martes, 16 de junio de 2015

REFLEXIONES Y RECUERDOS DE MI PUEBLO: LOBER


Avanzando el mes de junio con calores propias del mes en los atardeceres, y después de un largo día de trabajo, se  dejaba oír el repicar de las guadañas sobre las bigornias a golpe de piqueta para dejar la herramienta a punto de siega para la mañana siguiente. La guadaña es una herramienta (hoy ya casi una pieza de museo) con la que se segaba la hierba de los prados en el mes de junio, que una vez segada y seca convertida en heno, se almacenaba en pajares  para alimento en el invierno principalmente para las vacas.

La guadaña debía estar en su punto de preparación para llevar a cabo un buen segado del césped de los prados, al mismo tiempo que, con una herramienta bien preparada el esfuerzo físico era mucho menor que con una herramienta desajustada. En muchos parados la existencia de topos y lombrices, (especialmente en los más frescos) era frecuente encontrarse con pequeños montones de tierra sacadosdos por los topos, y también las llamadas lombriceras, unos pequeños agujeros que las lombrices hacían en la tierra sacando la tierra al exterior. Todo esto contribuía a cegar la guadaña,(dejar el corte desgastado)  cuando esto sucedía había que picar el corte de la guadaña apoyada ésta en una bigornia a golpe de piqueta procurando que el corte no quedara curvado, luego, periódicamente con una piedra esmeril, que normalmente se llevaba metida en un cuerno de vaca colgado en el cinto con agua para que la piedra permaneciera humedecida en el momento de sacar la piedra para afilar.

La siega de la hierba con la guadaña era un trabajo muy duro y cansado, generalmente este trabajo era llevado a cabo por los hombres, para ello era imprescindible una buena alimentación, por lo que se guardaban los lomos de los cerdos de la matanza embutidos en las tripas culares, y un buen jamón curado acompañado de un vino casero.  La siega de la hierba, generalmente se hacía por la mañana,  por la tarde se recogía la que se había segado tres o cuatro días antes, una vez se había dejado secar y en el momento del guardado aprovechando las horas de calor con el fin de que entrara en el pajar bien seca para evitar el posterior fermentado a causa de la humedad.

Si el segado de la hierba requería el esfuerzo físico anteriormente dicho, la recogida no lo era menos. Primeramente se tenía que cargar en el carro con una tornadera especial con tres dientes largos y un cuarto que la acompañaba por encima, con esta tornadera se tiraba en el carro, subido en el carro la recibía una segunda persona que la iba componiendo para que  durante el transporte la hierba no cayera por el camino, pues dependiendo del terreno, a veces los caminos eran pedregosos produciendo continuos movimientos en el carro.


Otra odisea era cuando se llegaba al pajar, principalmente la hierba se recogía en pajares con una puerta pequeña y sin ventilación, por tal motivo, la hierba despedía un polvillo propio de la hierba, el cual se acumulaba en las vías respiratorias, dando ligar a continuos estornudos, a lo que tenemos que añadir los posibles picazos de los cardos que en muchas ocasiones acompañaban la hierba. Otras veces se guardaba en tenadas o desvanes, principalmente las tenadas tenían más respiración y el polvo no causaba tanto daño a las personas, pero era bastante trabajoso por tener que subirla a golpe de tornadera a lo alto.

Quizá el mes de junio fuese el más trabajoso, y en el que más tareas había que desarrollar. En este mes también venia la siega de la cebada, que más o menos se segaba  a mediados de mes. Llegada esta época los graneros de casi todas las casas tocaban fondo, pues con la siega de la cebada y su posterior trillado y limpiado y aprovechando las ultimas aguas de los ríos se llevaba al molino con lo que de esta manera se hacía provisión de pienso y paja principalmente para los cerdos.

También en este mes de junio era frecuente atender los huertos, plantación de remolacha, riego de patatas y lino y aún, el preparado de arada de algunas tierras de cereal, (bima) que había que hacerlo durante las primeras horas de la mañana antes de que apareciera la tan temida mosca que picaba a las vacas con la posibilidad de que se produjera cualquier desgracia.

Otro trabajo que también entraba dentro de este mes de junio era la esquila de las ovejas, en este mes las ovejas se despojaban de su vellón, con lo cual se aliviaba bastante el calor que la lana produce al animal.


Gúmaro, 16 de junio de 2015

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