por dentro para tal fin.
ya son piezas de museo, aunque aún podemos contemplar algún ejemplar. Las colmenas de corcho protegían a las abejas del frío de los crudos inviernos alistanos, y al mismo tiempo también del la lluvia. Solían ser de forma redondeada como el árbol donde habían extraído el corcho, otras también de forma cuadrada hechas de piezas de corcho y clavadas por los lados con puntas de madera hechas de urces o de jara, en los dos casos la tapa era también de corcho. Por encima iban protegidas con una pieza de pizarra que servía de tejado y al mismo tiempo hacia de peso para no ser arrastrada por el viento, la base solía ser de una pieza de piedra. El orificio de salida y entrada de las abejas estaba situado siempre al medio día.
Dentro de la colmena se ponían dos palos en forma de cruz para evitar la deformación de la colmena.
En el mes de octubre era la época de la recolección. Con un ahumador se ahumeaba la colmena por dentro, con el humo las abejas no son tan agresivas, y hacía que la maestra subiera hacía arriba evitando que al cortar los panales, ésta muriera, ya que si moría la maestra, moría todo el enjambre.
Para sacar la miel del corcho, se hacía con la castradera, (forma de espátula) se cortaban los panales que ataban pegados al corcho, luego estos se iban cortando a trozos que se dejaban en un baño tapado con un trapo para que las abejas no se metieran en él.
Mas o menos se dejaba la mitad de la miel en la colmena , para que las abejas pudieran comer durante el largo invierno, si el invierno venia muy frío, también se le llevaba azúcar para que comieran, a la espera que salieran las primeras flores de la primavera.
Para extraer la miel de los panales, se ponían estos en una caldera, y estrujados con el cucharón, se ponía la caldera al fuego hasta dejarlo hervir. Una vez hervidos se dejaba en reposo hasta el día siguiente, quedando la miel reposada al fondo, y la cera flotando, con una espumadera se sacaba la cera por encima, cuando ya se había sacado la cera se repetía la operación de hervirlo, si quedaba alguna impureza de cera se volvía a pasar la espumadera, ahora la miel ya quedaba limpia. Después la cera se ponía dentro de una caldera con agua, se hervía para lavarla, de éste agua de lavar la cera salía una miel más floja llamada melada, que era repartida a la gente que no cosechaba miel, la cual se calentaba en una cazuela, y para mojar pan era exquisita. Luego la cera aún caliente se apretaba con las manos haciendo unas pelotas, las cuales se vendían a buen precio.
Antiguamente le sacaban más rendimiento a la cera que a la miel, eran los años que en las iglesias lucían velas constantemente.
En nuestros días hay las colmenas llamadas “movilistas o artificiales”, más modernas y prácticas que las de corcho, construidas con tablas sujetas con puntas de hierro, constan de dos elementos, la base y el alza, están colocadas en el suelo sobre una base de piedra y por encima tienen una cubierta de chapa. En su interior hay panales de cera artificial en los cuales las abejas hacen la miel, y al no tener que fabricar la cera, fabrican mas cantidad de miel, a la hora de la recolección o de “castrar” es mas fácil, sólo se tiene que sacar los panales llenos, y repostar otros vacíos. La maestra siempre habita en la base, y está mas protegida, por que sólo se recolecciona la miel del alza. En algunas regiones las mueven de una parte a otra dependiendo de las épocas de las floraciones, esto lo hacen apicultores que trabajan en cantidades industriales, en Aliste la mayor parte son para el consumo familiar, y si sobra se vende, pero siempre en pequeñas cantidades.
En la primavera, entre el 15 de mayo y el 15 de junio salen los enjambres, os enjambres son la cría de las abejas, suelen pararse un día fuera de la colmena, si no encuentran sitio adecuado para meterse se marcha todo el enjambre junto buscando sitio para alojarse, puede ser en un árbol que contenga algún agujero, o hasta en alguna chimenea a veces se ha dado el caso.
miércoles, 14 de mayo de 2008
La lana
La lana en Aliste, hasta finales de los años 1960, era la materia prima para confeccionar la mayoría de las prendas de vestido para toda la familia. Con ella se hacían paños y prendas de punto pero, antes, la lana requería un largo proceso de elaboración.
Nos tenemos que ir muchos años atrás, en una época en la que venían por los pueblos gentes que se dedicaban. única y exclusivamente. a elaborar la lana. Estas gentes procedían de Astorga, comarca de la Maragatería provincia de León. Eran familias que iban por las casas de Aliste haciendo dicha elaboración a la gente que se lo encomendaba. Eran los “maragatos”. Todavía hoy, en Lober, hay familias que provienen de aquella zona y época y que se afincaron en Lober, dedicándose mayormente a la labranza.
Los trabajos de la lana comenzaban el día de la “Esquila” de las ovejas. Días antes ya había pasado el afilador que preparaba las tijeras para dicho evento. Las tijeras, de enormes dimensiones, era la única herramienta que se necesitaba y los esquiladores las manejaban con gran maestría.
La esquila se hacía a primeros de junio. Se ataban las cuatro patas del animal con una cuerda de lana, para no lastimarlas, y tirado en el suelo, era despojado de su "Vellón", el cual envolvían con mucho cuidado las mujeres. Un buen esquilador tardaba aproximadamente una hora en cada oveja.
Después de esquiladas las ovejas, una parte de la lana se vendía tal como salía en vellones y, la que se dejaba para elaborar, se lavaba y se ponía a secar al sol. La lana que se usaba para colchones y almohadas se abría a mano, otra se cardaba y, después, se hilaba con la rueca para, por fin, hacer prendas de punto como toquillas, medias, guantes, calcetines, jerséis, refajos y jergones, entre otras.Las mujeres solían hilar al sol en cualquier rato que dispusieran de tiempo, hasta encima de la burra cuando se iban de un lado a otro, pero era en los típicos hilandares de las veladas nocturnas donde las mujeres se dedicaban especialmente a este menester.
La lana que se usaba para hacer paños en el telar, se hilaba en el “torno” después de cardarla. Este trabajo lo solían hacer los hombres por las noches, en el "escaño". El torno era un artilugio semimecánico compuesto de una rueda grande que movía el huso mediante una correa transmisora. Esta lana servía para tapar, o "trama.
Otra lana se "peinaba, lo que consistía en sacarla con los peines, que eran parecidos a las cardas, pero con las púas más largas. Esta lana se hilaba con la rueca, más fina que la que se hilaba con el torno y se llamaba “anzuela” o de urdimbre.
La operación de urdir se hacía en el telar, aquí era donde tenía lugar la última fase de la elaboración de la lana. En Lober había tres o cuatro telares en los cuales tanto tejían los hombres, como las mujeres pero, en cualquier caso, requería un buen aprendizaje de un buen maestro en la materia.
Cuando ya se había tejido el paño, aún quedaba otro proceso, el “pisonero”, que consistía en pasar el paño entre dos pesados rodillos para enfurtirlo.
En Aliste nuestros antepasados nunca compraban ninguna clase de ropa, pues, entre el lino y la lana, hacían todas sus prendas tanto interiores como exteriores para su uso diario, para invierno y verano, pues no había distinción de las prendas entre el frío y el calor.
Cada año se celebra el día de la “Comarca de aliste, Tábara y Alba” en diferente pueblo cada año (este año la organiza Carbajales de Alba) y allí, habitualmente, se puede disfrutar de las exhibiciones que reproducen algunos de estos trabajos de la pequeña industria alistana que, como tantas otras, van desapareciendo.
Nos tenemos que ir muchos años atrás, en una época en la que venían por los pueblos gentes que se dedicaban. única y exclusivamente. a elaborar la lana. Estas gentes procedían de Astorga, comarca de la Maragatería provincia de León. Eran familias que iban por las casas de Aliste haciendo dicha elaboración a la gente que se lo encomendaba. Eran los “maragatos”. Todavía hoy, en Lober, hay familias que provienen de aquella zona y época y que se afincaron en Lober, dedicándose mayormente a la labranza.
Los trabajos de la lana comenzaban el día de la “Esquila” de las ovejas. Días antes ya había pasado el afilador que preparaba las tijeras para dicho evento. Las tijeras, de enormes dimensiones, era la única herramienta que se necesitaba y los esquiladores las manejaban con gran maestría.
La esquila se hacía a primeros de junio. Se ataban las cuatro patas del animal con una cuerda de lana, para no lastimarlas, y tirado en el suelo, era despojado de su "Vellón", el cual envolvían con mucho cuidado las mujeres. Un buen esquilador tardaba aproximadamente una hora en cada oveja.
Después de esquiladas las ovejas, una parte de la lana se vendía tal como salía en vellones y, la que se dejaba para elaborar, se lavaba y se ponía a secar al sol. La lana que se usaba para colchones y almohadas se abría a mano, otra se cardaba y, después, se hilaba con la rueca para, por fin, hacer prendas de punto como toquillas, medias, guantes, calcetines, jerséis, refajos y jergones, entre otras.Las mujeres solían hilar al sol en cualquier rato que dispusieran de tiempo, hasta encima de la burra cuando se iban de un lado a otro, pero era en los típicos hilandares de las veladas nocturnas donde las mujeres se dedicaban especialmente a este menester.
La lana que se usaba para hacer paños en el telar, se hilaba en el “torno” después de cardarla. Este trabajo lo solían hacer los hombres por las noches, en el "escaño". El torno era un artilugio semimecánico compuesto de una rueda grande que movía el huso mediante una correa transmisora. Esta lana servía para tapar, o "trama.
Otra lana se "peinaba, lo que consistía en sacarla con los peines, que eran parecidos a las cardas, pero con las púas más largas. Esta lana se hilaba con la rueca, más fina que la que se hilaba con el torno y se llamaba “anzuela” o de urdimbre.
La operación de urdir se hacía en el telar, aquí era donde tenía lugar la última fase de la elaboración de la lana. En Lober había tres o cuatro telares en los cuales tanto tejían los hombres, como las mujeres pero, en cualquier caso, requería un buen aprendizaje de un buen maestro en la materia.
Cuando ya se había tejido el paño, aún quedaba otro proceso, el “pisonero”, que consistía en pasar el paño entre dos pesados rodillos para enfurtirlo.
En Aliste nuestros antepasados nunca compraban ninguna clase de ropa, pues, entre el lino y la lana, hacían todas sus prendas tanto interiores como exteriores para su uso diario, para invierno y verano, pues no había distinción de las prendas entre el frío y el calor.
Cada año se celebra el día de la “Comarca de aliste, Tábara y Alba” en diferente pueblo cada año (este año la organiza Carbajales de Alba) y allí, habitualmente, se puede disfrutar de las exhibiciones que reproducen algunos de estos trabajos de la pequeña industria alistana que, como tantas otras, van desapareciendo.
lunes, 5 de mayo de 2008
Nacer en Aliste
Nacer esa la parte principal de la vida, pero nacer en Aliste hasta hace pocos años era algo distinto a lo que es hoy en cuanto a costumbres se refiere.
El embarazo, las mujeres lo llevaban casi en secreto hasta bien avanzada la gestación, llegando a un punto que ya no podían esconder más. Durante el embarazo las mujeres no eran visitadas por ningún médico ni comadrona, y cuando llegaba la hora del parto, éste tenía lugar en casa de la que en breve sería madre, siendo ayudadas por mujeres vecinas o familiares que ya hubieran pasado por ésta experiencia.
En los primeros días de vida del recién nacido, no era la madre la que daba de mamar al niño, por considerar que en éstos primeros días la leche de la madre no era buena, y en su lugar lo hacía otra mujer que estuviera lactando a otro niño ya de meses, era “la amamantadora” esto lo hacían durante los dos o tres primeros días de vida del niño.
Los padrinos para el bautizo se buscaban entre parientes o amigos, o si bien anteriormente ya éstos se habían ofrecido. Estos padrinos también serían de bodas si estos aún Vivian llegado ese día.
A los ocho días aproximados con el toque de campanas anunciaban el día del bautizo, y si el niño corría peligro, éste se bautizaba en casa con “agua de socorro” agua bendita que la gente solía tener en casa traída de la iglesia el día de sábado santo, día de la bendición de ésta.
El día del bautizo asistía el padre, y en nombre de la madre, lo hacía la madrina, ya que hasta no pasada la cuarentena la madre no podía salir a misa, se bautizaba durante la misa del domingo, cosa que aún hoy persiste. El nombre que se ponía solía ser el del santo del día que nació, o también se acostumbraba a poner el nombre de algún familiar más cercano.
A la salida del bautizo, los padrinos tiraban los tradicionales confites, buscando para tirarlos la parte más seca de la calle, dado que en aquellos años las calles aún no estaban encementadas y el barro en invierno era abundante.
Era costumbre en el pueblo, cuando nacía un niño ir a visitarlo toda la gente del pueblo, llevándole algún presente para la madre, que solía ser alguna tableta de chocolate, o también unos garbanzos o alubias.
El día del bautizo se solía hacer una fiesta, invitando a los familiares a la comida, que hacía la abuela del niño, ya que siendo el bautizo tan reciente la madre aún no podía.
El niño se alimentaba de la leche materna, hasta que empezaba a comer comidas sólidas, lo primero que se le daba era el “pan mascado”, en aquel tiempo en todas tas casas el pan casero solía ponerse algo duro, y para dárselo al niño el padre o la madre se lo masticaban primero, de ésta manera el niño aún sin dientes lo empezaba a comer.
Después de dar a luz, la madre quedaba en casa sin salir guardando la cuarentena, pasada ésta, tenía lugar la “salida a misa" con el niño, y antes de entrar en la iglesia el sacerdote le echaba la bendición, este rito se debe a la presentación de la Virgen al niño el día de las candelas.
El niño iba creciendo y desde ya los primeros meses de vida, se iba acostumbrando al campo, ya que por circunstancias la madre era obligada a llevarlo con ella a hacer las geras del campo, ya que no siempre tenían con quien dejarlo.
A los seis años se llevaba a la escuela por primera vez, a todos nos costó nuestros lloros el primer día de la escuela, la edad escolar era de seis a catorce años, pero la edad escolar ya se compaginaba ésta con las jeras de la casa y del campo. No era una edad muy tardía que ya teníamos quehaceres designados, como partir leña, ir a buscar agua a la fuente. A la edad de catorce años, todos ya estaban incorporados prácticamente a todas las tareas del campo.
Por aquellos tiempos, después de catorce años en Aliste muy pocos eran los que tenían el privilegio de continuar estudiando, no es que fuéramos más torpes que en otras partes de la provincia que si lo hacían, es que Aliste después de ser una comarca pobre, deprimida, y con pocos recursos económicos, la mayor parte de los pueblos estuvimos incomunicados por cualquier medio de transporte con la capital de la provincia hasta bien entrados los años 1970.
El embarazo, las mujeres lo llevaban casi en secreto hasta bien avanzada la gestación, llegando a un punto que ya no podían esconder más. Durante el embarazo las mujeres no eran visitadas por ningún médico ni comadrona, y cuando llegaba la hora del parto, éste tenía lugar en casa de la que en breve sería madre, siendo ayudadas por mujeres vecinas o familiares que ya hubieran pasado por ésta experiencia.
En los primeros días de vida del recién nacido, no era la madre la que daba de mamar al niño, por considerar que en éstos primeros días la leche de la madre no era buena, y en su lugar lo hacía otra mujer que estuviera lactando a otro niño ya de meses, era “la amamantadora” esto lo hacían durante los dos o tres primeros días de vida del niño.
Los padrinos para el bautizo se buscaban entre parientes o amigos, o si bien anteriormente ya éstos se habían ofrecido. Estos padrinos también serían de bodas si estos aún Vivian llegado ese día.
A los ocho días aproximados con el toque de campanas anunciaban el día del bautizo, y si el niño corría peligro, éste se bautizaba en casa con “agua de socorro” agua bendita que la gente solía tener en casa traída de la iglesia el día de sábado santo, día de la bendición de ésta.
El día del bautizo asistía el padre, y en nombre de la madre, lo hacía la madrina, ya que hasta no pasada la cuarentena la madre no podía salir a misa, se bautizaba durante la misa del domingo, cosa que aún hoy persiste. El nombre que se ponía solía ser el del santo del día que nació, o también se acostumbraba a poner el nombre de algún familiar más cercano.
A la salida del bautizo, los padrinos tiraban los tradicionales confites, buscando para tirarlos la parte más seca de la calle, dado que en aquellos años las calles aún no estaban encementadas y el barro en invierno era abundante.
Era costumbre en el pueblo, cuando nacía un niño ir a visitarlo toda la gente del pueblo, llevándole algún presente para la madre, que solía ser alguna tableta de chocolate, o también unos garbanzos o alubias.
El día del bautizo se solía hacer una fiesta, invitando a los familiares a la comida, que hacía la abuela del niño, ya que siendo el bautizo tan reciente la madre aún no podía.
El niño se alimentaba de la leche materna, hasta que empezaba a comer comidas sólidas, lo primero que se le daba era el “pan mascado”, en aquel tiempo en todas tas casas el pan casero solía ponerse algo duro, y para dárselo al niño el padre o la madre se lo masticaban primero, de ésta manera el niño aún sin dientes lo empezaba a comer.
Después de dar a luz, la madre quedaba en casa sin salir guardando la cuarentena, pasada ésta, tenía lugar la “salida a misa" con el niño, y antes de entrar en la iglesia el sacerdote le echaba la bendición, este rito se debe a la presentación de la Virgen al niño el día de las candelas.
El niño iba creciendo y desde ya los primeros meses de vida, se iba acostumbrando al campo, ya que por circunstancias la madre era obligada a llevarlo con ella a hacer las geras del campo, ya que no siempre tenían con quien dejarlo.
A los seis años se llevaba a la escuela por primera vez, a todos nos costó nuestros lloros el primer día de la escuela, la edad escolar era de seis a catorce años, pero la edad escolar ya se compaginaba ésta con las jeras de la casa y del campo. No era una edad muy tardía que ya teníamos quehaceres designados, como partir leña, ir a buscar agua a la fuente. A la edad de catorce años, todos ya estaban incorporados prácticamente a todas las tareas del campo.
Por aquellos tiempos, después de catorce años en Aliste muy pocos eran los que tenían el privilegio de continuar estudiando, no es que fuéramos más torpes que en otras partes de la provincia que si lo hacían, es que Aliste después de ser una comarca pobre, deprimida, y con pocos recursos económicos, la mayor parte de los pueblos estuvimos incomunicados por cualquier medio de transporte con la capital de la provincia hasta bien entrados los años 1970.
lunes, 21 de abril de 2008
El Cristo de San Vitero
AL lado del pueblo de San Vitero, entre las eras y la carretera hay una Ermita, es la Ermita del Cristo.En ella se celebran dos fiestas, una el 19 de marzo (Cristo de marzo) y otra el 14 de septiembre (Cristo de septiembre).
En mi reciente viaje a Aliste, y después de 41 años, tuve la ocasión de estar presente en el Cristo de marzo.
Gran cantidad de gente se amontona entorno a la Ermita en éstas fiestas, fiestas bien conocidas en toda la comarca, incluso en León y buena parte de Galicia.
Pude observar que la fiesta religiosa poco ha cambiado respecto a hace 41 años, quizá lo que vi más cambiado fue la poca asistencia de gente a misa y a la procesión, en total asistieron unas 40 rsonas aproximadamente, y me extrañó mucho, por que Aliste es de una gran tradición católica , tal vez fuera por que las inclemencias del tiempo que lo impidieron, al ser un día de mucho viento y temperatura desagradable.
También pude ver que no faltaban las “pulpeiras” de gran tradición en las ferias de los Cristos, antiguamente, el pulpo lo cocían en grandes calderas a la lumbre, ahora lo cuecen con gas. No estaba al alcance de todos el degustar una tabla de pulpo en la feria, ya que costaba 30 euros, teniendo en cuenta, que en el mercado podemos adquirir el kilo entre 6 y 10 euros dependiendo de la calidad.
Había paradas con antiguos aperos de labranza, arados de madera primitivos, trillos, cuero curtido de cuyo material se hacen zagones, cornales y sobeos para la labranza, y hasta en una parada vendían las famosas cholas, al precio de 53 euros, hoy ya casi extinguidas, (pero muy sanas por cierto).
En los años 60 el Cristo era una feria con grandes concentraciones de ganado de todas clases, y hasta había exposiciones de toros sementales de raza alistana, ahora no hay compra -venta de ganado vacuno, y aunque en algunos prados de Aliste aún se ven algunas explotaciones de ganado pudiera ser que, en un tiempo no muy lejano, nuestra denominación de origen “Ternera de Aliste” este al borde de la extinción.
A partir de los años 60 la feria de ganado fue sustituida por feria de maquinaria agrícola, el día del Cristo no había ni una sola máquina agrícola a la venta, esto significa que la poca agricultura que teníamos en Aliste está tocando techo. Si bien, en los últimos años a tomado auge la exposición de buches de raza alistana, la cual se celebraba el sábado día 22, me hubiera gustado asistir, pero por circunstancias no pude.
Burro alistano en San Vitero
Antiguamente cuando empezaba a caer la tarde la gente de los pueblos emprendían el viaje de retorno a sus respectivos pueblos de origen, el único medio de locomoción eran las caballerías quedándose la juventud a los bailes que a partir de la noche se hacían en San Vitero. El día del Cristo, la cuaresma no prohibía hacer baile, amenizado con gaita alistana y tamboril. Ahora ésta fiesta conlleva hasta cuatro noches de baile amenizado por diferentes y costosas orquestas.
En aquellos años al caer la noche en Lober el día del Cristo, llegaban los carbajalinos con las vacas compradas en la feria, hacían noche en Lober en casa la “Ti Mariguiña” se habían llegado a contar hasta 20 vacas compradas en el Cristo sólo los de Carbajales, y parece que hasta en Lober nos llegaban aires de fiesta.
Hay alguna leyenda en Aliste que dice que la Ermita del Cristo es “alistana”, es decir, que colaboraron en ella varios pueblos de Aliste. De ahi que en tiempos pasados pidiesen “los cuadrilleros” en los pueblos para el Cristo, estos fondos se entregaban para gastos de la Ermita.
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