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lunes, 16 de mayo de 2011

EL LABRADOR EN ALISTE

De Aliste tiene que ser,
aquel labrador que canta,.
que araba con una vaca y un burro
cuando la tierra levanta.

Siempre cantado iba,
el labrador por la mañana,
andando tras de las vacas,
con sombreo en la cabeza,
y en la mano la vara..

Arre bonita arre garbosa,
nunca le dice otra cosa,
vamos algo más de prisa,
que después la mosca pica,

Cuando llega el mes de marzo,
el labrador ya va a relvar,
para remover la tierra,
y en mayo volver a bimar.

Luego en el mes de septiembre,
otra vez la vuelve a arar,
para en el mes de octubre,
la tierra poder sembrar.

Cuando ha hecho la sementera,
el trigo germinará,
y cundo llega el adviento,
el trigo tiene que aricar..

Cuando llega el mes de abril,
ya no hay paja en el pajar,
tampoco grano en el granero,
para poder amasar.

Ya llega el mes de mayo,
junio no acaba de pasar,
en julio el trigo se pone rubio
ya hay que empezar a segar.

Cuando llega el 2 de julio,
a segar comienzan ya,
no temen al calor del día,
por que pronto pan tendrán.

Unos llevan la barrila,
otros la fárdela y poco pan,
otros el barril del vino,
que en la segada no ha de faltar..

Allá a finales de julio,
a acarriar se empieza ya,
llevando la miés a la era,
para poderla trillar.

El mes de agosto en la era,
en la  fárdela hay poco pan,
menos mal que en la cortina,
los fréjoles comienzan ya.

Por fin a mediados de agosto,
a limpiar se empieza ya,
al otro día van  al molino,
y al otro pueden amasar.

Así era la vida en Aliste,
mucho sudor y poco pan,
pero ni aún con todo eso,
el labrador no dejó de cantar,.

Gúmaro, 16 de mayo de 2011

miércoles, 22 de septiembre de 2010

TIERRAS Y PRADERAS OLVIDADAS EN ALISTE

Recuerdo aquellas solanas
y las ovejas pastando en la ladera,
mientras yo con mi capa tapado
me resguardaba detrás de un matojo
de aquél aire castellano que la cara me quemaba.

Hoy veo que en aquellas solanas, no hay ovejas,
ya no se sienten repicar los cencerros,
solo veo hierba que crece sin control
y las jaras que tapan los caminos y roderas.

Las paredes se caen, y los robles continúan creciendo
ya no hay senderos
solo una tierra surcada medio tapada de musgo y hojarasca
nos deja huella de que un día esas tierras se araban.

Quedan algunas fincas cerradas con fincones
que otras generaciones arrancaron de la madre roca,
qué continúan siendo testigos del tiempo
con nombres grabados en su cara.

La hierba crece en los prados y valles,
ya no se oye el repicar de las guadañas,
tampoco se oye el toque a la vacada,
solo esa hierba será pastada por las llamas.

Quisiera vivir muchos años para seguir viendo,
para ver si un día todo cambia de rumbo
o se continuaran perdiendo las huellas
hasta que otras generaciones descubran que en Aliste hubo vida,
por los nombres grabados en los fincones.

Triste, muy triste, melancolico....
guardo una buena dosis de  recuerdos y anécdotas que pasan por mi mente.




Gúmaro, 22 de septiembre de 2010

sábado, 17 de julio de 2010

LOBER

Todas las noches que sueño,
por algo debe de ser,
estoy durmiendo en Moveros,
y solo sueño con Lober.

Todos los días del año,
por la noche tomo té,
para estar más horas despierto,
y dormirme pensando en Lober.

Eres pobre y tú lo sabes,
yo de tus tierras marché,
pero no queda ni un día,
que yo no piense en Lober.

Fueron 24 años,
los que tus tierras pisé,
arando y guardando ovejas,
hasta el día que me marché.

Hoy estoy jubilado,
a tus tierras quisiera volver,
y pasear  por las calles,
que a mí me vieron crecer.

Cuando voy llegando al sierro,
mi pueblo comienzo a ver,
y me da hasta escalofrío,
por que mi pueblo me ve.

Recuerdo los años 50,
como si fuera e día de ayer,
las calles llenas de niños,
hoy solo viejos se ven.

Contigo tengo una deuda,
no sé si pagarte podré,
pero has visto que año tras año,
a ti siempre te he ido a ver.

Continuara............

Gúmaro, 17 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

A MI MAESTRA


Hoy yo quiero recordar,
aquellos mis años de niño,
en la escuela de Lober,
con mucho orgullo y cariño.

Era el año 50,
cuando a Lober llegaba,
la maestra del pueblo,
y tenía por nombre Casiana.

Su marido el Sr. Pedro,
por las calles paseaba,
mientras su mujer Dñ Casiana,
de los niños se ocupaba.

Catorce años estuvieron
en la escuela de Lober,
enseñando lo que sabían,
era como debía ser.

A los 6 años comencé,
hasta los 14 cumplidos,
y día a día a mi me enseñaba,
igual que a todos los niños.

Su marido el Sr. Pedro,
hombre culto y complaciente
siempre nos explicaba cosas,
que aún yo llevo en la mente.

Nuncaca tuve otra maestra,
solo ella me enseño
lo poco que aprendí le debo,
ella nunca me engaño.

De su marido el Sr. Pedro,
también aprendí alguna cosa,
la experiencia de su vida,
siempre estaba en su boca.

Ella me enseñó las letras,
también me enseñó a sumar,
a poner puntos y comas,
y la tabla de multiplicar.

La recuerdo comodona,
pues siempre a las rapazas mandaba
a lavar ropa al arroyo,
mientras con las vecinas hablaba.

También a los rapaces más grandes,
siempre trabajo les daba,
cuando el Sr. Pedro no estaba,
a picar leña nos mandaba.

Nunca hubo quejas de ella,
en el pueblo bien se portaba,
también en las noches de invierno,
a los mozos clases daba.

Siempre fue muy vividora,
puntada sin hilo no daba,
siempre una cosa u otra,
a los vecinos les sacaba.

Unas veces las patatas,
otras vellones de lana,
algunas veces los garbanzos,
y las hebras de la matanza.

Cochinos nunca mató,
pero en su cocina siempre había,
varales con las chorizas,
y lomo metido en tripa.

Cuando las mujeres amasaban,
un poco más de harina echaban,
para hacer una hogaza más,
ay con Dñ. Casiana…....

Con todo lo que estoy diciendo,
no quisiera molestar,
pero los que la conocían y me leen
bien saben que digo verdad.

Publicado por Gúmaro, 5 de julio de 2010.

jueves, 1 de julio de 2010

EN LA PLAZA LA MORAL


La plaza de la moral,
es el símbolo del pueblo,
donde se juntaban los mozos,
y también los más pequeños.

Allí dicen que había,
dos moreras muy grandes,
que yo nunca conocí,
comentaban los de antes.

En la moral paraban tenderos
quinquilleros  y albarderos,
los que arreglaban paraguas,
todos ellos forasteros.

También se juntaba el concejo,
cuando el alcalde ordenaba,
para disponer las jeras,
que el pueblo necesitaba.

Los domingos por la noche,
la plaza siempre se llenaba,
bailando al son de la gaita,
que Paulino nos tocaba.

Los domingos de cuaresma,
el tamboril ya no sonaba,
el cura nos lo prohibía,
hasta el domingo de pascua.

Porque el cura lo prohibiera,
la mocedad no queda en casa,
jugábamos a la guardadica,
y mejor aún se pasaba.

Otro juego frecuentado,
era jugar a las tierras,
y medio a modo de broma,
le tocábamos las tetas.

Los domingos por la tarde,
los mozos a la Moral venían,
para jugar al frontón,
porque ya era tradición

Allá por el año 57,
este juego se perdió,
porque nos quitaron el sitio,
con el coño el pilón.

Al hacer allí la fuente,
más gente se concentraba,
llevando un cántaro al cuadril,
y en la mano una herrada.

A la salida del rosario,
las mozas allí se reunían,
para contarse las cosas,
que le pasaban por el día.

Todo esto y mucho más,
os podía seguir contando,
de la plaza la moral,
que yo siempre  estoy añorando

Gúmaro, 1 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

El POZO LLAMERÓN


En el pozo llamerón
una galaza guardaba,
la fuente Valdecarbayo,
que así la gente llamaba.

Aunque aquel agua era herrada
a ti la sed aplacaba,
ovejas burros y vacas
y todo el que por allí pasaba

Con aquel agua sobrante
unas huertas se regaban,
que era la envidia de muchos
cada vez que las miraban.

Algunos caciques del pueblo,
a otros metían cizaña
para ver cómo podían
secar aquella fuente herrada.

Era por los años 80,
y el alcalde que mandaba,
reunió allí a los vecinos,
provistos de pico y pala.

A la orden del alcalde,
comenzaron a cavar,
y desde aquel día las huertas,
se dejaron de regar.

El agua que un día regaba,
aquellas frondosas huertas,
entre juncos se perdía,
y nadie que aprovechaba.

Al cabo de pocos años,
el agua al pueblo bajaron,
para regar otros huertos,
de los caciques que cavaron.

Hoy añoro aquella fuente,
cuando voy por el lugar,
veo allí los juncos verdes,
sin la sed poder aplacar.

Gumaro, 30 de junio de 2010

sábado, 20 de diciembre de 2008

Que oscuro te quedas "Lober"



Ay Lober, que largas son tus noches de invierno des de el ocaso hasta el amanecer.

Ay Lober, como caen tus hojas cuando llega la tardor.

¡¡Que sólo te quedas cuando tus hijos te abandonan…!!

Que oscuras quedan tus laderas y galazas por la soledad y las sombra que la rodea.

Ay Lober, como se han perdido tus caminos por la sombra de tus montes, y la oscuridad se agrava entre la niebla que el mortecino sol no tiene fuerzas para romper.

¡¡Que solas se quedan las calles cuando llega el atardecer…!!

Solo el humo que sale de las chimeneas pueden decirnos que dentro de las cocinas quedan corazones que todavía laten.

¡¡Ay Lober, quien te ha visto y quién te ve.!!


20.12.08 Gumaro

sábado, 15 de noviembre de 2008

Nunca te vayas de Aliste.


Nunca te vayas de Aliste,
nunca te vayas vecino,
que en Aliste ya no hay nadie,
que sepa matar los cuchinos

Nunca te vayas de aquí,
nunca te vayas amigo,
que las escuelas se cierran,
porque ya no quedan niños.

Las fuentes ya se han secado,
las viñas ya no hacen vino,
los negrillos ya sean secado,
ya no se matan cuchinos.

Los linares ya no se aran,
ya no se siembra lino,
las mujeres ya no hilan,
ya no hay camisas de lino.

Nunca te vayas de Aliste,
que te lo dice un amigo,
que un día él se marcho,
y nunca lo tiene en olvido.

Las calles están desiertas,
los pueblos medio vacios.
¡!Quien ira con la ovejas,!!
¿Quien guardara los vacios.?

Ya no se carda la lana,
ni tampoco se teje lino,
ya no se baila la jota,
todo se lo llevó el río.

Las tierras ya no se aran,
los valles están perdidos,
ya no se echa la ronda,
porque los mozos nos fuimos.

Nunca te vayas de Aliste,
nunca te vayas amigo,
te lo dice un alistano,
Que quizás está arrepentido.

Autor: Gumaro,15/11/08

miércoles, 3 de septiembre de 2008

40 años atrás...

Esta poesía la dedico a una niña de 15 años que conocí en Moveros de Aliste en el año 1968, que después de 5 años de novios nos casamos el día 18 de agosto de 1973, hace 35 años.

Una tarde de abril,
por primera vez estaba
en el pueblo de Moveros
y con una quinceña bailaba.

El mes de abril ya pasaba,
y el mes de mayo llegaba,
y yo a Moveros no iba,
por que en Lober arando estaba.

El mes de mayo pasaba,
Y el de junio ya llegaba,
y yo a Moveros no iba,
por qué en Lober segando estaba.

El mes de julio pasaba,
Y el de Agosto ya llegaba
Y grande fue mi disgusto,
Por qué la moza que yo bailaba,
en Moveros ya no estaba.

Se marcho pa Barcelona,
La gente así comentaba,
y yo con gran disgusto,
a Lober yo regresaba.

No paraba de pensar,
en aquella moza guapa,
que el 27 de abril
yo con ella bailaba.

El mes de agosto pasó
Y el de septiembre llegaba,
Y en la fiesta de Lober
con Nati yo me encontraba.

Con ella yo fui a bailar,
para poder preguntar
por aquella moza guapa,
que yo en Moveros bailaba.

En la fiesta de Lober,
sólo con Nati bailaba,
haber si me podía dar,
las señas que yo preguntaba.

Por eso no te preocupes,
Nati me comentaba,
las señas yo las conseguiré,
aunque a mí me cuesten caras.

El día 10 del mes de octubre,
por Moveros yo pasaba,
y aquella chica tan buena,
las señas a mí me daba.

No pasaron muchas horas,
que yo escribiendo ya estaba,
a aquella quinceña guapa,
que yo en Moveros bailaba.

Los días largos se hacían,
y los meses no pasaban,
al ver que aquella quinceña,
que a mí no me contestaba.

Casi un año pasó,
yo, desesperado estaba,
al ver aquella quinceña,
que a mí no me contestaba.

Un día del mes de junio,
uñendo las vacas yo estaba,
cuando pasó el cartero,
y a mí una carta me daba.

Grande fue mi sorpresa,
cuando el remite miraba,
por que aquella carta era,
de aquella quinceña guapa.

Des aquel día, todo cambio,
yo aquella carta guardaba,
al ver que de mí se acordó
aquella quinceña guapa.

Ya en el mes de julio,
la siega ya comenzaba,
y yo deseando estaba,
que el verano se acabara.

El verano se pasó,
y yo sólo me preguntaba,
el día que volveré a ver,
aquella quinceña guapa.

Pasamos todo el invierno,
cada semana dos cartas,
ya no podíamos pasar,
sin saber que nos pasaba.

Llega ya el mes de abril,
y el ejército me llama,
siento tener que ir,
y dejar mi novia guapa.

Llego ya al campamento,
contenta ya tengo el alma,
pensando que en 15 meses,
veré la quinceña guapa.

Quince meses duró,
aquella pesadilla larga,
sólo con el consuelo,
que me daba con sus cartas.

Al cabo de 15 meses,
aquello ya se acababa,
pensando que estaría al lado,
de aquella quinceña guapa.

El día 15 de julio,
a Malgrat yo ya llegaba,
para no separarme mas
de la quinceña que bailaba.

Trabajando estuve un año,
al lado de mi quinceña del alma,
y el día 18 de agosto,
en Moveros me casaba.

35 años han pasado,
de aquella boda tan blanca
y aunque hoy ya no es quinceña,
la quiero con toda el alma.

Malgrat Gumaro.
de Mar,3 de septiembre de 2008