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sábado, 27 de noviembre de 2010

LOBER DE ALISTE " PUEBLO DE TURISMO RURAL"

Lober de Aliste es un pueblo de turismo rural de la provincia de Zamora, situado al sureste de la comarca de Aliste a dos horas y media de Madrid y a treinta minutos de la ciudad de Zamora por la N. 122 y donde te podrás alojar en las casas rurales de Lober ó en el hotel la “JAFRIZ” de Fornillos.
Aquí no tenemos museos, ni tampoco catedrales, pero puedes disfrutar de una naturaleza sin nada de continuación, y disfrutar de sus noches de estrellas brillantes y que el único ruido es el aullido de algún lobo, el canto de los grillos o de las ranas en alguna charca. Con un poco de suerte tambien podrás observar algún ciervo por los jarales.
Podrás visitar las antiguas minas de hierro de la Ferrada, o la fuente con abundante agua con el mismo nombre, en primavera veras abundantes praderas repletas de margaritas y campanillas, y las blancas flores de las jaras, las amarillas de las escobas y codesos que hacen contraste con las azules del abundante tomillo en todas sus laderas y colinas. En Lober encontraras gentes humildes que nunca te defraudaran, sus antiguas casas y pajares están hechas de piedra y una mezcla de paja y barro y algunas con sus tejados de pizarra y contrastan con las modernas de nueva construcción hechas de ladrillo.
En Lober puedes ver vacas y burros por la calle, éstos ya en peligro de extinción, hay pequeñas explotaciones agrícolas que todavía se usan éstos animales para la labranza, también se pueden ver dos molinos harineros centenarios en la rivera que todavía funcionan alguna vez.

Tambien hay pequeñas exlpotaciones hortícolas, de las cuales se extranen verduras para el consuno familiar, algunas  se riegan con agua de los pozos, este agua se extrae con un primitivo artilugio llamado cigüeño
La gastronomía en Aliste es muy rica en carnes, por ejemplo: el chuletón de la muy conocida “TERNERA DE ALISTE”, en San Vitero, los buenos callos y mollejas de casa Matellan en Rabanales, el buen solomillo de casa Alfonso y el sabroso cordero de Grisuela, con un gran surtido de jamones y embutidos de la zona, todo esto regado con los distinguidos vinos de Toro y la Rivera del Duero.
Tenemos Miranda de Douro a 19 kms., ciudad muy conocida de Portugal por su gran número de comercios, donde antes de llegar, pasaremos por Moveros pueblo de tradición alfarera, donde podrás visitar los diferentes talleres de alfarería con un gran surtido de piezas actuales y centenarias. Llegando a Miranda puedes darte una vuelta por la gran cantidad de comercios. También te encontraras con el exquisito bacalao que allí cocinan acompañado de los verdes vinos portugueses, si te apetece te puedes dar un paseo en barco por los arribes del Duero, donde pasa el río por un estrecho cañón durante varios kms, que hasta llegar al agua hay hasta 200 mts de profundidad, y llegando un poco más arriba puedes ver el puente de Pino construido en el año 1914 y que fue diseñado por un alumno de Eiffel.

Ven a Lober, te encontraras agusto.

1 puente sobre el río mena en el camino de Fradellos.
2 minas de la Ferrada

Gúmaro.

sábado, 17 de julio de 2010

LOBER

Todas las noches que sueño,
por algo debe de ser,
estoy durmiendo en Moveros,
y solo sueño con Lober.

Todos los días del año,
por la noche tomo té,
para estar más horas despierto,
y dormirme pensando en Lober.

Eres pobre y tú lo sabes,
yo de tus tierras marché,
pero no queda ni un día,
que yo no piense en Lober.

Fueron 24 años,
los que tus tierras pisé,
arando y guardando ovejas,
hasta el día que me marché.

Hoy estoy jubilado,
a tus tierras quisiera volver,
y pasear  por las calles,
que a mí me vieron crecer.

Cuando voy llegando al sierro,
mi pueblo comienzo a ver,
y me da hasta escalofrío,
por que mi pueblo me ve.

Recuerdo los años 50,
como si fuera e día de ayer,
las calles llenas de niños,
hoy solo viejos se ven.

Contigo tengo una deuda,
no sé si pagarte podré,
pero has visto que año tras año,
a ti siempre te he ido a ver.

Continuara............

Gúmaro, 17 de julio de 2010

martes, 9 de febrero de 2010

EL ROSARIO

Debía ser por los años 50 ó 60 contado yo y mi amigo Antonio con 10 u 11 años de edad.

Había un cura en Lober, D. Antonio González, que cumpliendo con su misión decía el rosario durante casi todos los sábados del año. Pero llegando el mes de mayo el rezo se extendía a todos los días del mes.

Por aquellos años los rapaces teníamos una gran afición a repicar las campanas. Rapaces habíamos muchos en el pueblo, y el cura no era muy partidario de repicar las campanas durante mucho rato por no tratarse de una fiesta, si no de una simple llamada a esa oración. Y era por eso que los rapaces nos disputábamos el subir al campanario a repicar, lo cual ganaban siempre los más grandes.

Un día, cansados mí amigo Antonio y yo de que los rapaces más grandes no nos dejaran repicar, pesamos hacerle una putada, la cual habíamos estudiado un buen rato antes. Llegó la hora de repicar para el rosario, y como siempre, nos quedamos con las ganas, si bien sólo los más grandes nos dejaban subir a tocar alguna de las tres señales que tocaban después de repicar antes de entrar al rosario.

Pues acabado de repicar, Antonio y yo subimos al campanario, bajamos los pantalones y defecamos untando las cadenas de las campanas con los excrementos para cuando subiera algún rapa mayor se embostonara las manos. Y así fue, hicimos la trampa, subió Eloy, y efectivamente se untó las manos, cuando bajo D. Antonio le preguntó qué pasaba al ver la cara que traía y marchar derecho al pilón a lavarse las manos. Eloy le respondió: las cadenas de las campanas están embetunadas. D. Antonio no tardó muchos segundos en comprender y reaccionó diciendo: ¿han puesto mierda? A lo que Eloy contesto: Si señor, hay mierda.

D. Antonio comenzó la investigación, Antonio se marcho a su casa, y yo me escondí, pero yo debía ir al Rosario, de no hacerlo en mi casa se iban a enterar y el asunto se iba a complicar más. Una vez habían entrado al rosario, yo salí del escondite y entre rezagado. Los rapaces siempre subíamos arriba de todo en la iglesia, pero yo aquél día decidí quedarme abajo por llegar tarde y no molestar subiendo iglesia arriba cuando el cura había comenzado a rezar el rosario.

Grande fue mi sorpresa cuando entré en la Iglesia y ver que D. Antonio que rezaba el rosario detrás de la puerta cuando normalmente lo hacía desde el púlpito. Yo entré y mientras el rosario solo pensaba de salir el primero y meterme en casa, pero D. Antonio que ya estaba preparado detrás de la puerta no me dejó salir, me retuvo. Cuando ya había salido la gente me hizo preguntas mientras yo temblaba como una vara verde, y le acabe diciendo que yo había sido el autor, a lo que él me respondió con dos hostias en la cara y una patada en el culo, y tener que confesar lo ocurrido al día siguiente.

Pero no acabo todo ahí, llegado a mi casa mi padre ya se había enterado. Todavía al recordarlo siento los vergajazos que recibí aquella noche.

Mi amigo Antonio quedo ileso, en su casa no se enteraron por que no fueron al rosario y no se enteraron de los hechos.

Al día siguiente recuerdo que era día 28, y era feria en Gallegos del Río, en la feria dicen que no se hablaba de otra cosa enterándose todos los pueblos del contorno.

Yo hasta pocos años lo recordaba con retraimiento.

Gúmaro, 9 de febrero de 2010.

jueves, 1 de octubre de 2009

Subasta del cordero



En el vídeo, el "tío Manolo"subasta con arte alistano un cordero a la salida de Misa en las Fiestas de 2007 en Lober.

D.E.P.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Algunos recuerdos de mi infancia

Ya quedaron atrás aquellos lejanos años 50, los años de las cholas en invierno, de las albarcas en verano, pantalones cortos de pana, de las rodillas esmurriadas por las continúas caídas en las embarradas calles de nuestro pueblo.

Años aquellos en los que jugábamos a la píngula, al chito, a la tajuela. Tirábamos piedras con la onda construida por nosotros mismos, tirábamos flechas con el arco hecho con una vara de fresno y una cuerda, las pelotas para jugar al frontón en la pared de la iglesia hechas con cualquier trozo de goma y hilo de lana, mientras que nuestras madres interrumpían nuestro trabajo cuando nos llamaban a voces para ir a hacer alguna jera, como ir a buscar algún saco de paja o ir a llenar la barrila de agua al charíz de la era.

Era una costumbre que teníamos los rapaces cuando un camión o coche llegaba al pueblo, de ir corriendo detrás de él, incluso subirnos encima si se podía. Muchas veces pienso que como no pasaría algún accidente al subirnos y ir el camión en marcha y nosotros colgados en el. Los camiones que frecuentaban el pueblo en aquellos años no eran muchos, y solía ser en verano, ya que en invierno podían quedar atascados en el terreno pantanoso, más de una vez tuvieron que sacar alguno con alguna pareja de vacas, no había carreteras, si mal no recuerdo, en Aliste sólo había la N 122, y no siempre tenía buen firme. Los camiones que más frecuentaban el pueblo y casi los únicos era el camión de Colino de Fornillos, y el camión de las gaseosas de Ceadea. A mí, en particular le gustaba mucho ver las roderadas de un camión o coche cuando quedaban marcadas en el barro, incluso las iba a tocar y decía: voy a mirar a haber si todavía están calientes, y es que a mí los coches siempre me han gustado y me continúan gustando.
Pocas veces se veía por Lober alguna moto aparte de cuando venía el secretario del ayuntamiento D. Tomás con su Osa, o el ti competidor con su Guzzi, y cuando llegaban al pueblo, nos quedábamos todos los rapaces alrededor mirándolas con unos ojos como platos y comentando lo que era el carburador, y el tubo transparente por donde se alimentaba de gasolina.

Mas fácil era ver a algún forastero cuando llegaba con su bicicleta, la cual no dejaba de ser un vehículo de trasporte usado por todos los que estaba a su alcance, y igualmente los rapaces, cuando llegaba uno con este medio de transporte al pueblo nos volvíamos locos corriendo tras de él.

En Lober, yo siempre tuve de rapá la fama de ser un travieso, y ya que estamos hablando de bicicletas, pues contaré una anécdota que ocurrió con la bicicleta del Veterinario un día del mes de noviembre del año cincuenta y tantos un día que vino al pueblo: Como siempre, cuando llegaba al pueblo una bicicleta, pues los rapaces a correr detrás, yo seguramente el más atrevido de los que íbamos allí , me agarre al portabultos de la bicicleta y le dije al veterinario: “Bájate de esa bicicleta que lo mismo es mía que tuya” y el veterinario se cayó rodando de la bicicleta, y quedó lleno de barro, el cual se levantó del suelo rápidamente preguntado: Haber,¿ quien es el padre de este muchacho? ¡¡Ese tiene que pagar por lo que este niño ha hecho!! Exclamaba el veterinario. No tardo mi padre en enterarse del suceso, y le oí que dijo: ¡¡¡Qué vergüenza!!! Que el mi rapá haya hecho eso, a este hoy le mullo los huesos. Yo marche corriendo por la Patera hacía el Carrascal, y mi padre detrás al mismo tiempo que me “afumaba” el perro para que me cogiera. Me cogieron por el Carrascal. Todavía hoy parece que me duelen los vergajazos que me dio.

Y ya que me he puesto a contar las travesuras de mi niñez podía continuar contando muchas más, como cuando unte las cadenas de las campanas con excrementos y Eloy de embostonó y luego a mí me dio unas “ hostias “ el cura y luego me hizo confesar el pecado. Otra cuando le arranque los pimientos a Nicolasa que tenía el semillero en un montón de estiércol en el “Furmiguero”. O también cuando le maté los pollos de una gallina recién sacados del huevo y que eran de Mariana.

Y así podía continuar contando muchas más, pero puedo asegurar que nunca lo hice con malicia, creo que más bien pecaba de ignorante, y lo que sí puedo asegurar es que por todo eso pagué. Muchas veces pienso que fui travieso y pague caros mis errores, y por eso debió ser que de mayor no recuerdo haberme salido nunca de mi cauce, aprendí de mis errores, llegue a mayor con temor, porque recuero que el vergajo dolía mucho.
10-09- 09 Gumaro

domingo, 18 de enero de 2009

MILAGRO O FARSA


Siempre los más viejos del pueblo son dignos de escuchar por sus anécdotas e historias, no sólo vividas por ellos, si no contadas a ellos por nuestros ancestros.

Hoy me he recordado de una historia que oí muchas veces contar a mi madre, la cual a ella habían contado sus antecesores pueda que haga más de 150 años que ocurrió, pero que ella afirmaba que es verdadera, al conocer a gente que esta historia la había vivido.

Cuando iba yo a la escuela de Lober, el catecismo hablaba de los Diezmos. Los Diezmos eran una renta que obligatoriamente los vecinos debían pagar a la iglesia para la subsistencia del Sacerdote y mantenimiento de la Iglesia, y al final enriquecerse este, puesto que los Diezmos equivalen a un 10% de las cosechas y haciendas. Todo esto limpio de polvo y paja y sin poner en riego ningún capital, solamente por decir misa todas las mañanas. Los bautizos y entierros se contabilizaban fuera parte de los Diezmos.

Un día los vecinos cansados de ver como una buena parte de sus haciendas y cosechas desaparecía en pagar los Diezmos a la Iglesia, decidieron negarse a pagar.

A partir de ahí, un día los que asistían a misa que eran todos los del pueblo se dieron cuenta de que uno de los santos que están en el altar mayor desapareció indignado por la decisión tomada por los fieles.

Un buen día un pastor que pastoreaba con su ganado en el campo por el Sierro, encima de una peña habitaba el santo que había desaparecido de la Iglesia en una choza hecha de leña, indignado por qué no se pagaban los Diezmos. Por la noche cuando llego a casa con su ganado fue a casa del cura para comunicarle el hallazgo.

El domingo siguiente el cura explico a los fieles el hallazgo del santo que había marchado de su casa indignado porque ya no se pagaban los Diezmos a la iglesia, proponiendo a los fieles hacer una procesión hacía el sitio que se encontraba el habitáculo del santo para recuperarlo y devolverlo a la iglesia.

El sacerdote pidió a los fieles que retiraran su decisión de no pagar los Diezmos, y prometieran ser fieles al pago de los mismos.

Esta es una estrofa del cantico que cantaban en la procesión:

Santo Faburiño
pagaremus nos,
el Diezmo de las habas
pagaremus nos.


A partir de aquél día el santo se quedo tranquilo en su altar, mientras los fieles continuaron pagando muchos años el 10% de sus haciendas y cosechas.

Gumaro, 18.01.09.

viernes, 19 de septiembre de 2008

TURISMO RURAL

Lober de Aliste es un pueblo de turismo rural de la provincia de Zamora, situado al sureste de la comarca de Aliste a dos horas y media de Madrid y a treinta minutos de la ciudad de Zamora por la N. 122 y donde te podrás alojar en las casas rurales de Lober ó en el hotel la “JAFRIZ” de Fornillos.
Aquí no tenemos museos, ni tampoco catedrales, pero puedes disfrutar de una naturaleza sin nada de continuación, y disfrutar de sus noches de estrellas brillantes y que el único ruido es el aullido de algún lobo, el canto de los grillos o de las ranas en alguna charca.
Podrás visitar las antiguas minas de hierro de la Ferrada, o la fuente con abundante agua con el mismo nombre, en primavera veras abundantes praderas repletas de margaritas y campanillas, y las blancas flores de las jaras, las amarillas de las escobas y codesos que hacen contraste con las azules del abundante tomillo en todas sus laderas y colinas. En Lober encontraras gentes humildes que nunca te defraudaran, sus antiguas casas y pajares están hechas de piedra y una mezcla de paja y barro y algunas con sus tejados de pizarra y contrastan con las modernas de nueva reconstrucción hechas de ladrillo.
En Lober puedes ver vacas y burros por la calle, éstos ya en peligro de extinción, hay pequeñas explotaciones agrícolas que todavía se usan éstos animales para la labranza, también se pueden ver dos molinos harineros centenarios en la rivera que todavía funcionan alguna vez.
La gastronomía en Aliste es muy rica en carnes, por ejemplo: el chuletón de la muy conocida “TERNERA DE ALISTE”, en San Vitero, los buenos callos y mollejas de casa Matellan en Rabanales y de casa Catalina en Grisuela, el buen solomillo de casa Alfonso y el sabroso cordero de Grisuela, con un gran surtido de jamones y embutidos de la zona, todo esto regado con los distinguidos vinos de Toro y la Rivera del Duero.
Tenemos Miranda de Douro a 19 kmt., ciudad muy conocida de Portugal por su gran número de comercios, donde antes de llegar, pasaremos por Moveros pueblo de tradición alfarera, donde podrás visitar los diferentes talleres de alfarería con un gran surtido de piezas actuales y centenarias. Llegando a Miranda puedes darte una vuelta por la gran cantidad de comercios, y también te encontraras con el exquisito bacalao que allí cocinan, y si te apetece te puedes dar un paseo en barco por los arribes del Duero, donde pasa el río por un estrecho cañón durante varios kms que hasta llegar al agua hay hasta 200 mts de profundidad, y llegando un poco más arriba `puedes ver el puente de Pino construido en el año 1914 y que fue diseñado por un alumno de Eifel.
Ven a Lober te encontraras a gusto.
Gúmaro

YO TAMBIÉN SOY DE LOBER

Yo nací en Lober y me bautizaron en la Iglesia de Santa Marina, en cuya torre, la cruz ya no existe porque una malvada tormenta se la arrebató en el mes de septiembre del año 2007. Yo, cuando era un niño, también iba a jugar a la Moral con alguna pelota hecha por nosotros mismos con trozos de goma por dentro y con hilo de lana por fuera, o con algún camión hecho con un trozo de madera y una lata de las sardinas.
Yo también era de los que iban por las calles de Lober corriendo detrás de un aro, guiado con un artilugio hecho de alambre y un palo llamado gancho. Yo también era uno de tantos niños que todas las tardes ibamos a buscar agua con los cántaros al chariz de la era. Yo también fui a la escuela con Dª Casiana y el Sr. Pedro y jugábamos en la plaza de debajo de la escuela durante el recreo. Yo también, los días 18 y 19 de septiembre, compraba chirrilletes y petardos al Araujo y a Santiguiñas, con las pocas pesetas que conseguíamos para la fiesta de nuestros padres. Yo también pagué la media para ser mozo y poder estar en la calle después de que tocaban a la oración.
Yo también iba a echar la partida los sábados por la noche a casa del tío Sidoro. Yo también bailé en la casa concejo los Domingos de aquellas oscuras noches de invierno, a la tímida luz del candíl de petróleo, al son de aquel viejo tamboril cuyas pieles habían sido arrebatadas a un perro y labradas por los mozos más habilidosos y que lo tocaban aquellas buenas mozas que había en Lober en la década de los años 60. Yo también era de los que volteaban las campanas las vísperas de las grandes fiestas y que echaban la ronda alrededor del pueblo cantando, acompañados por la dulzaina o el fol de Paulino. Y yo también fui uno, como tantos de Lober, que un día dejaron su querido pueblo y nos fuimos a otras tierras desconocidas mirando a ver si se encontraba algo mejor.
Hoy ya han pasado 36 años y yo, todavía, cada día, pienso en Lober.
Un saludo para Aliste y, en especial, para todos aquellos que, como yo, son de Lober.
Gumaro

viernes, 11 de julio de 2008

UNA TARDE DEL MES DE MAYO PASEANDO POR LAS CALLES DE MI PUEBLO LOBER

Una tarde del mes de mayo, cuando el sol brillaba en el alto cielo alistano por la ya avanzada primavera, me dispuse ir a mi pueblo, Lober, y dar un paseo por sus añoradas calles para mí.
Desde Moveros nos separan unos 14 klm, los cuales parece que se multiplican al no tener visibilidad hacía la Sierra de la Culebra, pero que llegando al Sierro de Mellanes puede verse a lo largo del horizonte, y en el visible valle pueden verse también las tierras de Lober.


Pues bien, llego a Lober alrededor de las cinco de la tarde, bajo un espléndido sol primaveral, mientras el canto del cuco se dejaba oír por los robledales del cercano Tomillar, y los pardales cantaban por los tejados de las viejas casas mientras la hembra seguramente encubaba los huevos. Aparco el coche frente a las llamadas casas rurales, y máquina en mano por si las circunstancias lo requerían tirar alguna foto, y me dispongo a dar el mencionado paseo por las mencionadas calles de mí pueblo.



Me detuve frente a la vieja escuela (hoy reformada y destinada a consultorio médico) y mirándola, di la vuelta alrededor, pensando lo que aquella plaza fue en algún tiempo durante las horas de recreo, y entradas y salidas de la escuela. A la salida al recreo nos daban aquella leche de polvos, no tenía el gusto de la de vaca que tomábamos ocasionalmente cuando alguna vaca criaba, y nos daban los calostros de aquellos primeros días, y que comíamos familiarmente todos de la misma tartera. Por la tarde a la salida nos daban una especie de mantequilla de un color amarillo, y que untábamos un buen rescaño de pan de la guaza, más bien tirando a duro, y espolvoreado con poco azúcar por encima.


Las rapazas jugaban a la comba con una cuerda hecha de juncos por ellas mismas que anterior mente habían arrancado seguramente en el arroyo del Valle. Los rapaces jugábamos a la “Pínguela”, juego que después se dejó por peligroso a consecuencia de una accidental lesión que sufrió uno de nuestros compañeros y q1ue a punto estuvo de perder un ojo.


Continúo la calle abajo dejando atrás la plaza y la escuela de donde tantos recuerdos guardo de toda mi niñez, y de todos los rapaces de aquella época. Un poco más abajo ya comienzo a divisar la iglesia con las campanas y el chivital, donde tanta afición teníamos los rapaces los sábados y domingos a repicar las campanas, y de donde yo en particular guardo una anécdota que ahora no me quiero parar a explicar, seguramente mucha gente de Lober aún la recuerdan dado los comentarios que por el pueblo hubo por aquellos días, y que a mí me costó unas tortas que me dio el sacerdote que era D. Antonio González(años 1961- 1962).


Tantos recuerdos de la plaza de escuela, guardo de la plaza “La Moral”, punto de encuentro de los rapaces de toda la vida. Decimos “LA Moral”, por que antiguamente había dos grandes morales en ésta plaza, ubicadas donde estaba el ya también desaparecido charíz, con su correspondiente pilón, que fue construido en el año 1957, y se destruyo en la década de los años 90.


La plaza de “La Moral” punto de encuentro también de los mozos ,todas las noches los mozos allí se reunían, tanto en invierno como en verano, donde contaban anécdotas y aventuras ocurridas durante el día, en invierno hacían una gran lumbre, donde alargaban sus veladas hasta bien pasada la media noche.


Continuo en solitario con mi paseo, aun no había encontrado ni una sola persona con quien intercambiar una sola palabra, solo continuaba escuchando el cantico de los tordos en el tejado de la iglesia, y dos burros que estaban pastando detrás de la casa de la cual yo soy hijo, un poco más abajo veo un hombre subido el lo alto de un tejado, tal vez quitando alguna gotera que hubiera visto con la lluvia caída días antes, con el cual intercambiamos un saludo y escasas palabras más, y llegando a la punta de abajo del pueblo me doy la vuelta con un montón de recuerdos en mi mente, y unas cuantas fotos en la cámara, y ya comienzo el camino de retorno hacia el punto de partida por la calle de abajo. Llegando al punto donde se encuentra expuesto el mayo, me encontré un rapa de escasa edad, el único que vi en todo mi paseo, y con el que hable escuetas palabras.


Sé que hay poca gente en el pueblo, pero no me pensaba dar una vuelta por el pueblo y no encontrar a nadie con quien hablar, pero es así, y es que yo estaba acostumbrado a ir en el mes de agosto cuando Gumaro los habitantes se multiplican.


Carretera arriba hacia balance de éste deseado paseo, el cual solo me hizo refrescar la mente de recuerdos de años ya muy lejanos.
Gumaro

sábado, 21 de junio de 2008

HISTORIAS Y COSTUMBRES DE MI PUEBLO LOBER


EL TOQUE DE ORACIÓN

El toque de oración fué costumbre en nuestro pueblo, consistía en tocar ocho ó díez campanadas al tiempo de anochecer, con interválos de cinco segundos apróximadamente, la cual, no sé si aún contínua o no, pero en aquellos años tenía dos significados, uno rezar las ave marías, cosa que en aquellos años se hacía en la mayor parte de las cocinas al humor de la lumbre. La otra era como un toque de recigida, al oir la prímera campanada, los más menores que jugaban en el punto de encuentro "La Moral", tomaban carrera hacía sus respectivas casas, cosa que tanto nuestros padres como nuestros maestros nos tenían dicho, y las calles a partir de esa hora quedaban prácticamente solas.

A esa hora de la noche, los que tomaban las calles por suyas eran los mozos, y si quedaba algún menor despistado, los primeros corrian tras él haciendolo entrar en casa en pocos minutos. Los mozos poco apoco se iban reuniendo en el punto de encuentro "La Moral", en tiempo de frío hacían una gran lumbre cojiendo la leña del cabañal de mi tío cualquiera, en ella se calentaban por delante, pero por detras con las espaldas heladas, pero allí aguantaban hasta altas horas de la noche contando anécdotas ó histórias ocurridas por el día, a veces acompañados de alguna botella de aguardiente, que ellos habian comprado a "escote".

Entre los mozos había el llamado "Alcalde", era el que mandaba, para dar alguna orden juntaba los mozos, siempre por la noche a toque de cuerno, al sentir éste, acudían todos, ya que se imaginaban que algo nuevo sucedía.

PAGAR LAS COSTUMBRES

Era costumbre cobrar las costumbres a los mozos forasteros cuando éstos comenzaban relacciones con alguna moza del pueblo, si éste, acudía varias veces a hablar con ella. El alcalde tocaba el cuerno, acudian los mozos, y todos iban a hablar con él con el único fín de que pagase "Las Costumbres", ésto consistía en que págase una invitada en la taberna, que solía ser un cántaro de vino y una lata de escabeche. Sí alguno se resistía a no pagar (que de todo había) corria el péligro de que se le diera un chapuzón en el pilón aunque fuera en pleno invierno. Pero si éste contínuaba con la relacción, cuando se casaba se le cobraba el "Cigueño", el cigueño ya era más caro, yo recuerdo que en que en la década de los 60 se le cobraban 1000 de la antíguas pesetas, con ésto ya había para una gran cena, yo recuerdo que en aquella década se casaron en Lober ocho ó díez forasteros, a la cena se invitaba también al anfitrión si se había portdo bien, y se acababa la fiesta hechando la ronda alrededor del pueblo amenizada con gaita i tamboril, ya de tradicción en nuestro pueblo.

PAGAR LA MEDIA

También era tradicción pagar la "Média". Al cumplir los 14 ó 15 años, para ser mozos los chavales tenían que pagar la "Média", Si no la pagaban, éstos no tenían derecho ha bailar con las mozas, ni a andar por la calle después del toque a la "oración", por tanto, que llegada ésa edad, y pensando las complícaciones que podía tener, no dudaban en pagar. Pagar la média quería decir pagar médio cántaro de vino, que junto con algo más que ponían los mozos se hacía una cena a base de escabeche y vino en la tabérna. Durante ella al nuevo mozo se le leian las leyes penales por el alcalde de éstos, que consistía en esplicarle como se debía comportar en su nueva vida, y sobre todo guardar secreto de cuantas conversaciones hubiera entre los mozos.

EL RAMO

El Ramo era otra tadicción en Lober, tenía lugar la noche de San Juan. Esa noche en grupos o en sólitario, los mozos ponían el Ramo a las mozas.Era tiempo de cerezas, los mozos corrían los cerezos del pueblo cortando los mejores ramos de cerezas y poniéndolos en los tejados de las mozas, ninguna de éstas se quedaba sin Ramo, pero claro está, si un mozo festejaba con una moza, éste siempre miraba deponerle el mejor, por tanto que si una moza no tenía admirador a ésta siempre le tocaba el más malo. También sucedía que si una moza daba calabazas a un mozo, éste en vez de Ramo de cerezas le colocaba un ramo de cardos como venganza.
Otra tradicción era poner el "Mayo" el dia 1 de mayo. Aquí ya no me boy a extender, dado que según referencías, aún en el día de hoy ésta tradicción perdura, y yo, de eso me alegro.

LA MACHORRA

L a "Machorra" era otra buena. Tenía lugar el día de Todos los Santos. Los mozos el día de Todos los Santos de buena mañana cojian un carro tirado por ellos mismos, y se dirigian a un monte público donde mejor leña habia, arrancaban jaras, podaban robles, haciendo un buen carro de leña, que luego ellos mismos tirando lo llevaban hasta "La Moral", donde a la salida de misa se subastaba, y se le adjudicaba al mejor postor. Esto era para recaudar fondos para La Machorra, la cual, el día antes los mozos habian comprado, y la tenían para celebrar el mencionado día. Ese día se cojia una casa vieja deshabitada própiedad de algún mozo, y allí se preparaba el regocijo, se hacía el almuerzo, que solían ser patatas guisadas con carne, a medío día se hacia la comida a base de carne guisada, y la cena de la noche ya era de las sobras de médio día, a éstas comidas las acompaña un buen pellejo de vino (odre) y alguna botella de coñac, y no acostumbrados a tantos excesos esa noche había muy malas digestiones
Gúmaro

sábado, 19 de abril de 2008

Las casas antiguas en Lober

Los materiales básicos en las casas antiguas en Lober eran: el barro, la paja, el adobe, la piedra y la madera. El barro (tierra mezclada con agua y paja) se ha usado en la construcción de casas desde que el hombre existe. Los adobes no era un barro muy pegajoso, era tierra mezclada con paja y agua, que se hacía en grandes masas, y que se amasaba con los pies, a mi me toco hacerlo, (la tierra se sacaba en balde el mayo al lado de la fuente ), una vez la masa hecha, con una horma llamada adobera se hacían los adobes que se dejaban secar al sol durante días, una vez secos se recogían guardándolos en pajares para reservarlos de la humedad. Este trabajo se solía hacer en el mes de septiembre.. los adobes se utilizaban para hacer tabiques y para hacer la bóveda de los hornos.


La piedra se arrancaba en canteras, no siempre se encontraban canteras con buena piedra, las más largas y rectangulares se guardaban para las esquinas, y miembros de puertas y ventanas.
Los tejados son de pendiente a dos aguas, en la antigüedad cubiertos con pizarra, y más tarde con teja roja, ambos productos extraídos del subsuelo de la comarca, la pizarra de los yacimientos de Fradellos, y el barro, materia prima de la teja, extraído del subsuelo de Ceadea, y elaborada en los antiguos tejares del mismo pueblo (hoy ya desaparecidos). La maderera, procedía de la del corte de árboles particulares y era imprescindible para el armazón de los tejados, vigas cantiagos y chilla, y también para el “sobrao”.


La casa en Lober, era una construcción adaptada a las trabajos agrícolas, y ganaderos. Como ya he dicho, hecha de piedra suelta recibida con barro, y las paredes de un grosor de 55 cm. La casa rural alistana solía estar dividida en dos partes, una para las personas, y otra para los animales, la cuadra y el corral. En el corral solía haber una portalada donde se guardaba el carro y los aperos de labranza, el espacio que seguía era el corral, donde estaba la cuadra de las vacas, y donde se almacenaba el estiércol sacado de la cuadra y que por él andaban escarbando todo el día las gallinas.

Por el corral se entraba a la vivienda, con una puerta de cuarterón. Dentro de la vivienda, lo más común era la cocina, la despensa, y algún cuarto, y la escalera que subía al sobrao, donde estaban los dormitorios, y muchas veces el granero.


La cocina fue siempre el alma de la casa en Lober y en Aliste, la chimenea con las llares y la caldera de cobre en la que se cocía la comida para los cuchinos siempre ennegrecida. Alrededor de la lumbre unas tizas de roble o de encina, los potes ,los pucheros, la sartén, el fuelle, las esparrillas y las tenazas. El mobiliario se componía de algún escaño, banquilla, las banquetas, y la mesa de comer. Allí comía toda la familia, y todos comían de la misma tartera, se pasaban largas veladas los días lluviosos de invierno, hilando o contando anécdotas al humor de la lumbre.
En la actualidad, hay viviendas de nueva constricción con todos los adelantos y comodidades modernas, algunas de ellas con apariencia de chalet, que normalmente solo son habitadas en época de vacaciones. Los pueblos de Aliste aún conservan la belleza de la arquitectura tradicional, pero que poco a poco van perdiendo las características propias de nuestra tierra alistana

miércoles, 12 de marzo de 2008

Las primeras obras estructurales en Lober

En la primavera del año 1956, un grupo de mujeres uniformadas paseaban por las calles de Lober, eran las juventudes de la Sección Femenina.

La Sección Femenina era un organismo que la Falange tenía para apuntar en el mismo a todas las mujeres que voluntariamente querían ser ser falangistas. Fue fundada en el año 1934, y su misión principal consistía en educar las mujeres para que el día de mañana pudieran fundar una familia ejemplar. Su fundadora fue Pilar Primo de Rivera.

Durante su estancia en Lober enseñaban educación a los mayores y menores, enseñaban a coser y bordar a las muchachas, enseñaban a hacer manualidades entre otras cosas a toda la gente que voluntariamente se apuntaba, nos hacían cine dos veces por semana, cosa nunca vista en Lober por la mayor parte de la gente, la gente vio como se comunicaban entre ellas con una emisora, cosa que mucha gente de aquél tiempo no se podían imaginar. Todos los días se veían coches en el pueblo, cosa que no era muy normal en aquellos tiempos, vivían en un campamento en Gallegos y se desplazaban diariamente en coche.

Coincidiendo con la estancia en Lober de la Sección Femenina, hizo una visita al pueblo el Gobernador de la provincia y en el discurso que hizo prometió que nos haría una fuente en medio del pueblo y que nos traería la luz eléctrica.

En el mes de septiembre del mismo año llego un gran camión cargado de tubos al pueblo, eran las cañerías para el agua. En varios meses se hicieron las obras y se hizo un depósito nuevo, la mayoría de los trabajos se hicieron todos a prestación personal, y era el mes de mayo de 1957, que Lober tenía un charíz en “La Moral”. La obra fue algo que entusiasmó y alegró a todo el pueblo, porque Lober estrenaba una obra de tanta importancia, que algunos vecinos no se lo podían creer. Hubo algunos que cuando hacían la zanja no se creían que el agua no subiera la cuesta que hay desde la era, hasta la plaza de la punta arriba el pueblo.

En años venideros, se hicieron cuatro fuentes más en el pueblo y que todavía hoy existen, la única que ya no existe, es la de “La Moral”.

Meses más tarde se cambio el mobiliario de la escuela por nuevos pupitres más cómodos. Hasta entonces había unas incomodas banquillas, y para los más pequeños un banco, que para leer la cartilla se ponían de rodillas y la cartilla sobre él.

En el año 1960 se empezaron las obras para poner la luz, costó muchas discusiones en la casa concejo, había que hacer prestaciones personales, los postes los descargaban en la N. 122. Fue un otoño de los más lluviosos conocidos, los camiones no podían entrar al pueblo cargados por peligro de atasco por el camino morisco. Es que tampoco teníamos carretera ...

Los postes se tenían que ir a buscar a Ceadea con el carro y luego se tenían que repartir donde correspondían. Era otra obra de gran envergadura para el pueblo. En principio se pusieron ocho luces de alumbrado público, que se pagaron con dinero de los vecinos, esto era lo que provocaba las discusiones. En la primavera del año 1961 Lober tenia luz eléctrica.

En el año 1963 se empezó a hacer la carretera, desde la N 122 en dirección Gallegos del Río sólo 3 km. En aquellos años no había maquinaria, todo era pico y pala. Esos 3 km, quedaron sin asfaltar, y no fue hasta final de los años 70, que se asfaltó hasta Gallegos del Río. En la década de los 80 se asfaltó hasta Lober continuando hasta Tolilla, y de ésta dando salida a Rabanales.

En la década de los 80 se hicieron las obras de alcantarillado y pozo sondeo, pero por mal entendimiento entre vecinos no fué hasta ya entrado el nuevo milenio que por fin hubo agua corriente en la casa.

El pavimentado de calles se inició en la década de los 1980, hoy en su mayoría están todas pavimentadas, o si bien aún queda por hacer algún callejón.

¿Cuales serán las próximas estructuras de los pueblos de Aliste?. Todavía quedan muchas cosas por hacer y restaurar, esperamos que de vez en cuando se haga algo.








El día de Corpus

Cinco días hay en el año que relucen más que el sol: Navidad, Pascua de Flores, Jueves Santo, Corpus Crísty y el día de la Ascensión.

El día de Corpus, como bien dice el refrán, era una de las grandes fiestas del año, pero también es una de las que con el paso de los años ha perdido casi todo su esplendor.

Dicha fiesta se celebra un Jueves del mes de Junio, no tiene un día señalado por que es una de las fiestas movibles que hay. Era una fiesta religiosa, pero al mismo tiempo también folclórica.

El día de Corpus, la gente se levantaba temprano para hacer las “Jeras”cotidianas e imprescindibles de cada día, segar herraña, “forraje”, pelar hoja para los cerdos entre otras. A media mañana había que estar preparados para la celebración. Por la mañana cada vecino barría el trozo de calle que correspondía a su casa, o pajares, cortinas o lo que fuera, todo bien barrido y regado, dejando la calle cubierta de flores, “flores de San Juan”, ramas de hinojo, flores de piñón, y las paredes enramadas con ramas de chopo y de fresno, haciendo algún arco de vez en cuando con colchas sacadas del baúl para la ocasión. Todo el pueblo estaba vestido de gala entre el fuerte olor a tomillo que desprendían las flores. Es que tenía que pasar el Santísimo. A las doce más o menos se celebraba la misa, los mozos volteaban las campanas anunciando un gran día de fiesta, la Iglesia perfumada con flores y aquel agradable olor a incienso. Acabada la misa la Iglesia no se cerraba, quedaba el Señor expuesto, y custodiado por voluntarios que se iban relevando. Después de bien comidos, con la comida extra para aquel día, que solía ser un pollo de corral con arroz en la mayoría de las casas, luego se celebraba la procesión del Santísimo, el Santísimo iba bajo palio acompañado por seis mozos. Delante de la procesión iba el Pendón, el cual, era de enormes dimensiones, tenía que ser portado por un sólo mozo con excelentes condiciones físicas, éste mozo era llamado el jaqueton.

Acabada la procesión, a la salida se nombraba nuevo mayordomo para la función del Corpus del año siguiente, si no había voluntarios se nombraba uno siguiendo las rigurosas normas. El mayordomo entrante tenía que pagar la limonada para todos en aquél mismo momento, que después de bailar el baile de la medida, repartía a la “roda” un voluntario.

Acabado esto, era medía tarde, era hora de empezar el baile en “La Moral”, con una música compuesta por dos músicos, dulzaina y bombo y redoblante. Lober siempre fue un pueblo donde gustaba bailar a la mayor parte de la gente, ya fueran solteros o casados, por esto, toda la tarde seguía un baile con mucha animación, disfrutando todos de la fiesta, y como solían decir al tomar la limonada. “Que doy en un año”

martes, 4 de marzo de 2008

La transhumancia de Lober en los años 60


La trashumancia en Lober ha existido desde tiempos remotos. Había otros pueblos vecinos que por su ubicación en riberas o pastos más frescos y con abundante agua, el ganado podía quedarse pastando sus terrenos durante la calurosa época estival sin hacer la trashumancia.


Lober, un pueblo siempre con un exceso de ganado ovino, llegando el verano los pastos se quedaban secos o escaseaban debido al exceso de reses, por eso en verano siempre se tenía que hacer la trashumancia hacia las sierras de Puebla de Sanabria, buscando los frescos pastos y el agua de aquellas sierras, la gente decía que si las ovejas iban a la sierra, en invierno enfermaban menos. Había unas gentes de algunos pueblos que se cuidaban de arrendar los pastos, éstos eran los llamados amos, que después contrataban ovejas cobrando un tanto por cada una. También éstos tenían que contratar pastores y arreadores para cuidar la gran cabaña de ovejas que se juntaban, y que siempre solían ser dueños de las ovejas.


La trashumancia se hacía a finales de junio, salíamos de Lober al atardecer y llegábamos a dormir a los corrales de Rabanales cerca del río Ceval, allí metíamos las ovejas en los corrales campestres, y los pastores íbamos a Rabanales al bar del “Rabiau,” allí recuerdo que vi yo la televisión por primera vez, era el año 1963, tenía yo 14 años. Al día siguiente, había que madrugar quedaba un largo y agotador camino por andar, así salíamos los siete u ocho ganaderos de Lober y allí se juntaban también otros dos o tres que había en Tolilla, y salíamos río Ceval arriba, que nos empezaba a salir el sol antes de llegar término de San Vitero, allí ya se empezaban a ver rebaños de diferentes pueblos de Aliste, las ovejas de Lober y Tolilla ya iban juntas, aunque los rebaños iban aglomerados, no se acababan de juntar, por el instinto que las ovejas tenían, ya que por el balar ellas se conocían. Ya llegábamos a los campos de Aliste, mochila llena de comida, y capa al hombro, para llevar todo esto durante todo el día, era un gran esfuerzo . La comida que solíamos llevar era pan y tocino, chorizo ya no había o si había alguno se guardaba para medicina. Por los campos de Aliste ya empezaba a calentar el sol, allí no había agua ni sombra, a veces se encontraba alguna fuente que no era agua corriente, era agua detenida, y para cogerla teníamos que quitar una gran cantidad de “saltones”saltamontes, que caían al agua y como no podían salir allí morían, pero como no había otra aquella era buena para saciar un poco la sed y mojar el pan que llevábamos que ya se había quedado duro. En los campos de Aliste el sol era agotador, teníamos que taparnos con la capa de paño, de esa manera no daba el sol tan directamente en la cabeza. De hay el dicho que dice que lo que quita el frío , también quita la calor.


A medio día estábamos frente a San Cristobal, y continuábamos caminando, las ovejas con el sol no caminan, había que esperar que cayera la tarde . Llegando al término de Gallegos del Campo ya empezaban a caminar más, y había que recuperar terreno, Allí, ya se veía la cabaña de todo Aliste, aún no iban juntas, era en la “Fuente el Horno” donde se juntaban todas las de Aliste unas 5000aproximadamente. La fuente “El Horno” en término de Gallegos del Campo era una fuente con abundante agua fresca y que todo el día pensábamos en llegar a ella, durante muchos años sació la sed de todos los pastores alístanos.


El camino continuaba, ya sólo se veían ovejas por todas partes, pero ningún pastor conocía las suyas, la noche ya se echaba encima, aún quedaba camino por recorrer. Por fin se llegaba ya al sitio llamado el “Carrilon” que era donde se dejaban, esto era termino de “Flechas”en la Sierra de la Culebra, cerca de Peña Mira. Allí , se hacían cargo de la cabaña los pastores y arreadores que las llevaban al destino, a la sierra de la Pedriña, la Escoba, entre otras. Llegando allí después de tres o cuatro días más de camino, los arreadores volvían a sus casas y ya sólo quedaban los pastores, con sus grandes perros para defenderse de los lobos, eran los que las cuidaban durante dos meses aproximados dependiendo del pasto que hubiera mas o menos.


Tomábamos el camino de regreso, hacía Mahide, llegando a ese pueblo, cenábamos en una taberna que había, la cena solía ser latas de sardinas y jarras de vino, esa noche eso no falta, y acabado de cenar el gasto se pagaba a “escote”, la cama era campestre, íbamos a la era donde trillaban y dormíamos entre la paja, por aquella zona las noches eran bastante frescas, nos tapábamos con paja solo dejando la cabeza fuera, que también teníamos que tapar con la capa, por que sino picaban los mosquitos. Por la mañana había que levantarse temprano, había que coger el autobús en Mahide, que nos llevaba hasta Ceadea. De allí caminando hacia Lober, parábamos a almorzar algo en la fuente la ferrada, que era algún trozo de pan duro que nos había quedado del día anterior, y llegando a casa final de viaje.


Al cabo de mes y medio o dos, los arreadores subían hasta Puebla en tren, buscaban la cabaña y emprendían el viaje de regreso, después de cuatro días de camino, llegaban al destino, que era algún pueblo de Aliste, normalmente era Grisuela. Allí acudían todos los ganaderos de Aliste, había que apartar las ovejas, cada uno tenía que buscarse un corral de algún amigo o conocido, las ovejas iban dando vueltas por la calle, y tenias que vigilar cuando pasaban para conocerlas y irlas metiendo en el corral que habías buscado. Para conocerlas, las ovejas tenían una señal en las orejas, ésta señal cada ganadero tenía la suya propia, de ésta manera nadie se las podía quitar. También tenían otra marca para conocerlas, era “la mela” cuando se esquilaban, se le hacía una señal con pez caliente, cada uno también tenía la suya, que solía ser una letra. Una vez apartadas venían los disgustos, a uno le faltaban dos, a otros cuatro, en fin, los pastores traían algunas pieles, la cuales unas decían que las había comido el lobo, otras que se habían caído de alguna peña y se había muerto, en fin cosas así.


Esta es la historia de la trashumancia en Lober en aquellos años 60. Hoy aún se continua haciendo,y no creo que el sistema mucho haya variado.


viernes, 29 de febrero de 2008

Los duros trabajos del campo en Lober


Los trabajos del campo eran realizados por los hombres y mujeres indistintamente, unas veces solos y otras acompañados. Había trabajos que indispensablemente tenían que ser dos personas o más.

El recoger los cereales del campo, fue siempre la principal preocupación de los labradores, unas veces por miedo al fuego, otras por las tormentas, y ya con las mieses en la era, la preocupación más grande era la lluvia, siempre estaba el sufrimiento presente.

El cultivo de los cereales se hacía tradicionalmente a una “hoja”, con un sistema de año y vez, quedando un año sin sembrar hasta el año siguiente.

Después de abonada la tierra se sembraba a voleo, y se araba para tapar el grano. Esto era la sementera en el mes de octubre, anteriormente, se había hecho la rielva en marzo, y la bima ó “bina” a primeros de junio. En el mes de junio era también la siega de la hierba, se segaba con el gadaño “guadaña,” después de dejarla secar varios días se cargaba en el carro, y con el rastro se arrastraba para que no quedara nada en el prado. Para cargar el carro se necesitaban por lo menos dos personas, una a bajo para darla y otra arriba para componerla. El carro bién cargado, sobrepasaba por encima de los picones, y con unas sogas gordas echadas por encima que sujetaban la carga.

Con estas fechas de la hierba también coincidía la siega de la cebada, ya se había secado, y había que segarla y trillarla, había que ir al molino para hacer pienso, ya que los graneros se habían quedado vacíos y los cuchinos estaban cuincando en la corteja.

A primeros de julio se segaba el centeno , y a continuación el trigo, la siega hasta no hace muchos años se hacía manual con la hoz. Los segadores usaban “dediles”especie de fundas de cuero que se ponían para proteger sus dedos, y hacer la manada de mies más grande, a la izquierda se dejaban las manadas formando gabillas, y después se juntaban en manojos ceñidos com pajas de centeno llamadas ataderas ó garañuelas, y éstos se juntaban en montones llamados mornales ó morenas.

La comida era en el campo y a veces a pleno sol de julio, o también si había algún árbol o arbusto cerca se aprovechaba la sombra. El cántaro y la barrila para el agua, y el barril para el vino, eran siempre fieles compañeros de los segadores.

El día de Santiago se partían las eras, y el acarreo empezaba al día siguiente, los manojos se daban para el carro con el “urcon”, cuando el carro estaba cargado, se echaban unas sogas cruzadas y tensadas fuertemente para sujetar la carga por los largos caminos pedregosos y polvorientos. Llegando a la era se descargaba en grandes montones llamados “medas.”
A continuación venía la trilla, los trillos estaban formados por cuatro fuertes tablas juntas, y por debajo fuertes piedras de “siles”que cortaban la paja y desgranaban las espigas, el trillo lo arrastraba una pareja de vacas o de burros, en el trillo siempre iba una persona para hacer peso y recoger los excrementos de los animales. Durante la trilla había que dar varias vueltas a la parba con tornaderas, y cuando la paja estaba más fina, se daba con una pala de madera para sacar las espigas del fondo. Cuando estaba la paja desmenuzada se juntaba en un montón largo llamado parbón, en Lober se alineaban con la “Peña el Burro” de la sierra de la culebra, por que decían que entraba el aire más recto.

La limpia consistía en aventar la paja y el grano para separar éste de la paja, la limpia no requería mucho viento, para que no se llevara también el grano, el aire se llamaba portugués y el castellano. Cuando ya se había aventado casi toda la paja, se empezaba a sacar el grano con la pala de madera, era el Pejo, las granzas se pasaban por una ceranda o críba para separar el grano, el grano se juntaba en un montón llamado muelo, que después se metía en sacas hechas de lino para llevarlo al granero. El día que se recogía el grano se llamaba el día del gallo, por que ese día se solía matar algún gallo para celebrarlo. La paja era lo último que se recogía, se guardaba en pajares, la cual servía en invierno para envolver con pienso a las vacas y como abrigo en las cuadras para los animales .

miércoles, 27 de febrero de 2008

Yo también soy de Lober


Yo nací en Lober y me bautizaron en la Iglesia de Santa Marina, en cuya torre, la cruz ya no existe porque una malvada tormenta se la arrebató en el mes de septiembre del año 2007. Yo, cuando era un niño, también iba a jugar a la Moral con alguna pelota hecha por nosotros mismos con trozos de goma por dentro y con hilo de lana por fuera, o con algún camión hecho con un trozo de madera y una lata de las sardinas.

Yo también era de los que iban por las calles de Lober corriendo detrás de un aro, guiado con un artilugio hecho de alambre y un palo llamado gancho. Yo también era uno de tantos niños que todas las tardes ibamos a buscar agua con los cántaros al chariz de la era. Yo también fui a la escuela con Dª Casiana y el Sr. Pedro y jugábamos en la plaza de debajo de la escuela durante el recreo. Yo también, los días 18 y 19 de septiembre, compraba chirrilletes y petardos al Araujo y a Santiguiñas, con las pocas pesetas que conseguíamos para la fiesta de nuestros padres. Yo también pagué la media para ser mozo y poder estar en la calle después de que tocaban a la oración.

Yo también iba a echar la partida los sábados por la noche a casa del tío Sidoro. Yo también bailé en la casa concejo los Domingos de aquellas oscuras noches de invierno, a la tímida luz del candíl de petróleo, al son de aquel viejo tamboril cuyas pieles habían sido arrebatadas a un perro y labradas por los mozos más habilidosos y que lo tocaban aquellas buenas mozas que había en Lober en la década de los años 60. Yo también era de los que volteaban las campanas las vísperas de las grandes fiestas y que echaban la ronda alrededor del pueblo cantando, acompañados por la dulzaina o el fol de Paulino. Y yo también fui uno, como tantos de Lober, que un día dejaron su querido pueblo y nos fuimos a otras tierras desconocidas mirando a ver si se encontraba algo mejor. Hoy ya han pasado 36 años y yo, todavía, cada día, pienso en Lober.

Un saludo para Aliste y, en especial, para todos aquellos que, como yo, son de Lober.

Gumaro

Turismo Rural en Lober


Lober de Aliste es un pueblo de turismo rural de la provincia de Zamora, situado al sureste de la comarca de Aliste a dos horas y media de Madrid y a treinta minutos de la ciudad de Zamora por la N. 122 y donde te podrás alojar en las casas rurales de Lober ó en el hotel la “JAFRIZ” de Fornillos.
Aquí no tenemos museos, ni tampoco catedrales, pero puedes disfrutar de una naturaleza sin nada de contaminación, y disfrutar de sus noches de estrellas brillantes y que el único ruido es el aullido de algún lobo, el canto de los grillos o de las ranas en alguna charca.

Podrás visitar las antiguas minas de hierro de la Ferrada, o la fuente con abundante agua con el mismo nombre, en primavera veras abundantes praderas repletas de margaritas y campanillas, y las blancas flores de las jaras, las amarillas de las escobas y codesos que hacen contraste con las azules del abundante tomillo en todas sus laderas y colinas. En Lober encontraras gentes humildes que nunca te defraudaran, sus antiguas casas y pajares están hechas de piedra y una mezcla de paja y barro y algunas con sus tejados de pizarra y contrastan con las modernas de nueva construcción hechas de ladrillo.

En Lober puedes ver vacas y burros por la calle, éstos ya en peligro de extinción, hay pequeñas explotaciones agrícolas que todavía se usan éstos animales para la labranza, también se pueden ver dos molinos harineros centenarios en la rivera que todavía funcionan alguna vez.
La gastronomía en Aliste es muy rica en carnes, por ejemplo: el chuletón de la muy conocida “TERNERA DE ALISTE”, en San Vitero, los buenos callos y mollejas de casa Matellan en Rabanales, el buen solomillo de casa Alfonso y el sabroso cordero de Grisuela, con un gran surtido de jamones y embutidos de la zona, todo esto regado con los distinguidos vinos de Toro y la Rivera del Duero.

Tenemos Miranda de Douro a 19 km., ciudad muy conocida de Portugal por su gran número de comercios, donde antes de llegar, pasaremos por Moveros pueblo de tradición alfarera, donde podrás visitar los diferentes talleres de alfarería con un gran surtido de piezas actuales y centenarias. Llegando a Miranda puedes darte una vuelta por la gran cantidad de comercios, y también te encontraras con el exquisito bacalao que allí cocinan, y si te apetece te puedes dar un paseo en barco por los arribes del Duero, donde pasa el río por un estrecho ñón durante varios kmts que hasta llegar al agua hay hasta 200 mts de profundidad, y llegando un poco más arriba puedes ver el puente de Pino construido en el año 1929 y que fue diseñado por un alumno de Eifel.

Ven a Lober te encontraras a gusto,

Gumaro

El intruejo en Lober de Aliste


El Intruejo en Lober hasta los años1970,era muy diferente de lo que es en la actualidad, bueno en la actualidad no se de cierto si se celebra tal evento ó no, ya que eso son cosas de la juventud, y de juventud hoy en Lober hay poca..

Yo hoy voy a explicar un poco lo que era el intruejo en tiempos pasados. Este día, la gente mayor ya lo esperaba con anhelo, ya era tradición el toque al concejo por la mañana, el alcalde disponía y mandaba lo que se tenía que hacer, que cada año más ó menos era lo mismo: una parte de vecinos los mandaba a guiar el agua al valle de Balde el Mayo, y esparcir las boñigas y lo que es limpiar un poco el valle en lo que se podía, otra parte de gente la mandaba a arreglar algún camino, éstos trabajos solo duraban hasta medio día. Las mujeres se quedaban en casa haciendo los típicos dulces de este día, las “fiyuelas”, que eran huevos batidos con harina y azúcar, y la masa frita en la sartén, con aceite y manteca, después de fritas se le espolvoreaba más azúcar por encima. Cuando los hombres llegaban del concejo, era la hora de comer, ese día era ya a base de, cocido con chorizo, tocino, y algún hueso del espinazo, y de postre las fiyuelas, al día siguiente, ya no se podía comer nada de esto por que era tempora.

Por la tarde ya empezaba la fiesta, a medía tarde el Sr. Alcalde volvía a tocar a concejo, se juntaban los vecinos, mujeres y la mocedad, en la casa concejo, y el alcalde invitaba a todos a vino, y si las cuentas del pueblo andaban bien, también había aceitunas o escabeche, por que todo esto lo cargaban en las cuentas del pueblo.

A esa hora, también se empezaba a escuchar el fol y el tamboril, era la hora que salían los intruejos, los más pequeños no sabían donde esconderse de miedo, ya que los disfrazados eran irreconocibles, se enciscaban la cara con corcha quemada, se ponían una prótesis dentaria hecha de patata, y vestidos con andrajos, corrían detrás de las mozas para enciscarle la cara, y todos bailaban en “La Moral”, al son de la gaita y el tamboril.

Los intruejos a la hora, ó hora y media ya marchaban, pero la fiesta continuaba hasta cerca de la media noche. Los vecinos continuaban también tomando rodas de vino, y algunos de ellos cuando marchaban a casa, toda la calle era suya.

Al día siguiente era el “entierro la sardina”, y poca cosa era lo que se hacía, los mozos con una escalera y unas jaras encima tapadas con una manta, iban a enterrar la sardina, quemando trozos de pellejos y trozos de gomas y dando voces, pero ya no había ni baile, había entrado la cuaresma.

Durante toda la cuaresma, estaba prohibido hacer baile, no se bautizaba y tampoco había bodas, se tenía que esperar al día Pascua. Pero, no por eso, la mocedad dejaba de divertirse, los domingos por la noche salían a la “Moral”, punto de encuentro de toda la vida, y allí jugaban a las “Tierras”, a los “Casaos,” y a la “Guardadica”, y la juventud se divertía así.

Llegaba el día Pascua una de las grandes fiestas del año, para aquel día, casi siempre se esperaba algún pregón, y la víspera era el día de la famosa “Chisca”, que consistía en hacer una gran lumbre a la puerta de la que se apregonaba, quemándole casi todo el cabañal que tenían, luego salían los protagonistas del casamiento, invitando a la gente a pan y vino.

El día de pascua, siempre se formaba un gran baile en la Moral desde media tarde, hasta cerca de la media noche, había que recuperar todo lo de la cuaresma, el baile ese día se solía hacer con una música mas buena que un domingo normal: Faustino, con la dulzaina, y Paulino de Gallegos con bombo y redoblante, y así acababa la fiesta.

Gumaro

La Ermita ya es historia



En la mitad del camino entre Lober y Tolilla existe un paraje que se llama “LA ERMITA", pero yo creo que hoy hay gente en Lober y Tolilla que no saben que allí existió una Ermita, en la cual yo me acuerdo siendo un niño de 6 ó 7 años de ir a Misa el Domingo de Ramos y el día de Jueves Santo, a la salida de Misa, los vecinos de Lober y de Tolilla podían verse, saludarse o hacer alguna conversación o comentario.

También había una fuente cerca de la Ermita por encima del camino. Yo no la conocí con agua pero los antepasados contaban que siempre tenía agua, si acaso se secaba algún año de los más secos, los monaguillos siempre cojian allí el agua para consagrar en la Misa y el cura D. Pedro (años 1910 1920) no gustándole la idea esa de coger de aquella agua les dijo: de esa fuente no cogereis más agua, y desde aquel año dicen que la fuente se fue secando poco a poco, hoy aún puede verse en aquel sitio la hierba verde incluso en verano, pero de agua, ni cuando llueve.
Los Santos que había en el retablo, San Fabián y San Sebastián creo que eran, si no recuerdo mal, fueron robados de la Ermita por el año 1960 , y denunciado el robo a la Guardia Civil fueron encontrados en Madrid, hoy día dicen que están en la Iglesia de Tolilla.


Después, por los años 1963 ó 1964 ya estando la estructura de la Ermita en estado ruinoso decidieron derrumbarla, la piedra se subastó, y hoy día pede verse como cierre en una finca de Lober.

El año 2004 fueron al sitio de la Ermita el pueblo de Lober y Tolilla con el párroco de ambos pueblos D. Mariano y clavaron allí una cruz que es lo que hoy allí existe.