domingo, 19 de abril de 2015

TUVE QUE MENTIR PARA QUE ME DIERAN TRABAJO.

Era en el invierno del año 1963, corrían tiempos difíciles y en la comarca alistana se comenzaban  a hacer las primeras obras para enlazar los pueblos principales con carreteras. Estoy hablando de la carretera que une Gallegos del Río con la N 122. Esta carretera en sus orígenes se hizo en dos tramos, primera mente se hizo un tramo de unos 4 klm de caja desde la N 122 hasta la raya de Lober con Mellanes en las inmediaciones de Vaniella. Esta obra comenzó por los años 1963 y duro unos dos años trabajando a pico y pala, no había hormigoneras para hacer material para alcantarillas, solamente un carro de tracción animal se usaba para movimiento de tierras o de tablones de un sitio a otro. Fue una obra muy mal hecha, se dieron muchos destajos, y por parte de los trabajadores hubo mucha picaresca, vamos a suponer que el capataz daba una tarea para 8 horas de X metros de caja para 6 trabajadores, el capataz, como tenía asignado trabajo a esos trabajadores por su cuenta no era necesario que estuviera presente en el tajo, por lo que esos trabajadores aprovechaban u ausencia para cortar haces de leña  y meterlos en la caja con unas paladas de tierra aumentando así la producción, pero con el paso del tiempo, y al pudrirse la leña bajo la tierra se formaron inmensas lagunas en la carretera. En un principio este tramo no se asfaltó, simplemente se hizo la caja y se le puso una capa de piedra machacada a base de golpe de porrilla y así permaneció por varios años, hasta que por fin se hizo otra vez caja nueva y se asfaltó.

Posteriormente, ya en el año 1966 se comenzó el tramo dese Vaniella  a Gallegos del Río.  (unos 5 Kms)  En este tramo ya se empleaba maquinaria, como tractores con traílla para desmontes y rebajes, algún camión para movimientos de tierras, motoniveladora para nivelar la caja, y aún se usaba un carro tirado por un macho para pequeños transportes, prácticamente el trabajo personal era para construir alcantarillas con obra, aunque aún se carecía de hormigonera para hacer hormigón  y se necesitaba bastante mano de obra.

Yo contaba aquella primavera con 17 años recién cumplidos, aunque mi aspecto físico ya zurcido del trabajo de casa  aparentaba más de 20. Pero la empresa Hermanos Blanco  que era la encargada de llevar las obras a cabo, solo daba trabajo a los mayores de 18 años, puesto que los menores debían se afiliados como pinches, y en aquel momento la empresa solo necesitaba personal para trabajar en la construcción.

Recuerdo que era un día lunes alrededor del 15 de marzo de 1966, y yo había pensado de ir a pedir trabajo al jefe de la obra, que vivía en las inmediaciones de la era de Gallegos del Río en una casa que el Ayuntamiento le había proporcionado, llegando a su casa pasadas las 9 de la mañana, yo llevaba cholas con herraduras para aparentar un poco más alto, y decir que ya tenía más de 18 años. Cuando llegué a su casa, toque en la puerta con el nudo  del dedo medio a lo que salió su mujer, y me dijo que su marido ya se había ido a la obra, pero que siguiera la carretera que en el camino lo encontraría, y así lo hice, después de haber caminado unos tres kilómetros  divisé a lo lejos a un hombre alto y delgado que caminaba lentamente, con   un buen paso cada vez me acercaba más a él, pero pensando lo que le iba a decir sin que se me trabase la lengua. Por fin llego a su altura, y al llegar a su lado lo saludo con un buenos días, a lo que me respondió con lo propio, y recuerdo que le dije estas palabras: Vengo de su casa, y vengo para pedir trabajo en la obra. El Sr. Alfredfo que así se llamaba, se paró por unos instantes para mirarme de arriba abajo, y continuando su paso, después de un par de minutos me dijo: Cuántos años tienes? , yo sin pensarlo le dije: la semana pasada cumplí 18, volvió a meditar otro par de minutos, me volvió a mirar otra vez de arriba abajo y me dijo: Bueno, si quieres trabajar,  mañana mismo  vienes  a la obra donde estamos trabajando a las 8 de la mañana y te presentas al capataz de mi parte y le dices que te tome la afiliación,  yo le respondí con un, vale y hasta mañana.

Con esta respuesta marcho para casa, le digo  a mi madre que para mañana me prepare la merienda que me voy a trabajar a la carretera, mi madre por la noche me hizo una tortilla de patatas y lo más seguro que algo de tocino a lo que yo añadí una botella de vino casero abundante en aquellos años.
A la mañana siguiente, cojo mi mochila y me uno a la cuadrilla de Lober camino de  Majada Llagona que era donde estaba el tajo, llegando allí, me presento a l capataz, y recuerdo que me dijo: Bueno, ahora te vas a aquellos tableros que hay allí y los empiezas a limpiar de cemento seco y le quitas las puntas que tengan  que después empezaremos a hacer un encofrado en la alcantarilla, y luego te tomo la afiliación. Antes de terminar este trabajo, vino  con una carpeta, se sentó encima de un tablón y me dijo que me iba a tomar la filiación, todo fue verbal, no tenía D.N.I.  Cuando me pregunto el año de nacimiento le dije un año antes para que constara que  tenía 18 años cumplidos.

Así estuve tres meses trabajando, la mayor parte de ellos en el puente de Gallegos del Río sobre el río Aliste por un sueldo de 800 pesetas a la quincena, unas 1600 pesetas al mes que entregaba en mi casa y mi padre me devolvía si había suelta alguna moneda.

Y finalmente de esta experiencia vivida tengo una anécdota para contar, anécdota que cada vez que lo pienso se me ponen los pelos como escarpias aunque al final todo se quedó en un susto.

Como ya comenté más arriba, la empresa tenía un carro y un macho para hacer pequeños transportes y para llevar y traer la herramienta. La bestia  la cuidaba un tal Antonio (Antonin) de Gallegos del Río. Una tarde después de trabajar nos dijo que iba a Lober a buscar unos sacos de paja pata el macho, y que si queríamos nos llevaría en el carro, pues bueno, no venía mal después de trabajar que te llevaran en el carro hasta casa, subimos al carro Antonio el carrero, Rufino Ramos, Gregorio Romero Andrés Fernández (Andresin) y yo.  Al  llegar a Majada Llagona viniendo desde  Gallegos del  desvió el carro por el camino de Domez para acortar camino, y cuando llegamos a la altura del molino del pozo sondeo que ya comienza cuesta abajo, Andresin  cogió la pata cabra de la herramienta y le dio al macho por  tres o cuatro veces en el lomo, el macho se desbocó a correr sin que nadie lo pudiéramos parar, pensábamos que llegando al paso estrecho de la calleja de arriba de la era el carro se volcaría y pasaría una desgracia,  así nos fuimos tirando  con el carro a toda velocidad antes de llegar a la calleja, la suerte de todos que nada más  nos hicimos arañazos  excepto a Rufino Ramos que se hizo daño en las costillas por lo que se estuvo quejando todo el verano.


Gúmaro, 19 de abril de 2015

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